La calidad de vida y las relaciones sociales, claves de una sociedad saludable

18 10 2009

El sistema sanitario no puede garantizar por sí solo el bienestar de la población

Paul Hall y Michele Lamont. Fuente: Universidad de California (Berkeley).

Peter A. Hall y Michele Lamont

La salud de la población depende menos del sistema sanitario que de la calidad de vida cotidiana de los miembros de la sociedad, señalan sociólogos de la Universidad de Harvard en un libro recientemente publicado. Esta calidad de vida se ve incrementada por las redes sociales que, en consecuencia, tienen un efecto óptimo en la salud. Los expertos aseguran que, aunque a nivel general es necesario un sistema sanitario efectivo, hay que considerar otros factores que aseguren el bienestar de los ciudadanos, y tomar medidas complementarias. Por Yaiza Martínez.

La salud de la población depende menos de la calidad de su sistema sanitario que de la calidad de vida cotidiana de los individuos que la componen, aseguran especialistas de la Universidad de Harvard, en Estados Unidos. 

Por otro lado, el éxito o el fracaso de las iniciativas de salud pública de cualquier sociedad dependen tanto de factores sociales y culturales como de los médicos, de los recursos y de los medicamentos. 

Los sociólogos Peter A. HallMichele Lamont han llegado a estas conclusiones tras años de investigación, cuyos resultados acaban de ser publicados en un libro titulado “Successful Societies. How Institutions and Culture affect Health” (“Sociedades exitosas. Cómo las instituciones y la cultura afectan a la salud”). 

Calidad de vida y salud

Según publica la Universidad de Harvard en un comunicado, el libro de Hall y Lamont está compuesto por una serie de ensayos escritos por varios autores, que han analizado cómo los marcos culturales y las prácticas institucionales que estructuran la vida cotidiana influyen en la salud de la sociedad. 

Hall señala que, “aunque el acceso a la atención sanitaria es importante en términos generales, creemos que la salud de la población depende menos de la calidad de dicha atención o de la cantidad de inversiones destinadas al sistema sanitario que del nivel diario de calidad de vida que tengan sus habitantes”. 

Hall y Lamont han dirigido a un grupo de sociólogos de diversas especialidades (epidemiología, psicología y ciencias políticas), cuyas contribuciones aparecen en este mismo volumen. La cuestión de partida era: ¿qué hace que una sociedad tenga éxito? 

El éxito social tiene muchas características posibles (sociedades no violentas, con acceso abierto a la educación, participación cívica o tolerancia cultural), pero los científicos centraron sus investigaciones en temas de salud pública. Una salud pública óptima se refleja en ciertos marcadores, como una tasa de mortalidad infantil baja o una esperanza de vida alta. 

Importancia de las redes sociales

Por otro lado, aunque el libro analiza muchos temas relevantes en el debate actual sobre la sanidad pública, también va más allá de los temas sobre recursos económicos, y hace un análisis sobre los factores sociales y culturales que afectan a la salud. 

Estudios previos ya habían demostrado los efectos de las redes sociales en la salud. En esta obra se examinan los factores que producen un deterioro de la vida cotidiana, así como los recursos sociales con los que la gente puede contar para reducir los factores estresantes que afectan negativamente a sus niveles de salud. 

Según Lamont, la cultura, las creencias religiosas que ayudan a la gente a enfrentarse a la vida o el sentimiento de identidad colectiva nunca han sido tenidos muy en cuenta por los epidemiólogos, a la hora de analizar la salud pública. 

El libro “Successful Societies” pone esos factores sobre la mesa, para dar comienzo a un debate sobre ellos y sus implicaciones en la salud de la población.

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