Expresiones faciales no son “globales”

14 08 2009

Un nuevo estudio sugiere que las personas de distintas culturas interpretan las expresiones faciales de manera diferente.

En la investigación, publicado en el la revista Current Biology, los participantes asiáticos se concentraron principalmente en los ojos, mientras que los occidentales observaron el rostro en su conjunto.

En el estudio, llevado a cabo por un equipo de la Universidad de Glasgow, en Escocia, los observadores asiáticos encontraron más difícil distinguir ciertas expresiones faciales.

Ello desafía la idea de que las expresiones faciales son entendidas de manera universal.

DIFERENCIAS EN LOS EMOTICONOS


FELICIDAD

Occidente 🙂 Asia (^_^)

TRISTEZA

Occidente 😦 Asia (;_;) o (T_T)

SORPRESA

Occidente 😮 Asia (o.o)

Los participantes asiáticos fueron más propensos a interpretar la expresión de miedo como sorpresa y la de asco como enfado.

Los investigadores aseguran que la confusión proviene de que personas de grupos culturales diferentes observan distintas partes del rostro cuando interpretan una expresión.

Los participantes asiáticos se centraron en los ojos de la otra persona, mientras los occidentales tomaron en cuenta la totalidad del rostro, incluyendo los ojos y la boca.

El equipo de investigadores mostró a 13 occidentales caucásicos y a 13 asiáticos un grupo de imágenes estandarizadas con representaciones de las siete principales expresiones faciales: felicidad, tristeza, neutralidad, enfado, disgusto, miedo y sorpresa.

Estrategia diferente

Cara

Personas de grupos culturales diferentes observan distintas partes del rostro.

Utilizaron rastreadores del movimiento de los ojos para monitorear hacia donde estaban mirando los participantes cuando interpretaban las expresiones.

Un programa informático al que se le dio la información del movimiento de los ojos de los asiáticos fue incapaz de distinguir entre las emociones de asco y enfado, y de miedo y sorpresa.

El estudio concluye que los participantes asiáticos usan una estrategia de decodificación específica de su cultura que es inadecuada para distinguir correctamente las expresiones faciales universales de miedo o asco.

Además, señala que la información que proporcionan los ojos a menudo es ambigua y produce confusión, lo que dificultaría la comunicación intercultural y la globalización.

Los investigadores también destacan que las diferencias en la percepción se reflejan en los emoticonos occidentales y asiáticos: los caracteres tipográficos utilizados para expresar emociones en las comunicaciones electrónicas escritas.

Los emoticonos asiáticos están de frente y centrados en los ojos, mientras que en los occidentales la boca es importante.

Fuente: BBC. Expresiones faciales no son “globales”





La serotonina hace la felicidad

10 07 2009
¿Podrá curarse la depresión?

¿Podrá curarse la depresión?

Recientes investigaciones permiten avanzar en la cura de enfermedades como la depresión y la psicosis. Científicos alemanes hallaron el gen responsable de la producción de serotonina, hormona de la felicidad.

En un estudio publicado el 23 de junio en la revista PNAS, investigadores del Centro de Medicina Molecular Max-Delbrück (MDC) de Berlín confirmaron el papel central de un gen en la producción o disminución de serotonina en el cerebro. Suprimiendo el gen TPH2, responsable de la producción de dicha hormona, determinaron que éstos no crecían normalmente y que las hembras se transformaban en malas madres, abandonando a sus crías.

De esto deducen que la serotonina influye en el instinto materno de los animalitos. Estos producían suficiente leche como para amamantarlos, pero los abandonaban a su suerte, a un estado en el que no les resultaba posible sobrevivir.

Estos experimentos en ratones hacen pensar que en el ser humano podría producirse el mismo fenómeno a partir de la carencia de serotonina. Dado que esta hormona es responsable, junto a otros neurotransmisores, de la aparición de ciertas enfermedades como la depresión, la eliminación del  gen debería poder confirmar su relación con enfermedades como la depresión y la psicosis, y tal vez hasta sacar a la luz funciones aún desconocidas. “Lo que esperamos en un futuro no demasiado lejano es poder utilizar TPH2 en la creación de fármacos para que activen las enzimas a producir más serotonina en el cerebro y así poder curar la depresión”, explica el Prof. Bader, quien dirigió el experimento, a Deutsche Welle.

¿Cuál es el rol de la serotonina en el cerebro?

La serotonina es una hormona que influye en el humor, regula el sueño, el apetito y la presión. Los resultados obtenidos representan un paso adelante en el estudio de la incidencia de la serotonina en enfermedades como la depresión, la esquizofrenia y la psicosis, y en el desarrollo posterior de medicamentos para tratar dichas enfermedades.

En 2003, el Profesor Michael Bader y el Dr. Diego Walther descubrieron la existencia del gen TPH2 en un estudio conjunto con la Universidad Libre de Berlín (FU) que fue publicado por la revista “Science. Estos experimentos se centraron en investigar acerca de la producción de serotonina.

Gracias a que el genoma humano ha sido descifrado, les fue posible investigar una secuencia del ADN en el gen que produce una enzima, la TPH, precursora de la serotonina. Descubrieron así que en el gen se hallaban secuencias similares a las del cromosoma humano No. 12. A partir de ello pudieron comprobar que el gen recién descubierto aparece en todos los vertebrados y también produce en ellos dicha enzima.

Al suprimir ese gen en ratones de laboratorio se desactiva la producción de serotonina en el intestino de los animalitos, pero no en el cerebro. Esto condujo a seguir buscando la existencia de un segundo gen, que sería responsable de otra enzima que sí controlaría a la serotonina en el cerebro. De esta forma lograron confirmar que la enzima TPH2 es la responsable de la serotonina, cuya actividad se desarrolla en el intestino, mientras que la TPH1 es la que regula la actividad cerebral. Pero las investigaciones aún continúan y se están realizando progresos al respecto.

El profesor Michael Bader explica que “la cuestión central del experimento actual era averiguar cuál es el rol de la serotonina en el cerebro. La supresión del gen TPH2 en ratones no produjo, como se esperaba, una pérdida total del neurotransmisor. Y las crías de estos animales nos mostrarían para qué es necesaria la serotonina en el cerebro.”

En los ratones sometidos a la carencia de serotonina en el cerebro también se comprobó que los animalitos seguían viviendo normalmente y la mitad de ellos hasta llegó a la edad adulta. Pero necesitaban dormir más durante el día y se habían modificado los mecanismos de regulación de su respiración, temperatura corporal y presión arterial.

Autora: Cristina Papaleo

Editor: Pablo Kummetz

Fuente: Deutsche Welle, Link