El Océano Ártico, un futuro mar ácido

6 10 2009

Las emisiones de dióxido de carbono están aumentando la acidez de los océanos a un ritmo tan acelerado, que en muchas regiones del Polo Norte el mar se tornará corrosivo dentro de 10 años, advirtió un estudio avalado por el proyecto EPOCA (Proyecto Europeo sobre el Proceso de Acidez de los Océanos) y presentado recientemente en una conferencia en Barcelona, España.

Océano Ártico

Esto significa que el agua de mar comenzará a disolver el caparazón de las almejas y otros mariscos -del que se alimentan una variedad de peces- interrumpiendo así la cadena alimenticia.

El hecho de que los gases con efecto invernadero están provocando una disminución en el pH de los océanos no es nuevo. Pero lo que sí ha despertado la alarma entre los expertos es la velocidad a la que se están produciendo los cambios.

“La razón es simple”, le dijo a BBC Mundo el profesor Jean-Pierre Gatusso, del Centro Francés de Investigación Científica, quien participó en la investigación realizada en el archipiélago de Svalbard, en Noruega.

“La aceleración se debe a que están aumentando las emisiones de dióxido de carbono (CO2) a un ritmo muy superior al que se había anticipado en el año 2000”.

Las conchas de las almejas y los esqueletos de los corales están hechos de carbonato de calcio. Si este elemento –que normalmente abunda en los océanos- se reduce debido a la mayor presencia de CO2 en el agua, los primeros en sufrir son estos organismos

“El ritmo es mucho más rápido en el Ártico que en otras zonas, porque el CO2 se disuelve mucho más rápido en agua fría”.

Según los expertos, el 10% del Océano Ártico será corrosivo para 2018, para 2050 lo será el 50% y para 2100 el océano será completamente corrosivo, convirtiéndose en un hábitat hostil para los moluscos.

Cuestión de tiempo

Muchos de los crustáceos que están en riesgo -y que están creciendo más lentamente por la acidez de los océanos- juegan un rol importante en la cadena de alimentación, ya que forman parte de la dieta de pequeños peces.

El ritmo de crecimiento de las almejas en las costas del Reino Unido, Francia, Holanda -grandes productores- se está ralentizando y declinará un 25% para 2100

Jean-Pierre Gatusso, Centro Francés de Investigación Científica

“En el Pacífico Norte -dice Gotusso- los moluscos pelágicos, por ejemplo, constituyen el 80% de la dieta de los salmones”.

Las implicancias que la reducción de los moluscos pueda tener en el futuro es muy difícil de anticipar, ya que como explica el científico, “aún no sabemos que otras fuentes de alimentación alternativa buscarán los peces”.

En las aguas cálidas, aunque en menor medida, también se están notando los efectos de la acidez.

“El ritmo de crecimiento de las almejas en las costas del Reino Unido, Francia, Holanda -grandes productores- se está ralentizando y declinará un 25% para 2100. El crecimiento de las ostras se reducirá en un 15%”.

“Es cuestión de tiempo. Los corales, que están cerca del Ecuador, también están mostrando signos de deterioro a raíz de la acidez, pero para 2060, el impacto será dramático”, agrega Gatusso

Balance negativo

Berberechos

Los moluscos necesitan calcio para construir sus caparazones.

Todo cambio trae aparejado ganadores y perdedores. En este caso las ganadoras son las plantas marinas, que utilizan el CO2 para su proceso de fotosíntesis.

Estos “jardines acuáticos” son hogar de numerosas colonias de peces.

Pero estas ventajas no compensan el daño enorme que las emisiones de carbono están provocando en los océanos.

“Si hacemos un balance -dice el experto- el impacto negativo es mucho mayor”.

Fuente: BBC. El Océano Ártico, un futuro mar ácido





El mismo eructo, con menos metano

11 08 2009

Dan leche, dan carne, dan cuero y también… eructan. Y estos inodoros e incoloros eructors contienen una enorme cantidad de metano (CH4), uno de los principales gases que provocan el efecto invernadero.

Vaca

Según la FAO, está previsto que la producción mundial de carne se duplique para 2050.

Durante su complejo proceso digestivo, las vacas expulsan entre 100 y 200 litros de metano al día, el equivalente aproximadamente al 25% de las emisiones de CH4 generadas por la actividad humana. Este gas tiene la capacidad de atrapar 20 veces más calor que el dióxido de carbono (CO2).

Desde hace años los científicos se han avocado a investigar diversos métodos para minimizar el efecto dañino del ganado vacuno, sin hallar hasta el momento una solución económica y prácticamente viable.

LAS VACAS EN CIFRAS

  • Comer un kilo de carne equivale a un viaje en carro de 50 km. desde el punto de vista de las emisiones
  • El ganado produce más gases de efecto invernadero que el sector transporte (18%).
  • El consumo de carne se duplicará para 2050, llegando a las 465 millones de toneladas por año

Ahora, un equipo de expertos en Canadá parece haber encontrado un remedio posible: una cruza entre ejemplares eficientes para producir una descendencia que expulse menos metano y sea por ende mas amigable con el medio ambiente.

El investigador Stephen Moore de la Universidad de Alberta identificó los genes que producen metano para poder llevar a cabo este cruce que generará una descendencia capaz de producir 25% menos de este gas que los animales tradicionales.

No se trata de una raza nueva de bovinos sino de un cruce entre dos ejemplares cuyos ADN demuestran un mayor potencial para producir menos cantidad de CH4.

“Contamos con la suficiente variedad genética dentro de la población de vacas como para seleccionar aquellas que producen menos metano y ese es un rasgo hereditario”, le dijo Moore a BBC Mundo. “Animales eficientes, producirán a su vez animales eficientes”, agregó el experto.

Cruza vs. dieta

Al obtener una cruza que produce menos metano las ventajas son permanentes, porque te aseguras también que la descendencia también producirá menos metano

Stephen Moore, Universidad de Alberta, Canadá

Contrario a las creencias arraigadas en la cultura popular, la vaca expele el metano a través del hocico en forma de eructo y no por la parte trasera como flatulencias.

En su conjunto, la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) calcula que el sector ganadero genera más gases de efecto invernadero -el 18%, medido en su equivalente en CO2- que el sector de transporte.

A modo de ejemplo, “consumir un kilo de carne vacuna equivale a realizar un viaje de 50 kilómetros en automóvil, tomando como parámetro un carro que consume 9 litros cada 100 kilómetros)”, le explicó a BBC Mundo Christopher Weber, un especialista en mediciones de la huella ecológica de los alimentos del Instituto Green Design, de la Universidad Carnegie Mellon en Estados Unidos.

A esta cifra se llega tomando en cuenta una serie de factores, como el transporte involucrado en la producción y distribución de la carne, la cantidad de gas con efecto invernadero vinculada a la producción del alimento para el ganado, los eructos de la vaca y el manejo de la bosta del animal, que contiene además de metano, óxido nitroso.

Contribución, no solución

Carne

Según Weber, una de las soluciones más sencillas sería consumir menos carne.

Una de las alternativas que se han puesto a prueba para reducir la cantidad de metano que eliminan los rumiantes es modificar su alimentación, proporcionándoles una dieta más rica en calorías y aceites. El método es eficaz, pero su costo es elevado.

Por eso la propuesta de Moore parece más ventajosa. “Al obtener una cruza que produce menos metano las ventajas son permanentes, porque te aseguras también que la descendencia producirá menos metano. Por este motivo, los costos a largo plazo son muy inferiores”, dice el experto.

Este proceso no reducirá la cantidad de aire fermentado que la vaca expulsa sino la cantidad de metano que contiene.

Tampoco afectará ni el aspecto de las vacas ni el sabor de la carne. “Los nuevos animales serán iguales aunque un poco más delgados. La diferencia es mínima, por tanto no afectará el sabor de la carne”, dice Moore y añade que este elemento también se toma en cuenta a la hora de elegir los especímenes que se utilizarán en la cruza.

Sin embargo, en opinión de Weber, si bien el cruce de los animales aporta beneficios no soluciona el problema, que “se resolvería más sencillamente si la gente optara por consumir menos carne. Así no habría necesidad de recurrir a las soluciones tecnológicas”.

Fuente: BBC. El mismo eructo, con menos metano