África también quiere conquistar el espacio

3 10 2009

Se llama SumbadilaSat y significa “pionero”. No en vano, este micro-satélite lanzado al espacio el pasado 17 de septiembre ha supuesto uno de los primeros pasos de África en la exploración del universo.

Imagen creada por ordenador de la Tierra vista desde el espacio

El espacio les espera, dicen los sudafricanos. Pero creen que necesitan más medios

Este satélite fue desarrollado por estudiantes de la universidad sudafricana de Stellenbosch y por la compañía de tecnología espacial SunSpace, del mismo país, aunque despegó del centro espacial Baikonur, en Kazakhstan.

Su misión consiste en captar información que, según sus promotores, será crucial para establecer patrones sobre cómo está afectando el cambio climático a África.

Hemos conseguido combinar tecnologías de manera eficiente, rápida y de tal manera que nuestros clientes puedan hacer con un pequeño producto lo mismo que harían los modelos espaciales tradicionales

Ron Oliver, SunSpace

“Hemos conseguido combinar tecnologías de manera eficiente, rápida y de tal manera que nuestros clientes puedan hacer con un pequeño producto lo mismo que harían los modelos espaciales tradicionales”, explica Ron Oliver, director de SunSpace, una empresa privada que comenzó siendo un proyecto del gobierno.

Faltan manos y dinero

Algunos analistas consideran que cada vez serán más frecuentes las misiones de este tipo en este lado del planeta. Sin embargo, a pesar de los grandes avances que ha vivido la tecnología espacial africana en los últimos años, aún se enfrenta a importantes problemas.

No sólo carecen de infraestructura o financiación suficiente, también hace falta más personas cualificado, dicen muchos científicos locales.

Equipo del programa espacial sudafricano

El satélite podría ser crucial para establecer patrones sobre cómo está afectando el cambio climático a África.

Hasta los últimos momentos del apartheid, los cursos universitarios relacionados con ciencia estaban permitidos sólo a los blancos.

SunSpace ha comenzado un programa de discriminación positiva para acabar con la llamada “brecha del conocimiento”.

Jessie Ndaba, una ingeniera recién graduada, es una de los beneficiadas.

“Siempre he querido ser ingeniero de motores para cohetes”, dice. “Pero crecí es Soweto, así que no creía que fuera posible. No sabía que hubiese programas espaciales en Sudáfrica, así que acabé estudiando ingeniería electrónica.

“Si hubiese sabido lo que se hacía en mi país habría tomado otra decisión”, lamenta.

¿Un riesgo calculado?

África vista desde el espacio

Según el gobierno sudafricano, estos programas podrían darle un futuro más próspero al continente.

Sin embargo, los sueños espaciales de África también han despertado muchas críticas.

El SumbandilaSat ha costado US$3.500 millones y ha necesitado acoplarse a un cohete ruso para entrar en órbita.

Por eso la oposición se pregunta si no se podría buscar un mejor destino a ese dinero, teniendo en cuenta que la economía sudafricana está atrapada en una profunda recesión, con niveles de desempleo que llegan al 22% y millones de personas viviendo en asentamientos marginales.

No obstante, el partido gobernante, el ANC, sostiene que invirtiendo de manera sostenible en un programa espacial supone un riesgo calculado que podría beneficiar a millones de africanos. No sólo por la posible creación de puestos de trabajo, sino por la posibilidad de conseguir una información allá fuera que garantice un futuro más estable y próspero al continente.

Fuente: BBC. África también quiere conquistar el espacio





¿Qué pasa si la temperatura sube 4ºC más?

2 10 2009
Chimeneas en Alemania

Si no se recortan las emisiones, la temperatura puede subir más y antes de lo esperado.

Dramáticas proyecciones sobre el calentamiento global presentadas por un panel de científicos durante una conferencia en la Universidad de Oxford, Inglaterra, despiertan temores por las severas consecuencias que esto podría tener para América Latina y en particular para el Amazonas.

Los resultados obtenidos por la Oficina Meteorológica Británica gracias a nuevos modelos para generar predicciones parecen apuntar a un devastadora elevación de 4ºC en las temperaturas globales, que tendría lugar mucho antes de lo esperado. Tanto antes, que incluso muchas personas serían testigos de esos cambios a lo largo de su vida.

El Doctor Richar Betts, del Centro Hadley, le dijo a BBC Mundo que la evidencia muestra que en un escenario con emisiones de carbono altas “la temperatura aumentará probablemente 4ºC para mediados de 2070. Pero un posible -y más grave- escenario es que este incremento tenga lugar en 2060”.

Desde finales de la década de los ’90, las emisiones de gases con efecto invernadero han crecido de forma muy similar a los escenarios más extremos proyectados por el Panel Intergubernamental de Cambio Climático.

El modelo del Centro Hadley es el primero que combina un escenario de emisiones altas con lo que se conoce como el ciclo del carbono, que es la forma en que el dióxido de carbono es absorbido o no por los bosques y los océanos.

Según Betts, el modelo del Centro Hadley muestra grandes variaciones en el aumento de la temperatura y en el patrón de precipitaciones en algunas partes del mundo. Un aumento global de 4ºC podría significar temperaturas más altas en algunas zonas en tierra, ya que los suelos se calientan más rápido que los océanos.

La más caliente, la Amazonia

El modelo indica que la Amazonia será la región que más se calentará en América Latina. Es posible que allí la temperatura suba entre 8ºC y 10ºC, lo cual daría como resultado la destrucción de la selva tropical.

Amazonia

Según el modelo del Centro Hadley, la Amazonia es uno de los lugares que se calentará más.

Otros científicos en la conferencia de Oxford creen que un aumento global de la temperatura no se traduciría en temperaturas tan altas en el Amazonas, pero de todos modos significaría un incremento de al menos 5ºC.

El Doctor José Marengo, un científico peruano que trabaja en el Instituto Nacional de Investigación Espacial en Brasil, le dijo a la BBC “que esta clase de aumento es aún peor de que cualquiera de los escenarios extremos del IPCC”.

En su informe de 2007, el IPCC dijo que el rango más alto sería de 4ºC para fines de siglo si los gases con efecto invernadero continúan aumentando, aunque no descartó incrementos más marcados.

El IPCC recomienda que el aumento de las temperaturas no debe superar los 2ºC si se quiere evitar un cambio climático potencialmente catastrófico.

De acuerdo a una proyección del Centro Hadley utilizada por Marengo, si las emisiones siguen siendo altas, el noreste de Brasil sufriría un aumento de 3,3ºC. El experto señala que un aumento de 4ºC sería aún más grave para “la región más vulnerable al cambio climático en Brasil, y una de las más vulnerables en América del Sur”.

De presentarse un escenario con 3,3ºC más:

  • Para 2100 las precipitaciones se reducirían en un 40-60%
  • La duración de las períodos secos aumentaría de 12 a 30 días, aumentando el riesgo de sequías en el futuro
  • Las zonas de tierra no aptas para la producción de alimentos básicos como el arroz, el maíz y las cosechas de agroindustriales como la soja aumentarían considerablemente

Una de las principales preocupaciones de Marengo es la amenaza que representa para el suministro energético en un país en el que la mayor parte de la energía es hidroeléctrica. Él usa el ejemplo de la cuenca hidrográfica de Sao Francisco, que -según las proyecciones- experimentará una reducción del 25% en su flujo para 2100.

Esta caída tendrá un impacto serio en la generación de energía hidroeléctrica en la región.

Marengo dice además que la densidad de población es mucho más alta en el noreste de Brasil que en el resto del Amazonas, por eso miles de pequeños agricultores que dependen de sus cosechas para vivir se verán forzados a emigrar en busca de trabajo.

“Se puede evitar”

Algunos científicos cuestionan cuán confiables son las proyecciones del modelo del Centro Hadley que indican una severa reducción en las precipitaciones en el Amazonas. Sin embargo, Marengo dice que con otros modelos, “hay un 50% más de chance de que se produzca un aumento global de 3,3ºC en la temperatura si para 2100 las emisiones se mantienen altas”.

Mapa. Cortesía: Oficina Meteorológica Británica

El Centro Hadley elaboró una serie de mapas (Google) donde se pueden ver las zonas en riesgo.

En cuanto a lo que le espera a América Central parece haber más consenso. “Habrá una caída de al menos un 20% en las precipitaciones si la temperatura sube 4ºC”, dice Betts. Dice además que algunas partes de América del Sur, como por ejemplo Argentina, pueden ver un incremento de las lluvias.

Los científicos en la conferencia de Oxford también mostraron proyecciones sobre el aumento del nivel de los mares con un incremento de 4ºC, que tendría consecuencias muy serias para las zonas bajas de América Latina y el Caribe.

El profesor Stefan Rahmstorf, del Instituto Potsdam, en Alemania, dice que un calentamiento de esta magnitud podría elevar el nivel del mar entre 1 metro y 1,3 metros para 2100, comparado con los niveles de 1990.

Los lugares que corren más riego son las Guyanas, Belice, Jamaica y Guayaquil. La península de Yucatán en México también es vulnerable. E incluso, si se toman en cuenta las proyecciones del IPCC, que son mucho más conservadoras, estos lugares también se muestran vulnerables.

Los científicos dicen que es posible prepararse para el aumento del nivel mar ya que se producirá lentamente. Pero es la combinación de las marejadas, el aumento de la intensidad de los huracanes debido al incremento en la temperatura de los océanos y el aumento del nivel del mar lo que puede traer problemas más inmediatos.

Muchos en la conferencia pusieron el énfasis en que el futuro no tiene por qué ser nefasto. “Si recortamos pronto y en gran medida las emisiones de gases con efecto invernadero”, le dijo Betts a la BBC, “estamos a tiempo de evitar las peores consecuencias”.

Fuente: BBC. ¿Qué pasa si la temperatura sube 4ºC más?





Médicos advierten de una catástrofe en salud

16 09 2009

Si no se logran reducciones radicales en las emisiones de dióxido de carbono en la próxima cumbre sobre cambio climático en Copenhague, el mundo enfrentará una catástrofe de salud.

Esa es la conclusión de un informe de 18 de las principales organizaciones médicas profesionales del mundo publicado simultáneamente en la revista médica The Lancet y la Revista Médica Británica (BMJ).

La conferencia de Naciones Unidas sobre cambio climático, que se llevará a cabo en diciembre, intenta acordar un nuevo tratado de clima global que reemplazará al actual tratado de Kioto.

“Un resultado exitoso en Copenhague es vital para nuestro futuro como especie, y para nuestra civilización” afirman los autores.

Para lograrlo, dicen, se requerirá el reconocimiento de los países ricos de sus obligaciones hacia los pobres, y el reconocimiento de los países pobres de que el cambio climático es problema global que requiere una solución global en la que todos debemos participar.

Desacuerdos

Hasta ahora, las conversaciones preparatorias a la cumbre de Copenhague se han visto plagadas de desacuerdos sobre cuánto se debe reducir las emisiones de gases contaminantes de efecto invernadero y cómo se debe financiar la protección al cambio climático de los países más pobres.

Lo que estamos haciendo es pedir a los médicos del mundo que participen en el desafío y que usen su influencia en la sociedad para combatir este problema, que es el desafío global más grande que ahora enfrentamos

Prof. Ian Gilmore

Es por eso que los autores instan ahora al mundo a “tomar las riendas” para avanzar en el tema del calentamiento global.

“La evidencia científica de que las temperaturas globales están en aumento y de que la humanidad es responsable de ello ha sido ampliamente aceptada desde 2007”, dice el profesor Michael Marmot, del Instituto Internacional para la Sociedad y la Salud y uno de los autores del informe.

“Y también hay un consenso igualmente aceptado de que necesitamos actuar hoy para prevenir un cambio climático irreversible”.

“Por eso las posibilidades de éxito son buenas -agrega- pero la política es muy difícil”.

Según los autores, que en su mayoría son dirigentes de colegios y academias de medicina y otras disciplinas científicas de todo el mundo, “existe un peligro real de que los políticos se muestren indecisos, especialmente en tiempos económicos tan turbulentos como los que vivimos ahora”.

“Si su respuesta es débil, los resultados para la salud global podrían ser catastróficos”, expresan.

Los más afectados serán los países en desarrollo donde las temperaturas más altas exacerbarán las sequías y la escasez de alimentos y ayudarán a la transmisión de enfermedades propagadas en el agua.

Pocas huellas de carbono

Pero no sólo los pobres se beneficiarían con un acuerdo en Copenhague, afirman los médicos.

Sequía

Los países pobres serán los más afectados por sequías y enfermedades.

Los países ricos -que deberán asumir la mayor carga en la reducción de emisiones- podrían beneficiarse con un aire más limpio y una dieta baja en huellas de carbono; es decir, la gente podría comer menos carne y ejercitarse más -sin usar sus autos- lo cual conduciría a menos cáncer, menos obesidad y diabetes.

Tal como dijo a la BBC el profesor Ian Gilmore, presidente del Colegio Real de Médicos del Reino Unido, y también autor del informe, “creo que los médicos estamos bien colocados para dirigir este debate, porque gozamos de la confianza de nuestros pacientes y de la población general”.

“Ahora tenemos una oportunidad. Tenemos también la experiencia científica que quizás nos ayuda a interpretar la evidencia”.

“Así que lo que estamos haciendo es pedir a los médicos del mundo que participen en el desafío y que usen su influencia en la sociedad para combatir este problema, que es el desafío global más grande que ahora enfrentamos”, expresa el científico.

Y agrega que “estamos pidiendo a nuestros colegas médicos que exijan a sus políticos que escuchen los hechos concretos que ya se han identificado en relación al cambio climático y que actúen ahora para implementar estrategias que beneficiarán la salud de las comunidades en todo el mundo”

Fuente: BBC. Médicos advierten de una catástrofe en salud





No todos los rayos caen

24 08 2009
Chorro gigante (Foto: S. Cummer)

Los científicos captaron el evento por casualidad.

En un extraordinario golpe de suerte, un equipo de científicos estadounidenses logró captar la imagen de un enorme relámpago que, en lugar de caer, iba en ascenso.

Estos eventos pocas veces vistos son fenómenos meteorológicos conocidos como “chorros gigantes”, en los que se descarga electricidad de las tormentas hacia la atmósfera alta, la ionósfera.

Durante la tormenta tropical Cristóbal, el año pasado, el rayo ascendente alcanzó una altura de más de 60 kilómetros.

Los científicos de la Universidad de Duke, en Durham, Carolina del Norte, lograron fotografiarlo y tomar mediciones de la descarga eléctrica.

Según los investigadores, que publican los detalles del evento en la revistaNature Geoscience, el trabajo ofrece un mejor entendimiento de este tipo de relámpagos, los cuales pueden ser tan poderosos como los rayos de nube a tierra.

Descarga sustancial

Los chorros gigantes no ocurren en todas las tormentas y los científicos desconocen cuáles son las condiciones que conducen a su formación.

(Los chorros gigantes) descargan tanta electricidad en la atmósfera alta como los rayos que chocan en la tierra

Prof. Steven Cummer

De hecho, esta clase de eventos sólo se ha registrado en cinco ocasiones desde 2001.

“Lo que demostramos de forma concluyente es que no son sólo estallidos que surgen de una tormenta eléctrica y viajan de forma ascendente para tocar la atmósfera alta”, explicó a la BBC el profesor Steven Cummer, quien dirigió el estudio.

“Porque, de hecho, descargan tanta electricidad en la atmósfera alta como los rayos que chocan en la tierra”.

Los chorros gigantes, precisó el investigador, descargan una energía comparable a la de los relámpagos convencionales.

Pero la carga viaja más lejos y más rápido, debido a que el aire delgado que se encuentra entre las nubles y la ionósfera ofrece menos resistencia.

Los chorros gigantes rara vez han sido captados en fotografías porque ocurren tan rápido que las cámaras deben estar enfocadas hacia ellos en el momento exacto en que ocurren.

Suerte

Relámpago

Los rayos ascendentes pueden ser más poderosos que los de nube a tierra.

El profesor Cummer captó la imagen del evento por casualidad, porque había apuntado su cámara hacia el cielo, sobre la tormenta, esperando fotografiar otro fenómeno conocido como sprites.

Éste consiste en descargas eléctricas azules o rojas que ocurren sobre las nubes hacia la ionósfera y fue fotografiado por primera vez en 1989.

El científico planea ahora instalar una cámara de alta velocidad y luz baja para captar imágenes en colores de los chorros gigantes, la cuales podrían brindar información muy útil sobre sus procesos químicos y sus temperaturas.

“El chorro que pudimos fotografiar surgió de una tormenta tropical que todavía no se convertía en huracán”, explicó el profesor Cummer.

“Ahora se cierne sobre nosotros otro huracán, que está a punto de tocar la costa este de Estados Unidos y, por supuesto, tendremos nuestras cámaras enfocadas hacia ese evento y quizás resultemos afortunados”.

Según Brad Smull, director de programa de la División de Ciencias Atmosféricas de la Fundación Nacional de Ciencia de Estados Unidos, el organismo que financió la investigación, “la confirmación de una descarga eléctrica visible que se extiende desde lo alto de una tormenta hacia el borde de la ionósfera ofrece información muy importante sobre los procesos del circuito eléctrico de la Tierra”.

Fuente: BBC. No todos los rayos caen





“El calentamiento empezó hace 7.000 años”

19 08 2009
Plantación de lechugas

Ruddiman afirma que ahora se utiliza un 90% menos de tierra por persona para la producción de alimentos.

La comunidad científica y el público en general coinciden en que la revolución industrial, iniciada a mediados del siglo XVIII, es el factor desencadenante del cambio climático.

Sin embargo, un equipo de investigadores en Estados Unidos, sostiene que el calentamiento global derivado de la acción del hombre comenzó muchísimo antes.

Según William Ruddiman, profesor de Ciencias Ambientales de la Universidad de Virginia y director del equipo, los métodos agrícolas empleados hace 7.000 años, que consistían fundamentalmente en la quema de bosques para cultivar, hubiesen provocado un aumento suficiente de los niveles de dióxido de carbono como para modificar el clima.

El estudio afirma que los campesinos en la antigüedad despejaban una proporción cinco veces mayor de bosque para la producción agrícola comparado con la superficie de terreno que se usa hoy día.

“En la actualidad”, le dijo Ruddiman a BBC Mundo, “la población de seis mil millones utiliza 90% menos de tierra por persona para producir alimentos”.

Los campesinos quemaban los bosques en una zona determinada y plantaban las semillas entre los tocones. Cuando esa parte de la tierra despejada comenzaba a dar menos frutos, comenzaban a cultivar en otra parte del bosque, que despejaban con fuego.

Estos incendios, que se producían con frecuencia y que abarcaban grandes extensiones, son los que generaron las emisiones de dióxido de carbono que, según Ruddiman, alteraron el clima.

“Utilizaban más tierra”, agrega, “porque no tenían la necesidad de maximizar la producción por hectárea y porque había suficiente bosque para seguir quemando”.

El científico, especializado en el análisis de los sedimentos oceánicos y las capas de hielo, se basó para sus estudios en los hallazgos de antropólogos, arqueólogos y paleontólogos.

Críticas y sospechas

William Ruddiman

“Mi teoría no afecta la manera en la que entendemos el calentamiento global sino que añade información”.

Hay quienes critican esta teoría porque consideran que en la antigüedad la población era demasiado pequeña como para alterar el clima. Pero el experto señala que estas observaciones parten de un precepto equivocado: que los métodos de producción eran los mismos.

“Los modelos para predecir el clima no están tomando en cuenta la diferencia en el uso de la tierra”, explica Ruddiman. “Hay un cúmulo de evidencia que respalda la teoría de que la gente usaba más tierra para producir una menor cantidad de alimentos. Por otra parte, no tomar en cuenta estos cambios es como decir que la gente no aprendió nada por miles de años en cuanto a mejorar el rendimiento”.

Otros sospechan que adelantar el momento en que se disparó el calentamiento global y desvincularlo de la revolución industrial es una forma de quitarle la responsabilidad a los países industrializados, que han generado una cantidad exorbitante de gases con efecto invernadero provocando un cambio en las temperaturas globales.

“Intentar politizar esta teoría, resulta un poco tirado de los pelos”, le dijo el científico a BBC Mundo. “Por un lado, la quema de bosques para la agricultura era una práctica generalizada en casi todo el mundo. Sobre todo en Europa, en los países que ahora están industrializados. También tuvo lugar en Asia e incluso en Estados Unidos”.

“Mi teoría no afecta la manera en la que miramos el calentamiento global hoy sino que añade información. Lo que dice también es que en ese entonces la distribución de las emisiones era más equitativa de lo que es a partir de la industrialización”.

Asimismo, “aunque el impacto neto de los dos procesos es similar, hay una gran diferencia porque los gases con efecto invernadero derivado de las técnicas agrícolas se generaron durante miles de años. Esto le permitió a la atmósfera adaptarse a los cambios”, señala.

“En cambio, como los gases generados a raíz de la revolución industrial se produjeron en un lapso mucho más breve, su efecto es mucho más contundente”.

Fuente: BBC. “El calentamiento empezó hace 7.000 años”





Rápido deshielo de glaciar antártico

14 08 2009

Uno de los glaciares más grandes de la Antártica se está derritiendo a un ritmo cuatro veces mayor que hace 10 años, señala un estudio llevado a cabo por investigadores británicos al que tuvo acceso la BBC.

Los investigadores tomaron -con ayuda de imágenes satelitales- las medidas del glaciar de la Isla de los Pinos, en el oeste de la Antártica y concluyeron que la superficie del hielo se está desintegrando a un promedio de 16 metros por año.

Desde 1994 el glaciar ha perdido 90 metros de su grosor. Este retroceso incide directamente en el aumento del nivel del mar.

Según los cálculos basados en la velocidad a la que se derretía hace 15 años, el glaciar tendría unos 600 años de vida por delante.

Sin embargo, los datos que arroja esta nueva investigación, publicada en la revista Geophysical Research Letters, indican que esta vasta masa de hielo podría durar tan sólo unos 100 años más.

Primero en el centro

Sabíamos desde hace tiempo que había un desequilibrio, pero nada en la naturleza se está perdiendo a un ritmo exponencialmetne tan acelerado como este glaciar

Andrew Sheperd, Universidad de Leeds

El glaciar se derrite más rápido en su centro, y el temor es que si este proceso continúa, puede llegar a quebrarse y afectar el interior de la plataforma de hielo.

Uno de los autores del estudio, el Profesor Andrew Sheperd de la Universidad de Leeds, en el Reino Unido, dijo que el derretimiento que está teniendo lugar en el centro del glaciar podría agregar unos 3 centímetros a la superficie global de los océanos.

“Pero el hielo atrapado detrás podría hacer subir el mar unos 20 o 30 cm. y apenas se desestabilice o retire la parte central del glaciar, no sabemos realmente qué puede pasar con el hielo que está detrás”, le dijo Sheperd a la BBC.

“Esto no tienen precedentes en esta zona de la Antártica. Sabíamos desde hace tiempo que había un desequilibrio, pero nada en la naturaleza se está perdiendo a un ritmo exponencialmente tan acelerado como este glaciar”.

La Isla de los Pinos ha sido el objeto de un serie de investigaciones en los años recientes porque se teme que su colapso puede provocar la rápida desintegración de la región occidental de la Antártica.

También el Ártico

La BBC en la Antártica

La BBC viajó a la Antártica hace cinco años para investigar los cambios en el medio ambiente.

Cinco años atrás, yo me sumé a un vuelo de la marina chilena y de la NASA para investigar la isla con radares y equipos láser.

El viaje de 11 horas -entre ida y vuelta- desde Punta Arenas incluía varios acercamientos al glaciar que tiene más de 30 kilómetros cuadrados y más de un kilómetro y medio de espesor.

En ese momento, los investigadores que viajaban conmigo estaban preocupados por la velocidad a la que estaban ocurriendo los cambios.

Este estudio aumenta aún más la preocupación entre los especialistas.

También, los resultados de la investigación salen a la luz en momentos en que los científicos están hallando pruebas de que el Ártico está cambiando dramáticamente.

La comunidad científica se ha sorprendido por lo sensitivos que son estos grandes glaciares al cambio climático

Jason Box, Universidad del Estado de Ohio

Los investigadores a bordo de un barco de Greenpeace se han dedicado a estudiar la región noroccidental de la Groenlandia.

Uno de los expertos que ha participado en la investigación de este organización es el Profesor Jason Box, de la Universidad del Estado de Ohio, en Estados Unidos. Algo que lo sorprendió es el poco hielo que hallaron en el mar en el estrecho de Nares, entre Groenlandia en Canadá.

Box también instaló varias cámaras para monitorear el glaciar Peterman. Los expertos han notado grandes grietas y se espera un desprendimiento inminente.

“La comunidad científica se ha sorprendido por lo sensitivos que son estos grandes glaciares al cambio climático”, le dijo Box a la BBC. “Primero fueron los glaciares en el sur de Groenlandia y ahora, a medida que avanzamos hacia el norte, vemos cómo están retrocediendo los glaciares más grandes. Es como quitarle el corcho a una botella”.

Fuente: BBC. Rápido deshielo de glaciar antártico





Una actividad ciclónica sin precedentes

13 08 2009
Imagen satelital de un huracán

En la última década se han producido anualmente una media de 17 huracanes.

Los huracanes en el Océano Atlántico son ahora más frecuentes que en cualquier otro periodo de los últimos 1.000 años, según una investigación publicada en la revista Nature.

Para este estudio, los científicos examinaron los sedimentos depositados a lo largo de los siglos en lagos y pantanos por huracanes que atravesaron la costa este de Norteamérica y el Caribe.

Los registros sugieren que la actividad de los huracanes en la actualidad es inusual, aunque podría haber sido similar o incluso mayor hace unos 1.000 años.

El director de la investigación, Michael Mann, de la Universidad Estatal de Pensilvania, en Estados Unidos, cree que pese a que esta no proporciona una respuesta definitiva sobre influencia del cambio climático en la frecuencia de los huracanes, ofrece información importante.

Los huracanes golpean las costas con vientos que alcanzan los 300 kilómetros por hora, lo suficientemente fuertes como para transportar tierra adentro arena y otros restos de la costa que se depositan en lagos y pantanos.

Los investigadores han estudiado ocho de esas lagunas en costas en las que los huracanes regularmente tocan tierra, siete de ellas en EE.UU. y una en Puerto Rico.

El equipo del doctor Mann cree que el número de huracanes que toca tierra en esos lugares debe ser proporcional al número total de huracanes formados, por lo que estas zonas proporcionan un registro fiable sobre el cambio en la frecuencia de los huracanes a lo largo de los siglos.

Anomalía climática

Nueva Orleans

Los registros sugieren que la actividad de los huracanes en la actualidad es inusual.

En la última década se han producido anualmente una media de 17 huracanes y tormentas tropicales en el Atlántico, el doble de los registrados a principios del siglo XX.

Pero los niveles actuales fueron igualados o incluso superados hace unos 1.000 años, durante el llamado Periodo Cálido Medieval, una época en la Edad Media en el que se produjo una anomalía climática.

“Creo una de las conclusiones destacables de este estudio es que el alto número de tormentas que hemos registrado en los últimos 10 o 15 años pudo haber sido igualado o superado en periodos anteriores”, le dijo a la BBC Julian Heming, especialista en tormentas tropicales de la Oficina Meteorológica del Reino Unido.

“Así que vale la pena alimentar el debate sobre si lo que estamos experimentando ahora es excepcional o está relacionado con la variabilidad de varias décadas o incluso siglos”, señaló Heming.

El equipo del doctor Mann utilizó un modelo computacional preexistente de generación de huracanes para calcular la actividad de los huracanes en un periodo de 1.500 años.

El modelo incluye tres factores que se cree son importantes para determinar la formación de los huracanes: la temperatura de la superficie del agua en el Océano Atlántico tropical, el ciclo de El Niño y La Niña en el Pacífico Oriental y la Oscilación del Antártico Norte, otro ciclo climático natural.

Circunstancias diferentes

Estragos de un huracán en Cuba

Los niveles actuales fueron igualados o incluso superados hace unos 1.000 años.

Este análisis sugiere, según el doctor Mann, que el pico de huracanes de hace 1.000 años y la actual actividad no están producidos por el mismo conjunto de circunstancias.

Mann también afirma que en la Edad Media, un largo periodo de condiciones de La Niña en el Pacífico, que contribuyen a la formación de huracanes, coincidió con condiciones relativamente cálidas en el Atlántico.

En la actualidad, el alto numero de huracanes que se producen tiene su origen en un aumento de la temperatura de las aguas del Atlántico, que se espera continúe en las próximas décadas.

“Aunque los niveles de actividad son similares, los factores tras lo sucedido hace 1.000 años y en la actualidad son diferentes”, asegura el científico.

Fuente: BBC. Una actividad ciclónica sin precedentes