La ciencia por lo general es egoista, discriminación de las citas que emplea la comunidad científica

7 01 2010

Un estudio analiza la discriminación de las citas que emplea la comunidad científica.

La ciencia no tiene por qué ser altruista. Es más, la mayoría de las veces suele ser egoísta, según se demuestra en un estudio de la Universidad Carlos III de Madrid (UC3M) que analiza la discriminación que existe en las citas de los artículos científicos que publican los investigadores para dar a conocer sus resultados. SINC.

Por qué algunos científicos eligen unas determinadas citas y no otras, para incluir como referencias en sus escritos científicos es una cuestión que todavía no está completamente resuelta, según se puede constatar en el trabajo realizado por María del Mar Camacho Miñano y Manuel Núñez Níckel, de la Universidad Complutense de Madrid y la UC3M, respectivamente, publicado en el Journal of the American Society for Informacion Science and Technology. Lee el resto de esta entrada »





Es posible ser darwinista y cristiano, pero con matices

8 12 2009

Todavía puede aparecer una teoría más completa y actualizada sobre la evolución de las especies. ¿Se puede ser hoy darwinista y cristiano? ¿Tiene el hombre un ancestro común con el chimpancé? Yo creo que se puede responder con un sí a las dos preguntas. Añadiendo algún matiz en cada caso. Por otra parte, ¿quién puede decir que no va a aparecer una teoría más completa que el darwinismo? Sin duda que no tiene la última palabra y que van a producirse novedades espectaculares en la teoría de la evolución y seguramente en el siglo XXI. Como ha sucedido varias veces con la Física después de Newton. Al fin y al cabo el darwinismo sólo data de ciento cincuenta años. Por Blas Lara.

Estamos en el bicentenario de Darwin y en el ciento cincuenta aniversario de la edición del libro El origen de lasEvolution. Imagen: latvian. Everystockphoto. especies. Razón de sobra para recordar a Charles Darwin, un revolucionario de la ciencia, como lo fueron otros personajes del XIX.

En la teoría de Darwin es importante la noción de las transformaciones lentas y acumulativas que parten de un primer organismo hasta llegar al actual despliegue del árbol de la vida.

En un artículo anterior, insistí tanto sobre la noción de emergencia, que pudiera pensarse que soy antidarwinista o al menos partidario del Intelligent Design. En esta nota deseo puntualizar para evitar equívocos. Emergencia es transformación súbita o instantánea, concepto a primera vista compatible con el acto creador. Así Dios pudo en un momento dado infundir el alma humana en el barro. O en un animal preexistente. ¿Qué más da? El lenguaje metafórico de la Biblia da de sí para esta interpretación y para otras muchas.

La aportación de Darwin a la ciencia es definitiva

Hoy no se puede ser seriamente antidarwinista. Sí, un neodarwinista contemporáneo porque Darwin no conoció la genética, ni siquiera la de Mendel, y menos aún la biología molecular, y había que poner al día las tesis de Darwin. Lee el resto de esta entrada »





La raíz mexicana de la píldora, UNAM

11 11 2009

La píldora anticonceptiva, que es usada por millones de mujeres en todo el mundo, se desarrolló gracias al descubrimiento de un compuesto químico llamado noretisterona.

El hallazgo lo consiguió, en 1951, el investigador mexicano Luis Ernesto Miramontes, un egresado de la Universidad Nacional Autónoma de México que estaba bajo la dirección de otros dos notables científicos: el austriaco Carl Djerassi y el húngaro Jorge Rosenkranz.

El descubrimiento hecho por el químico mexicano no sólo revolucionó la ciencia y la medicina, sino que tuvo un impacto trascendental en la sociedad, en la sexualidad y en la definición del rol de la mujer.

Conozca más detalles de esta parte de la historia de la píldora en este video de Margarita Rodríguez, de BBC Mundo. Para ver el video favor de ir a la fuente

Fuente: BBC. La raíz mexicana de la píldora





Ciencia y religión no comparten el mismo lugar en el conocimiento

14 09 2009

Comprender las reglas del juego de cada una de ellas evitaría el conflicto entre ambas

El físico Varadaraja V. Raman trata en su último libro de fomentar el diálogo entre ciencia y religión, dos ámbitos del conocimiento humano que, según él, no deberían entrar en conflicto porque, en realidad, no se sitúan en un mismo nivel. Para Raman, el conocimiento científico establece proposiciones universales que pueden ser verificadas empíricamente, mientras que el conocimiento religioso propicia la satisfacción psicológica y emocional. Por tanto, la ciencia y la religión deben, simplemente, aceptar cada una las reglas del juego de la otra, y respetarse en sus diferencias. Por Yaiza Martínez.

Portada del libro Truth and Tension in Science and Religion del físico Varadaraja V. Raman.

Truth and Tension

En su último libro, Varadaraja V. Raman, profesor emérito de física y humanidades del Rochester Institute of Technology de Estados Unidos, escribe que la verdad o la falsedad en lo que respecta a las cuestiones esenciales del ser humano no siempre son fáciles de establecer para satisfacer a todos, pero que se puede esperar que sea posible alcanzar un consenso sobre lo que resulta provechoso y lo que es nocivo.

A partir de esta declaración de intenciones, en su libro Truth and Tension in Science and Religion (Verdad y tensión en ciencia y religión), publicado este mismo año, Raman analiza las diferencias entre religión y ciencia con una intención clara: fomentar el diálogo respetuoso entre ambas. 

Diferencias entre ciencia y religión

Según el autor, el conocimiento adquirido a través de la ciencia ha acabado, por ejemplo, con las plagas y con los miedos irracionales que atormentaban a nuestros antespasados. Por otro lado, sólo hay una ciencia y ésta es internacional, mientras que hay muchas y diversas religiones en el mundo. 

Las diferencias entre ciencia y religión son asimismo patentes en las explicaciones que ambas dan del mundo natural. Las explicaciones científicas están basadas en lo racional, en el conocimiento científico, mientras que las explicaciones religiosas buscan un contenido trascendental en el mundo. 

Sin embargo, el físico señala una similitud entre la religión y la ciencia: ambas son maneras de conocimiento que buscan el mismo objetivo: determinar la veracidad de las proposiciones que presentan. 

A todas estas conclusiones llegó Raman tras pasar un año entero visitando catedrales, monasterios y asrams, y participando en una amplia variedad de rituales religiosos, para experimentar por sí mismo lo que supone la religiosidad para el ser humano. 

A raíz de esta experiencia, el autor concluyó en su libro que las religiones nos permiten percibir o concebir dimensiones de la experiencia humana que trascienden la lógica y la racionalidad, y que la sed espiritual no es una rareza trivial o anómala, sino un componente profundo de nuestra naturaleza. 

Aceptar las reglas del juego ajeno

La revista The Global Espiral, del Instituto Metanexus, ha publicado recientemente un artículo en el que se explica que con “Truth and Tension”, Raman ha pretendido fomentar un diálogo respetuoso e informado entre ciencia y religión. 

Cierto es que el pensamiento científico se caracteriza por la consistencia lógica, la observación empírica, el consenso experto, la confirmación independiente y la posibilidad de revisión, mientras que, por el contrario, el pensamiento religioso se basa en la confianza en estamentos autoritarios, en convicciones trans-racionales, en experiencias personales profundas y en doctrinas transmitidas, entre otros elementos. 

Sin embargo, también es cierto que, desde esta perspectiva y conocimiento de las diferencias, se puede considerar tanto a la ciencia como a la religión como “juegos” cuyas reglas han sido consensuadas por los participantes de una comunidad determinada. 

Vistas así, podría superarse uno de los más importantes motivos de conflicto entre ciencia y religión: que ninguna de ellas acepta los criterios de validación de la otra, las proposiciones que la otra defiende, es decir, que la otra juegue con distintas reglas. 

Entre los criterios de validación de la ciencia y de la religión señala Raman, por ejemplo, que el conocimiento científico establece proposiciones universales que pueden ser verificadas empíricamente, y que a menudo tiene aplicaciones materiales útiles. 

El conocimiento religioso, por su parte, genera proposiciones sobre asuntos trascendentes no-materiales, que conducen a la satisfacción psicológica y emocional. Como ejemplo, Raman escribe “la idea de que uno es amado por su familia o amigos puede ser una verdad mucho más significativa para cada individuo que el hecho de que el universo tenga más de diez mil millones de años”. 

La ciencia, por otro lado, se rige por teorías comprobables en lo fenomenológico, y de esa comprobación depende la validez o no de las hipótesis. En cambio, las teorías que ofrece la religión no requieren de verificación experimental en un sentido científico. 

Misterios resueltos o respetados

En general, Raman defiende que la religión funciona en un nivel distinto al de la ciencia, y que es experimentada y percibida por los humanos de diferente forma. 

Por eso, el físico no simpatiza con los intentos por probar la verdad de la religión utilizando procedimientos científicos. Dadas estas diferencias fundamentales entre religión y ciencia, señala, dichos intentos están destinados al fracaso. De hecho, muchos científicos son creyentes, pero sus creencias no afectan a la ciencia. Son, simplemente, otra forma de explicación y de percepción del mundo. 

A pesar de esta opinión, Raman incluye en su libro un capítulo en el que reflexiona sobre las experiencias místicas y espirituales, y lo hace desde una perspectiva inevitablemente científica. 

Así, cuando analiza las experiencias místicas y espirituales, el autor se pregunta, ¿son éstas reales o, simplemente, son el resultado de la química del cerebro? ¿De dónde procede la conciencia? Y, ¿es lo mismo el cerebro que la mente? 

Estas preguntas aún no tienen respuesta, siguen siendo un misterio. Como tales, religión y ciencia las tratarán de distinta forma, señala el autor. Porque, para todas las religiones, el universo contiene dimensiones misteriosas que siempre eludirán la comprensión racional por parte del ser humano, mientras que, para la ciencia, esos misterios son puzzles que algún día seremos capaces de resolver.

Fuente: Tendencias21. Ciencia y religión no comparten el mismo lugar en el conocimiento