Es posible ser darwinista y cristiano, pero con matices

8 12 2009

Todavía puede aparecer una teoría más completa y actualizada sobre la evolución de las especies. ¿Se puede ser hoy darwinista y cristiano? ¿Tiene el hombre un ancestro común con el chimpancé? Yo creo que se puede responder con un sí a las dos preguntas. Añadiendo algún matiz en cada caso. Por otra parte, ¿quién puede decir que no va a aparecer una teoría más completa que el darwinismo? Sin duda que no tiene la última palabra y que van a producirse novedades espectaculares en la teoría de la evolución y seguramente en el siglo XXI. Como ha sucedido varias veces con la Física después de Newton. Al fin y al cabo el darwinismo sólo data de ciento cincuenta años. Por Blas Lara.

Estamos en el bicentenario de Darwin y en el ciento cincuenta aniversario de la edición del libro El origen de lasEvolution. Imagen: latvian. Everystockphoto. especies. Razón de sobra para recordar a Charles Darwin, un revolucionario de la ciencia, como lo fueron otros personajes del XIX.

En la teoría de Darwin es importante la noción de las transformaciones lentas y acumulativas que parten de un primer organismo hasta llegar al actual despliegue del árbol de la vida.

En un artículo anterior, insistí tanto sobre la noción de emergencia, que pudiera pensarse que soy antidarwinista o al menos partidario del Intelligent Design. En esta nota deseo puntualizar para evitar equívocos. Emergencia es transformación súbita o instantánea, concepto a primera vista compatible con el acto creador. Así Dios pudo en un momento dado infundir el alma humana en el barro. O en un animal preexistente. ¿Qué más da? El lenguaje metafórico de la Biblia da de sí para esta interpretación y para otras muchas.

La aportación de Darwin a la ciencia es definitiva

Hoy no se puede ser seriamente antidarwinista. Sí, un neodarwinista contemporáneo porque Darwin no conoció la genética, ni siquiera la de Mendel, y menos aún la biología molecular, y había que poner al día las tesis de Darwin. Lee el resto de esta entrada »





El Parque Jurásico mexicano, humedal de Cuatro Ciénegas

24 10 2009

En el desierto de Coahuila, al norte de México, existe un lugar que podría contener la clave del inicio de la vida en el planeta.

Poza Azul en Cuatro Ciénegas, Coahuila. Foto: Cortesía: Jesús Sánchez.

En las pozas de Cuatro Ciénegas hay microorganismos que descienden de los que había en la prehistoria.

Se trata del humedal de Cuatro Ciénegas, un conjunto de entre 200 y 400 pozas de agua que mantiene un sistema alimenticio parecido al que existió hace cientos de millones de años, según descubrieron científicos mexicanos y de otros países.

En el lugar hay microorganismos que descienden de los que había en la prehistoria, le dijo a BBC Mundo Gabriela Olmedo, académica del Centro de Investigación y Estudios Avanzados (Cinvestav).

“Lo que vemos son bacterias plenamente vivas y adaptadas, que tienen un origen en las que hace millones de años existieron allí, pero no sabemos qué tan iguales o diferentes pueden ser”, explicó.

Las pozas contienen además piedras de estromatolitos, formaciones de bacterias que hubo hace millones de años y que permitieron la formación de oxígeno.

Huellas de la vida

 

Lo que vemos son bacterias plenamente vivas y adaptadas, que tienen un origen en las que hace millones de años existieron allí, pero no sabemos qué tan iguales o diferentes pueden ser

Gabriela Olmedo, académica del Centro de Investigación y Estudios Avanzados (Cinvestav).

El agua de las pozas de Cuatro Ciénegas proviene de un mar somero que cubría a Coahuila cuando los continentes aún no se habían formado.

Al separarse la tierra de lo que hoy es el Golfo de México, el humedal quedó completamente aislado con organismos vivos, los antecesores de las actuales bacterias.

El sitio quedó prácticamente igual a esa época, es decir, con agua muy pobre en nutrientes y fósforo, fundamental para el desarrollo de seres vivos.

Y a pesar de ello, los microorganismos sobrevivieron y se adaptaron a las nuevas condiciones.

Estudiar el proceso permitirá entender la forma como sobrevivieron las primeras bacterias que iniciaron la creación del planeta como ahora lo conocemos, explicó la investigadora.

“Estas aguas, al ser muy pobres en nutrientes, sólo permiten que haya microbios, y en el origen de la vida eso fue lo que ocurrió. Los primeros organismos que ocuparon el ambiente del planeta fueron microbios”, señaló.

Estos microorganismos fueron capaces de sintetizar el dióxido de carbono y convertirlo en oxígeno, lo cual permitió, millones de años después, la existencia de plantas y después animales.

El mayor enemigo

 

Sunset Quinta Playa, Isabella, Galapagos

 

Las pozas de Cuatrociénegas han sido comparadas con las Galápagos por sus microorganismos únicos.

Por las condiciones de aislamiento en que se encuentran, las pozas de Cuatro Ciénegas han sido comparadas con la Isla Galápagos, donde Charles Darwin encontró elementos para su teoría de la Evolución de las Especies.

Al igual que en la isla, en el humedal hay insectos y microorganismos únicos en el mundo, que sobrevivieron sin tener ningún tipo de contacto externo.

Hasta ahora se han encontrado más de 3.000 tipos distintos de bacterias y al menos 100 diferentes tipos de insectos.

Es un lugar atractivo para los científicos. Desde hace. Por ejemplo, la agencia espacial de Estados Unidos, la NASA, mantiene equipos de astrobiología que estudian cómo era la vida cuando existían sólo bacterias.

De acuerdo con la investigadora del Cinvestav, al estudiar la resistencia de algunos microorganismos a los antibióticos podrían desarrollarse medicamentos para algunas enfermedades.

Sin embargo, las bacterias que sobrevivieron millones de años se enfrentan ahora a un problema muy humano: la extracción de agua para las poblaciones cercanas y los campos agrícolas han empezado a secar algunas pozas, señaló Gabriela Olmedo.

Incluso, una parte del agua que contiene los organismos vinculados directamente a la prehistoria, se utiliza para regar campos de alfalfa.

Fuente: BBC. El Parque Jurásico mexicano