Relación empresas-fisco, se deteriora, México

4 11 2009

Redacción: Enrique Duarte

En México más negocios creen que no es posible desarrollar una relación de amistad con Hacienda; la percepción en el país choca con la que se tiene en otras naciones de América Latina, según KPMG.Las empresas en México ven una mayor distancia con el fisco federal. (Foto: Jupiter Images)

Las relaciones entre las empresas en México y las autoridades fiscales se van deteriorando cada vez más, al grado que estas unidades económicas confían menos en poder alcanzar una relación de mayor “amistad” con la encargada del cobro de los impuestos, según una encuesta regional de la consultoría KPMG.

Cada vez menos empresas mexicanas están preparadas para flexibilizar su relación con las autoridades fiscales, el año pasado un 85% de ellas estaba lista para proporcionar más información si el fisco flexibilizaba la regulación. Este año el porcentaje bajó a 80%.

En comparación con otras economías de América Latina, los negocios en México fueron los únicos que se vieron más reacios, ya que en Colombia 9 de cada 10 están dispuestos a proporcionar más información al fisco, en Chile la proporción subió de 60 a 70%, en  Perú de 33 a 90%, en Venezuela de 61 a 70% y en Brasil y Argentina quedaron en el mismo porcentaje de 90% y 70%, respectivamente.

A su vez, un 60% de las empresas mexicanas creen que no es posible desarrollar una mejor relación de confianza mutua con su autoridad fiscal, 31 puntos procentuales mayor a las del año pasado, mientras que las empresas de otras naciones como Argentina y Venezuela (50%) tienen esta misma percepción.

“El deseo y la energía para mejorar las relaciones están presentes en las empresas, junto con la creencia de que todo puede mejorar. Los Gobiernos tienen que construir sistemas fiscales más justos y más eficaces, esto tiene que ser la base”, dijo la encuesta Reacciones empresariales en América Latina ante la crisis y estrategias para la recuperación 2009 divulgada este miércoles en Santiago de Chile.

La relación de amistad la ha recomendado la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), a la par de sus señalamientos de luchar en contra de la evasión y elusión de impuestos.

Sin embargo, la opinión empresarial también exige cambios fiscales para apoyar a las autoridades. Según las 165 entrevistas realizadas por KPMG, un 23% de las empresas en América Latina esperan que sus gobiernos recorten los impuestos ante esta situación recesiva en la economía que han experimentado los países latinoamericanos en los últimos tres trimestres.

En la relación fisco-empresas resalta el caso de México, ya que recientemente el Congreso aprobó varias modificaciones tributarias como alza en la tasa del impuesto empresarial (ISR) y cambios en el Código Fiscal de la Federación para que la autoridad tenga “más dientes” para fiscalizar a los contribuyentes.

En concreto estos cambios prevén más fuerza al Servicio de Administración Tributaria (SAT), brazo fiscal de Hacienda, en cuanto a los embargos precautorios, acciones para ingresar al domicilio fiscal de los contribuyentes (más que nada a personas morales) y cobro de créditos fiscales (deuda) con base en las cuentas bancarias o de otras instituciones financieras, exceptuando los ahorros para el retiro.

Según la encuesta de KPMG, un 80% de las empresas en México están más propensas a cambiar su estrategia de negocio para el 2010 ante los cambios fiscales, en comparación con el 65% de Colombia y Venezuela, 64% de Argentina, 60% de Perú, 56% de Chile y 47% de Brasil.

El 24% de las empresas mexicanas dijo que la reducción de costos es la mejor experiencia que les dejó la recesión; mientras que una mejor preparación y planeación ante los cambios económicos obtuvo un 16%, según la encuesta de KPMG.

Fuente: CNNExpansión. Relación empresas-fisco, se deteriora





Los mexicanos, y los twitteros, no son imbéciles

30 10 2009

Redacción: ÁLVARO DELGADO

En el periodismo, como en la vida, el que generaliza desinforma, y por ello es preciso identificar, con precisión, a quienes forman parte del contubernio para aprobar la cascada de impuestos que condena a muerte a la clase media y elevará la ya de por sí espantosa cifra de 55 millones de mexicanos en la pobreza.

Ha sido tan brutal la afectación del paquete fiscal aprobado en la Cámara de Diputados, la madrugada del pasado miércoles 21, que hasta los vocingleros gobiernistas se han visto forzados a la protesta, aunque –claro está– el límite es la salvaguarda del responsable principal de la infamia: Felipe Calderón.

Por eso, una vez que se ha extendido la dimensión del despojo que se pretende –y que ha dado lugar a un vigoroso repudio en Twitter, un fenómeno que ya nadie podrá frenar–, se ha puesto en marcha el deslinde de panistas y priistas, que prometen reconsiderar en la Cámara de Senadores.

En esta lógica se inscribe el discurso de la generalización que culpa a los 500 “güevones” integrantes de la Cámara de Diputados de la aprobación de la Ley de Ingresos, que incrementa de 15 a 16% el IVA y de 28 a 30% el ISR, así como de la creación de 3% de impuesto a las telecomunicaciones, como Internet, telefonía y televisión restringida, entre otros gravámenes que pegan a los contribuyentes cautivos y que deja intocados los privilegios de los grandes empresarios.

En realidad, y salvo excepciones, los diputados federales que aprobaron el paquete fiscal forman parte de las bancadas de Acción Nacional (PAN) y Revolucionario Institucional (PRI), junto con sus satélites del Verde Ecologista de México (PVEM) y Nueva Alianza (Panal), como puede consultarse en el sistema de votación que se consigna en la página de Internet de la Cámara de Diputados.

Entonces, para empezar, conviene evitar la generalización de que fueron “todos” los diputados los que convalidaron el ultraje, y luego es preciso recordar también, porque a menudo se soslaya –por ignorancia o deliberadamente–, que el paquete de impuestos aprobados no tuvo su origen en la Cámara de Diputados.

¿Dónde entonces? La Ley de Ingresos fue enviada por Felipe Calderón, legal aunque no legítimamente titular del Ejecutivo, con el fin de ver aprobados los impuestos que expriman a los mexicanos para financiar la opulenta alta burocracia, tan parasitaria como los grandes corporativos que, en el mejor de los casos, pagan apenas el 1.7% de impuestos.

En este sentido es incorrecto atribuir a la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) la responsabilidad completa del proyecto. En el mejor de los casos tiene el deber de elaborarlo técnicamente, pero recae en Calderón la carga política, aun en el caso de que ni Agustín Carstens, titular de esa dependencia, lo obedezca.

Pero no sólo PAN, PRI, PVEM y Panal comparten responsabilidad en el confiscatorio proyecto impositivo, también piensan que los mexicanos somos estúpidos, particularmente los priistas, que muy pronto fueron congruentes en su traición a los electores.

En el Senado se pretende sustituir la eliminación del alza del IVA con el aumento en el precio de las gasolinas, según lo confirmó el priista Francisco Labastida, quien por lo visto no sabe lo que establece la Plataforma Electoral 2009-1012 que su partido, el PRI, registró ante el Instituto Federal Electoral (IFE).

Este documento plantea una “reorientación de la política fiscal” en México: “Dicha reorientación debe cuidar que el gasto público se destine prioritariamente a la obra pública y la infraestructura productiva, así como a la protección social, frenando la escalada recaudatoria de incrementos a los precios y tarifas del sector público, principalmente de gasolinas, diesel y electricidad.”

Del PAN, ni hablar, ni siquiera se atreven a prometer nada. En el mejor de los casos sólo ofreció “analizar” si pueden desaparecer algunos tributos, según el punto 26 de su Plataforma Electoral:

“Las y los diputados de Acción Nacional se comprometerán a analizar la viabilidad de reducir el número de regímenes tributarios discriminatorios con el objeto de fortalecer las finanzas públicas, incrementar el gasto público en áreas de alto impacto para el desarrollo social, así como para promover una mayor equidad y proporcionalidad en la distribución de las cargas fiscales dentro de la sociedad mexicana. Con finanzas públicas más sólidas se podrá reducir la carga fiscal efectiva a la que están sujetos los ciudadanos.”

Ya se ve que no.

En realidad, nadie puede llamarse sorprendido por la componenda de la coalición de derecha que representan PAN y PRI, que han cogobernado desde hace dos décadas y cuya alternancia ha pactado coyunturas de desastre económico: En 1998, cuando los panistas convalidaron la monumental deuda del rescate bancario –que anualmente cuesta 50 mil millones de pesos–, y se dio paso a Vicente Fox, en 2000, y ahora que el priismo mantiene a flote a Calderón a cambio del 2012…

De hecho, el pleito que existe entre los priistas Enrique Peña Nieto, Manlio Fabio Beltrones y Beatriz Paredes no es el saqueo a los bolsillos de los contribuyentes en sí mismo, sino cómo hacerlo sin que éstos se enteren y ganar puntos por la nominación presidencial…

Apuntes

Son los usuarios de Twitter en México los que, en uso de este poderoso instrumento de comunicación, han debilitado y eventualmente condenado a muerte el impuesto de 3% en telecomunicaciones, pero además esta insurgencia apunta a que los promotores del resto de los impuestos paguen los costos políticos de su decisión, como en cualquier democracia… Claro, la nuestra no es más que una mascarada, como lo prueba el hecho de que dos personajes menores formen parte, durante siete años, del Instituto Federal de Acceso a la Información (IFAI): Sigrid Arzt Colunga y María Elena Pérez, quien falsamente usa el apellido de  Pérez-Jaen…

Comentarios: delgado@proceso.com.mx

Fuente: Proceso. Los mexicanos, y los twitteros, no son imbéciles