La explicación darwinista de la moral y la ética queda incompleta

17 01 2010

La revista mexicana Ludus Vitalis aborda de forma interdisciplinar esta revolución científica interminableDarwin en el Museo de Historia Natural de Londres. Foto:  Patche99z. Wikipedia.

Una de las cuestiones más debatidas en la obra de Darwin es la peligrosa extrapolación de sus ideas a las ciencias sociales. Para Darwin, ¿puede fundamentarse en la Selección Natural la aparición de comportamientos morales? ¿Explica la biología el amor y el altruismo? Un conjunto de artículos publicados en un número monográfico sobre Charles Darwin de la revista mexicana Ludus Vitalis (volumen XVII, número 32 de 2009) aborda de forma interdisciplinar estas cuestiones. Este número monográfico de la revista está en la red y puede ser consultado completo por los interesados. Los editores han logrado reunir las opiniones de destacados especialistas, tanto desde el campo de las ciencias de la naturaleza como desde las ciencias sociales. Por Leandro Sequeiros.

La revista mexicana Ludus Vitalis nació con el objetivo de convertirse en un lugar profesional de reunión y diálogo de reflexiones teóricas acerca de las ciencias de la vida. Ese propósito lleva a ocuparnos de las ideas sobre los seres vivos y del peso que aquellas tienen en nuestro mundo. Para ello, qué mejor ocasión por su magnitud y alcance que la doble conmemoración en este año de Charles Darwin: los dos siglos que se cumplen de su nacimiento y el siglo y medio de la aparición de su libro más notable, donde expone la teoría de la evolución por selección natural.

Foto: Fastfission. Everystockphoto.

Una publicación como Ludus Vitalis no puede permitirse sólo el recuento anecdótico ni la remembranza veneradora de Charles Darwin. Está obligada a convocar a la reflexión rigurosa sobre los elementos cruciales de la propuesta darwinista, tanto la solidez de sus fundamentos como la de su carácter abierto y en permanente renovación. Lee el resto de esta entrada »

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Un nuevo libro basa el diseño inteligente en el ADN celular

14 01 2010

Con análisis probabilísticos intenta constatar la ausencia de azar en los fenómenos celulares.

Stephen Meyer, uno de los fundadores de la corriente del diseño inteligente en Estados Unidos, ha publicado recientemente un libro en el que trata de aportar evidencias científicas de la presencia y efecto de la información en el ADN celular. Utilizando métodos probabilísticos, el autor intenta determinar si ciertos fenómenos podrían ser mejor explicados no como productos aleatorios del “azar y de la necesidad”, sino como fruto de una inteligencia. Por Yaiza Martínez.Un nuevo libro basa el diseño inteligente en el ADN celular

El diseño inteligente es una corriente religiosa que sostiene que el origen o la evolución del Universo, la vida y el hombre, son el resultado de acciones racionales emprendidas de forma deliberada por uno o más agentes inteligentes.

Sus partidarios afirman que este concepto es una propuesta científica legítima, capaz de sustentar un programa de investigación metodológicamente riguroso, pero lo cierto es que la comunidad científica sólo ve en él una justificación de la creencia en un creador determinado.

Desde esa perspectiva científica, una de las principales críticas que se hacen al diseño inteligente es que no es una teoría científica real (como la teoría de la evolución ), ya que no sustenta sus bases en el método científico.

Recientemente, uno de los fundadores de la corriente del diseño inteligente ha publicado un libro en el que intenta contrarrestar este aspecto de las críticas. Se trata de Stephen C. Meyer, investigador de la Universidad de Cambridge, filósofo de las ciencias académico, y director del Discovery Institute’s Center for Science and Culture.

Energía, materia, información

Bajo el título “Signature in the Cell: DNA and the Evidence for Intelligent Design” (“Firma en la célula: ADN y la evidencia del diseño inteligente”), el texto de Meyer ha sido descrito por sus seguidores como la base para el desmoronamiento del materialismo científico. Lee el resto de esta entrada »





La selección natural sigue operando en el ser humano

31 10 2009

Nuestra especie evoluciona al mismo ritmo que otros animales y plantas

Aunque los avances en la medicina han mejorado el nivel de vida de los seres humanos, nuestra especie sigue sometida a los cambios de la selección natural, es decir, sigue evolucionando. Un estudio realizado con 2.000 mujeres ha revelado que es posible no sólo constatar estos cambios, sino además predecirlos a corto plazo en generaciones venideras. Los resultados de la investigación han demostrado, por otra parte, que los humanos evolucionamos al mismo ritmo que otras formas de vida del planeta. Por Yaiza Martínez.

Aunque con el paso del tiempo los avances en la medicina han mejorado el nivel de vida de los seres humanos, nuestra especie sigue sometida a las fuerzas de la selección natural, aseguran los científicos. whiskymac's photostream. Everystockphoto.

Investigadores de la Universidad de Yale, en Estados Unidos, han analizado los efectos de la selección natural en dos generaciones de mujeres contemporáneas y han podido predecir gracias a dicho análisis que, por ejemplo, las hijas y las nietas de estas mujeres serán ligeramente más bajas y empezarán a tener hijos algo más pronto que ellas.

Según explica uno de los autores de la investigación, el científicoStephen C. Stearns, en un comunicado emitido por la Universidad de Yale, “ la idea de que la selección natural ha dejado de funcionar en los humanos porque ahora somos mejores en la tarea de mantener a la gente viva es completamente falsa”.

Esto es así porque las características que permiten a las mujeres tener niños continuarán estando sujetas a la selección natural.

Estudio de 2.000 mujeres

En su investigación, los científicos midieron en primer lugar el éxito reproductivo individual de dos generaciones de más de 2.000 mujeres que participaron en un estudio llamado Framingham Heart Study, y que habían alcanzado ya la menopausia.

El Framingham Heart Study es un proyecto iniciado en 1948 por el Heart, Lung, and Blood Institute, en colaboración con la Universidad de Boston.

Después, los científicos analizaron los rasgos responsables del éxito reproductivo de estas mujeres.

Tras ajustar factores ambientales condicionantes, como los ingresos, el nivel educativo o hábitos como el tabaquismo, estimaron la tendencia a heredar los rasgos estudiados, aplicando correlaciones entre todos los parientes.

Asimismo, los científicos también consideraron los efectos indirectos de la selección mediante mediciones de los impactos que dichos rasgos tenían unos sobre otros (por ejemplo, si una presión sanguínea elevada se relacionaba con una madurez sexual más tardía).

Resultados obtenidos

Un análisis estadístico posterior permitió a los investigadores predecir cuáles de estos rasgos probablemente hayan sido trasmitidos por selección natural a una tercera generación de mujeres participantes en el estudio de Framingham.

Los resultados demostraron que los efectos de la selección natural son lentos y graduales, pero que existe una tendencia a que, en la siguiente generación, las mujeres sean ligeramente más bajas y regordetas; que tendrán niveles más bajos de colesterol y de presión sanguínea y que, además, tendrán hijos a edades más tempranas que sus antecesoras.

Asimismo, según las predicciones, las mujeres de la tercera generación del estudio empezarán a menstruar un mes antes y entrarán en la menopausia un mes después que sus madres y abuelas.

Similares a otras especies

Stearns afirma que la tasa de cambios provocados por la selección natural en las mujeres estudiadas no difiere mucho de las tasas observadas en otras plantas y animales.

Según el científico, los resultados obtenidos demuestran que los humanos no somos distintos, y que evolucionamos prácticamente al mismo ritmo que otras formas de vida del planeta.

Los investigadores señalan en un artículo aparecido en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS) que el objetivo de esta investigación ha sido demostrar que la selección natural sigue operando en los humanos contemporáneos; predecir futuros cambios evolutivos para características específicas médicamente significativas, y también demostrar que se pueden hacer predicciones a corto plazo sobre el futuro de nuestra evolución, y sobre rasgos determinados.

Estudios anteriores

Este no es el primer estudio que sugiere que la especie humana sigue sometida a la presión de la selección natural y, por tanto, continúa evolucionando.

En 2006, por ejemplo, científicos de la Universidad de Chicago publicaron un artículo en la revista especializada Plos Biology explicando que habían conseguido identificar áreas del genoma de nuestra especie en las que las secuencias de ADN mostraban marcas de haber sido seleccionadas recientemente.

Por otro lado, dos antropólogos de la Universidad de Utah, en Estados Unidos, han ido mucho más lejos en un libro titulado “The 10.000 Year Explosion”.

En esta obra, estos científicos afirman que la vida moderna, lejos de frenar la evolución humana, en realidad la está acelerando como consecuencia de las presiones que genera sobre nuestra especie. Según los antropólogos, la respuesta a los rápidos cambios del mundo que nos rodea podría llegar a generar una especie humana completamente nueva, que no pueda reproducirse con el Homo Sapiens.

En “The 10.000 Year Explosion” se afirma, por último, que hace 10.000 años la evolución humana se aceleró y que este ritmo evolutivo en lugar de ralentizarse es cada vez más rápido. Por esta razón, desde entonces hemos cambiado más en cuerpo y mente de lo que nunca antes se había constatado.

Fuente: Tendencias21. La selección natural sigue operando en el ser humano





Confirman que la evolución es irreversible

26 09 2009
Joe Thornton. Fuente: Universidad de Oregón.

Foto: Investigador

Un estudio molecular descubre que los cambios genéticos no se invierten nunca.

La reversibilidad de los procesos evolutivos ha fascinado durante mucho tiempo a los biólogos. Ahora, investigadores de la Universidad de Oregón, en Estados Unidos, han estudiado estos procesos a nivel molecular, utilizando una combinación de técnicas como la resucitación de antiguas proteínas. Así, han descubierto que aquellos cambios que se dan una vez en los genes de un ancestro no se invertirán nunca. Esta constatación sugiere que, a lo largo del tiempo, se habrían dado una serie de mutaciones restrictivas que evitaron innumerables trayectorias alternativas en la selección natural y que, por tanto, la contingencia histórica juega un importante papel en la evolución. Por Yaiza Martínez.

Un equipo de investigación de la Universidad de Oregón, en Estados Unidos, ha constatado en laboratorio y, por primera vez, a nivel molecular, que la evolución no puede ser un proceso reversible. 

Según sus descubrimientos, aquellos cambios que se dan una vez en los genes de un ancestro no se invertirán nunca. 

La reversibilidad de los procesos evolutivos ha fascinado durante mucho tiempo a los biólogos, explican los investigadores en un artículo aparecido en la revista Nature, sin embargo la mayoría de las investigaciones realizadas al respecto hasta la fecha no han sido determinantes, por la falta de un método del todo fiable de estudio de genes ancestrales. 

Para superar este escollo, los investigadores de la Universidad de Oregón analizaron la cuestión a nivel molecular, utilizando una combinación de técnicas: reconstrucción informática de secuencias de genes ancestrales, ADN de síntesis, ingeniería de proteínas ycristalografía de rayos X

Con todas ellas, consiguieron “resucitar” un gen para una hormona-receptor, idéntico al de un ancestro vertebrado que existió hace más de 400 millones de años. 

Mutaciones sin marcha atrás

Así, los científicos descubrieron que, en un rápido periodo de tiempo, se produjeron cinco mutaciones aleatorias en el gen reproducido, y que estas mutaciones a su vez provocaron modificaciones en la estructura de la proteína que dicho gen sintetizaba. El resultado fue que esta proteína pasó a ser incompatible con la forma original de la hormona-receptor. 

Según se explica en un comunicado de la Universidad de Oregón, la proteína estudiada fue la denominada receptor glucocorticoide (GR), que sujeta a la hormona cortisona y regula la respuesta al estrés, la inmunidad, el metabolismo y el comportamiento, en humanos y en otros vertebrados. 

Según declara Joe Thornton, uno de los autores del estudio y profesor del Centro de Ecología y de Biología Evolutiva de dicha Universidad, esta “fascinante investigación pone de relieve el valor del estudio de los procesos evolutivos”. 

Los especialistas afirman que demostrar cómo las estructuras moleculares son reajustadas o sincronizadas refinadamente por los procesos evolutivos, tendrá un gran impacto en las ciencias básicas y en las ciencias aplicadas, incluyendo el sector del diseño de medicamentos para proteínas específicas. 

Estudio anterior

En un trabajo anterior, Thornton y sus colaboradores demostraron que la primera proteína GR había evolucionado, hace más de 400 millones de años, de una proteína ancestral también relacionada con una hormona: la aldosterona. Entonces, los científicos identificaron siete mutaciones antiguas que ocasionaron que el receptor evolucionara, relacionándose posteriormente con la hormona cortisona. 

Una vez identificada estas siete mutaciones, los científicos quisieron averiguar si éstas eran reversibles, y “resucitaron” la proteína GR para intentar revertir en ella los cambios, mediante la manipulación de su secuencia de ADN. Los investigadores esperaban llegar así a la anterior versión de la proteína, pero en lugar de eso sólo consiguieron una proteína completamente “muerta”, no funcional. 

Para identificar las mutaciones, los investigadores trabajaron con cristales de las proteínas antiguas resucitadas, y los metieron en el acelerador masivo de partículas del Advanced Photon Source de Chicago. 

Allí, utilizando potentes rayos X determinaron la estructura atómica de la proteína, antes y después de los cambios. Así, descubrieron que las mutaciones de la versión posterior de la GR no podían coincidir con la arquitectura de la proteína inicial.

Evolución accidental

Esto supone, según Thornton, que “incluso si una función ancestral de repente volviera a ser óptima, no existiría forma alguna de que la selección natural devolviera a la proteína directamente a su forma ancestral”. 

Por otro lado, la irreversibilidad evolutiva de la GR sugiere que las moléculas que dirigen nuestra biología en la actualidad no son fruto de un proceso determinante sino, más bien, de una serie de mutaciones restrictivas que evitaron innumerables trayectorias alternativas que la selección natural también podría haber seguido. 

Es decir que “si lo observado en la evolución de la GR fuera un fenómeno general, entonces la biología actual sería sólo una de las muchas posibilidades evolutivas”, explica Thornton. 

En definitiva, que la contingencia histórica ha jugado un importante papel en la evolución de la proteína, concluyen los científicos en Nature, como también podría haberlo jugado en el resto de los niveles a los que ha afectado la evolución. 

Depende de la historia

La investigación de Thornton y sus colaboradores a nivel molecular podría explicar los resultados de otro reciente estudio realizado por el Instituto Gulbenkian de la Ciencia de Portugal, en colaboración con la Universidad de Nueva York y con la Universidad de California, en el que también se constató la irreversibilidad de la evolución, en este caso a nivel macroscópico. 

En enero de este mismo año, la revista Nature Genetics publicaba los resultados obtenidos en pruebas de laboratorio en las que se recreó la selección natural, con distintos escenarios de evolución para la mosca de la fruta (la Drosofila melanogaster). 

Las moscas sometidas al experimento procedían de un grupo original que había sido extraído de su ambiente natural en 1975. Durante dos décadas, los descendientes de este primer grupo crecieron en el laboratorio sometidos a distintos estímulos y presiones ambientales que afectaron sus genes. Posteriormente, las moscas fueron devueltas al ambiente original de sus antepasados. 

A lo largo de 50 generaciones de moscas en este último entorno, los investigadores observaron si se “revertía” la evolución en los individuos que habían vuelto al hábitat de sus ancestros, en el caso del cromosoma 3. Así, constataron que las moscas presentaron algunos cambios regresivos, pero sólo parcialmente. 

Según los científicos, la evolución inversa se detuvo cuando las moscas lograron la adaptación al entorno ancestral. A nivel genético, la convergencia con el estado original sólo llegó a una media del 50%: sólo la mitad de las frecuencias genéticas se invirtieron hasta alcanzar las frecuencias genéticas ancestrales. 

Para estos investigadores, la conclusión fue similar a la alcanzada por Thornton y su equipo: la evolución dependería de la historia –sería accidental-, también a nivel genético.

Fuente: Tendencias21. Confirman que la evolución es irreversible





Origen de los perros domésticos, en duda

4 08 2009

Un nuevo estudio genético discute la teoría de que los perros fueron domesticados en Asia oriental.

Perro caniche

Los perros descienden del lobo gris de Eurasia.

La enorme diversidad genética canina encontrada en esa región ha hecho pensar a muchos científicos que fue allí donde los perros fueron domesticados por primera vez.

Pero un nuevo estudio, publicado en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS) -Actas de la Academia Nacional de Ciencias- muestra que el ADN de los canes de algunas aldeas africanas es igualmente variado.

Un equipo internacional de investigadores analizó el ADN de 318 perros de aldeas de Egipto, Uganda y Namibia, y midió su diversidad genética.

Se sabe que los perros descienden de los lobos grises de Eurasia, que fueron domesticados entre 15.000 y 40.000 años atrás, según explica la periodista de la BBC Judith Burns.

Sin embargo, los autores del estudio afirman que el proceso por el que el hombre domesticó a estos animales ha sido mal comprendido.

El director del estudio, Adam Boyko, del Departamento de Estadística Biológica y Biología Computacional de la Universidad de Cornell (EE.UU.), dijo que decidió estudiar perros autóctonos de las aldeas porque, al tener mucha más diversidad genética que los de raza, pueden tener la clave del origen de su domesticación.

Se estudiaron los genes de razas que se consideran africanas, como el Saluki -conocido comúnmente como Perro Real de Egipto- el Ridgeback Rodesiano y el Pharaoh Hound – o Perro del Faraón, originario de Malta. Luego se comparó el material con el de perros de otros continentes, como ejemplares callejeros de Puerto Rico y Estados Unidos.

Diversidad genética

El equipo concluyó que la diversidad genética de los perros de las aldeas africanas era igual de variada que la de los perros de Asia oriental, lo que les hizo cuestionar la hipótesis de que allí reside el origen de la domesticación del perro.

Perro con su dueño

Los canes fueron los primeros animales que el hombre domesticó.

El Dr. Boyko le dijo a la BBC: “Creo que esa hipótesis es una conclusión prematura, consecuencia del hecho de que se ha estudiado siempre a muchos más perros callejeros de Asia oriental que de ningún otro lugar”.

Sucede que, según el investigador, los perros de las aldeas tienen más diversidad genética que los de raza, que sometidos a mayores procedimientos artificiales.

El origen de la domesticación de los canes, entonces, podría encontrarse tanto Asia como Europa. Boyko aclaró que no puede haber sido África, dado que allí no hay lobos grises.

El equipo ahora tiene planeado tomar muestras de sangre de perros de las calles de Europa y Asia, desde Portugal hasta Papúa Nueva Guinea, para establecer con exactitud las áreas de mayor diversidad genética.

Fuente: BBC. Origen de los perros domésticos, en duda





Una bacteria desvela uno de los secretos mejor guardados de la evolución

24 07 2009
Esporas de Bacillus Subtilis. Fuente: Wikimedia Commons.

bacteria

Los saltos evolutivos dependen de dos factores: “lenguaje” proteico y penetración parcial
La mayoría de los cambios evolutivos son pequeños y casi imperceptibles. Sin embargo, hay otros sorprendentes. Por ejemplo, ¿cómo puede llegar una especie de insectos a tener tres alas si antes tenía solo dos? Estos saltos evolutivos radicales han sido una de las cuestiones pendientes de la biología evolutiva. Ahora, el estudio de la formación de esporas de una bacteria ha aportado una solución: el secreto radicaría en la comunicación intercelular mediante el flujo de proteínas y en la llamada “penetración parcial”. Por Yaiza Martínez.

Un equipo de científicos del renombrado Instituto Tecnológico de California (Caltech) ha publicado recientemente un artículo en la revista Nature en el que se describe cómo se producen los saltos evolutivos más radicales. 

Los resultados de investigaciones realizadas con la bacteria
Bacillus subtilis han vertido algo de luz en una gran cuestión pendiente sobre la evolución: cómo actúa ésta para que una especie pase de un estado fisiológico concreto a otro. ¿Cómo pasa una especie de insectos de tener dos alas a tener tres, por ejemplo? 

Cierto es que la mayoría de los cambios evolutivos se producen siguiendo incrementos casi imperceptibles: un elefante que crece un poco más que el resto o una jirafa con el cuello un poco más largo. Sin embargo, en la Naturaleza también se pueden contemplar saltos evolutivos más sorprendentes.


Dos factores influyentes

Según publica el Caltech en un comunicado, los investigadores de dicho instituto trabajaron en colaboración con Patrick Piggot%20PJ%5Bau) y su equipo de la Temple University School of Medicine, para tratar de resolver el enigma. 

Así llegaron a la siguiente conclusión: este tipo de cambios sería el resultado de la combinación de dos factores influyentes, al menos en las bacterias estudiadas: de variaciones no genéticas y un fenómeno conocido como penetrancia parcial

Con variaciones no genéticas los científicos se refieren a las fluctuaciones aleatorias de proteínas que determinan la comunicación intercelular. Esta comunicación, que también es denominada por los investigadores como “ruido”, puede provocar que células que comparten la misma información genética no se comporten ni sean exactamente iguales. 

La penetrancia parcial es un término de la biología evolutiva que designa el grado de efectos diversos que una mutación genética determinada tiene en diferentes organismos de una misma población. 

Depende de la frecuencia

Según Michael Elowitz, uno de los autores de la investigación, el trabajo realizado ha demostrado que tanto el ruido como la penetrancia parcial pueden jugar un papel en la evolución, al permitir que ésta se produzca gradualmente, desde un estado concreto a otro cualitativamente diferente. 

Pero este proceso no se realizaría generando “formas intermedias”, sino que supondría en realidad cambios en la fracción de individuos dentro de una población que se desarrollan en una dirección o en otra. 

Por ejemplo, si tomamos un conjunto de células y las hacemos crecer a todas en un entorno idéntico, serán genéticamente iguales, pero presentarán diferencias sustanciales en sus comportamientos. 

Así, mientras algunas mutarán en función de las condiciones que dispongamos, otras se comportarán como una célula en estado “salvaje” o de cualquier otra forma. Es decir, que en una misma población desarrollada en condiciones muy similares, se darían comportamientos individuales distintos. 

Esporulación diversificada

Los científicos estudiaron, concretamente, una especie de bacteria conocida como Bacillus subtilis. Esta bacteria, causante, por ejemplo, de la fibrosidad del pan estropeado, se ha adoptado mucho como organismo modelo para estudios de laboratorio, sobre todo de esporulación (reproducción asexual mediante esporas), que es un ejemplo simplificado de la diferenciación celular. 

La B. subtilis genera un mecanismo de supervivencia en situaciones difíciles. Entonces, sus esporas son más pequeñas, y son clones inactivos de la llamada “célula madre”. Estas esporas se mantienen pegadas a su madre, pero en realidad son entidades separadas de ella, con su propio ADN. La B. subtilis “salvaje” siempre esporula de la misma forma: crea una sola espora con una copia exacta del cromosoma de la madre. 

Para provocar una alteración de este proceso natural de esporulación, los científicos hicieron lo siguiente: en estado natural, la comunicación establecida entre la madre B. subtilis y su espora se produce claramente (mediante flujo de protéinas). Condicionando esta comunicación para que no fuera tan clara, sucedieron varias cosas. 

Algunas bacterias esporularon normalmente, como en el estado natural; otras bacterias hicieron dos copias de su cromosoma en lugar de una, pero siguieron produciendo una sola espora; otras bacterias hicieron una sola copia del cromosoma pero crearon dos esporas en lugar de una; y, por último, algunas bacterias hicieron dos copias del cromosoma y produjeron dos esporas, cada una de ellas con un cromosoma. 

Cuando los investigadores, en lugar de reducir la comunicación (mediante el flujo de proteínas) entre la célula madre y las esporas, probaron a incrementarla, consiguieron aumentar el porcentaje de bacterias que creaban esporas gemelas en hasta un 40%. 

Cantidad es igual a implantación

Los científicos pronto se dieron cuenta de que esta diversidad de reacciones les ayudaría a comprender cómo la evolución da saltos de un fenotipo (o expresión del genotipo en un determinado ambiente) a otro.

Concretamente, los resultados proporcionaron un ejemplo de que los cambios cualitativos de una forma a otra en una especie se dan en función de la frecuencia con que se produzcan dichos cambios en un conjunto de individuos (del porcentaje de penetrancia parcial). 

Según Elowitz, estos resultados proporcionan un ejemplo concreto de evolución en un entorno, e ilustran lo que podría ser el funcionamiento del desarrollo de los caracteres fisiológicos. Los cambios cualitativos de una forma a otra podrían darse dependiendo de los cambios en las frecuencias de aparición estas formas entre los individuos de una población –en función del grado de penetrancia parcial-. 

En este proceso, Elowitz destaca la importancia del ruido o de la comunicación intercelular provocada por las fluctuaciones aleatorias de proteínas. Según él, ese ruido sería una parte clave del proceso, que haría posible que células genéticamente idénticas desempeñen funciones muy distintas. Además, señala el científico, el trabajo demuestra que el desarrollo bacteriano puede servir para estudiar más a fondo temas generales de la evolución.

Fuente: Tendencias21. Una bacteria desvela uno de los secretos mejor guardados de la evolución