El solitario de Los Pinos: México

2 11 2009

Revista: Proceso | Sección: Análisis

Redacción: MIGUEL ÁNGEL GRANADOS CHAPA

Dos veces en una semana el presidente Calderón criticó a los grandes empresarios por su rala aportación a los ingresos públicos, y consiguió con ello agrias respuestas de los representantes del mando empresarial. Al mismo tiempo, enfrentaba una rebelión en la bancada senatorial de su partido con motivo de la Ley de Ingresos. Y se habría enajenado también la buena voluntad de su aliado necesario, el PRI.

Calderón decidió ponerse frente a los grandes consorcios. Lo hizo primero de un modo ambiguo, pues su proyecto de reformas al régimen de consolidación fiscal incluía la aplicación retroactiva del cobro de impuestos diferidos, en un diseño que podría ser combatido en los tribunales con una previsible posibilidad de éxito. O sea que pudo tratarse de una añagaza para justificar el incremento de impuestos y la aplicación de nuevos gravámenes sin que se le reprochara dejar intactos los privilegios de las grandes corporaciones.

Pero después, como si apenas hubiera leído la justificación de la enmienda al régimen fiscal de excepción, dio un giro político a esa inesperada posición del fisco, que documentó ante los diputados la grave iniquidad que genera el tratamiento tributario a las empresas que consolidan en una sola operación fiscal las pérdidas y ganancias de sus varias empresas (y con eso ahorran voluminosas sumas pues disminuyen su base gravable) y pueden diferir su pago.
En una reunión de alcaldes, en Puerto Vallarta, Calderón inició el 28 de octubre su exhortación a esos grandes contribuyentes –así se les clasifica formalmente– que no lo son:

“Se le exigió al gobierno federal reducir su gasto y reducirlo palpablemente. Yo pido ahora a muchos sectores que, precisamente, asuman su responsabilidad en la gravedad de las finanzas públicas y del momento nacional.
“Es fundamental que todos, todos los mexicanos –salvo los que menos tienen, lo que viven en la pobreza extrema y los que no tienen verdaderamente ingresos–, todos quienes tenemos en menor o mayor medida, podamos aportar al gasto nacional.
“Y si esto es obligado para cualquier ciudadano en términos de la Constitución y de la justicia, lo es más para quien más tiene y más ha recibido. Y si esto es obligado para las empresas que más ganan, es más obligado todavía para las empresas que más ganan y que rara, rara vez pagan impuestos en el país.”

Leer el resto del artículo ir a la fuente.

Fuente: Revista Proceso, Análisis. El solitario de Los Pinos

Anuncios

Acciones

Information




A %d blogueros les gusta esto: