Vigorexia, ortorexia, adicción al trabajo… y otros trastornos mentales del siglo XXI

11 10 2009

  • La mente le sigue jugando malas pasadas al hombre moderno.
  • La obsesión por la comida sana, por lucir una figura musculada o por conseguir un físico ‘perfecto’ son algunas de las ‘nuevas neurosis’ .
  • La información, la educación y trabajar la autoestima son fundamentales para evitar caer en ellas.Vigorexia, ortorexia, adicción al trabajo... y otros trastornos mentales del siglo XXI  (Imagen: B o O para flickr)

El hombre moderno ha conquistado mayores cotas de bienestar, cura enfermedades que hasta ahora lo mataban y es más longevo que nunca; pero sigue teniendo un talón de Aquiles: su mente, que puede jugarle malas pasadas.

El progreso y el desarrollo de la civilización han traído aparejados la aparición de nuevos trastornos mentales. La vigorexia, la ortorexia, la adicción al trabajo, a la cirugía estética, la ciberdependencia; pero ¿qué son? ¿se pueden prevenir?¿Cómo se reconocen sus síntomas?

Las personas que sufren obsesiones tardan entre ocho y diez años en ir al psiquiatra

Quizá conviene aclarar primero que ninguna de ellas ha sido reconocida todavía como enfermedad mental. De momento son solo “trastornos neuróticos”, como explica a20minutos.es María López-Ibor, psiquiatra e investigadora de CIBERSAM (Centro de Investigación Biomédica en Red de Salud Mental):

“Estos trastornos no están reconocidos en los manuales de clasificación y diagnóstico, son trastornos ligados a los obsesiones; pero todavía no están admitidos como enfermedades”.

Los peligros de la vigorexia

Joaquín Saiz Ruiz, presidente de la Sociedad Española de Psiquiatría y también uno de los principales investigadores del CIBERSAM va más allá “Para la psiquiatría no existe nada de esto. La única adicción comportamental reconocida como enfermedad es la ludopatía.”. Sin embargo, reconoce que la psiquiatría se encarga de “estudiarlos marginalmente, como curiosidad”.

La falta de consenso y el hecho de que este tipo de trastornos obsesivos muchas veces queden enmascarados por otros, hace que tarden años en diagnosticarse o que incluso queden mal diagnosticados. También esto explica la falta de estadísticas sobre el número de personas que los sufren.

“Muchos no vienen directamente a la clínica, vienen cuando empiezan apresentar otra sintomatología, por ejemplo, se deprimen, sufren ansiedad, o cuando, como en el caso de la vigorexia, dejan de ir a trabajar por ir al gimnasio”, explica María López-Ibor, que matiza: “Las personas que sufren obsesionestardan entre ocho y diez años en venir al psiquiatra, porque no se reconocen enfermos”.

Por eso la divulgación, sin alarmismo, de los síntomas es vital para que la gente tome conciencia del problema. Aún así el diagnóstico no es sencillo.

Nuevos trastornos

Adictos al trabajo o ‘workaholics’. Son gente que vive obsesionada con el trabajo, al que consagran su tiempo de trabajo y de ocio. Cuando no trabajan sienten una sensación enfermiza de vacío y sufren angustia o depresión. Nunca están satisfechos con lo que hacen ni dan por concluida una tarea de forma satisfactoria. En España no existen datos de cuántas personas sufren esta adicción; pero en Inglaterra, donde llevan hablando de este fenómeno más de una década,se cifra en un millón el número de personas que podrían catalogarse como  ‘Workaholics’ o adictos al trabajo. Un estudio publicado en febrero de este año, llevado a cabo por la Universidad de Lancaster, relacionaba las largas jornadas de trabajo (que generalmente van unidas a pocas horas de sueño) con el riesgo de padecer demencia. María López-Ibor añade un interesante apunte sobre el tema: “Definir a los workaholics es difícil porque hay mucha gente que trabaja todo el día por miedo a perder su trabajo”.

Vigorexia. Según el Instituto de Transtornos Alimenticios (ITA), entre el 1 y el 10% de la población que acude regularmente a los gimnasios sufriría este trastorno caracterizado por la adicción al ejercicio físico. Esta preocupación va emparejada con una distorsión de la propia imagen y afecta, sobre todo, ahombres entre 15 y 35 años, aunque también a mujeres. A las largas yextenuantes horas de gimnasio y pesas los vigoréxicos suman un pensamiento obsesivo centrado en la mejora del aspecto físico: estricta dieta especial, consumo de sustancias para fomentar el desarrollo muscular…La vigorexia afecta sobre todo a hombres de entre 15 y 35 años

Los vigoréxicos tienen la peculiaridad de que no hacen ejercicio por el bienestar físico que les produce (y que ya de por sí es adictivo gracias a laliberación de endorfinas), si no por cumplir los requerimientos de una canon estético determinado.

Ortorexia. Sería la obsesión por comer saludable. Según el ITA, esta obsesión afecta sobre todo a mujeres jóvenes, que desarrollan sus propias reglas alimenticias y se obsesionan por la calidad de la comida, llegando a sentirse culpables y corrompidas cuando incumplen sus propias reglas. Estas personas llegan a evitar todo tipo de ‘comida social’ fuera de casa con familiares y amigos por miedo a no poder seguir su dieta. En los casos más severos, en los que se ha excluido de la dieta algunos alimentos básicos, se observa desnutrición, anemiay pérdida de de masa ósea.

Ciberdependientes o adictos a los videojuegos o a Internet. Afectaría a personas de todas las edades. En los casos de adictos a los videojuegos, se han estudiado casos de personas que son capaces de jugar sin descanso durante 16 horasseguidas, restando tiempo al sueño y a cualquier tipo de actividad social. Los que sufren este trastorno sufren síndrome de abstinencia (depresión, ansiedad, naúseas, miedo, comportamiento violento…) cuando se les priva de su ‘droga’. En países como China, Corea del Sur y Holanda ya se trata en centros de rehabilitación, como una patología social. En Japón incluso han acuñado un término propio, los ‘hikikomori’ (que significa reclusión o aislamiento).

Mucha gente trabaja muchas horas por miedo a perder el trabajo, no porque sean workaholics

Adictos a la cirugía estética. Ningún arreglo corporal es suficiente. El concepto de la propia imagen está tan deteriorado que se emprende una carrera sin límite para conseguir una armonía imposible. Hay pacientes que llegan acumular hasta 40 intervenciones, con el beneplácito de algún profesional sin escrúpulos, incluso haciendo y deshaciendo varias veces lo hecho. Todavía se da en casos muy excepcionales.

Pero, ¿cuándo hay que dar la señal de alarma? ¿Cuándo puede reconocer alguien que está empezando a tener un problema?

Para la psiquiatra María López Ibor ese momento llega cuando esa adicción “restringe tu libertad como ser humano y no te permite llevar una vida normal. Cuando te produce sufrimiento a ti o a los que te rodean, además de no permitirte adaptarte a la sociedad en la que te ha tocado vivir”.

¿Es nuestra sociedad más proclive a sufrir este tipo de adicciones?

Para Miguel Martínez, médico psicoanalista del Grupo Cero, “todos somos candidatos, todos estamos expuestos a los bombardeos afectivos y somos vulnerables”. “La desestructuración social lleva a la soledad, cada vez se aguanta menos a la gente, por lo que nos recluimos en nuestro propio mundo y eso también se hace insoportable. Al final se recurre a otras adicciones para llenar ese vacío, esa soledad”.

Él añade además otro tipo de adicción poco conocida, “la adicción a los sentimientos”. “Al fomentarse el individualísimo, se tienden a hacer las relaciones de pareja muy claustrofóbicas y cerradas y se puede caer muy fácilmente en el maltrato”.

Detrás de estas conductas hay inseguridades, miedos

Para el psicólogo clínico Pedro Rodríguez “Detrás de muchas de estas conductas hay inseguridades, falta de alternativas, etc.”.

La falta de seguridad también es señalada por lapsiquiatra López Ibor como clave para desarrollar una de estas adicciones: “Vivimos en una sociedad donde la imagen es importante, antes lo importante era tener qué comer”, lo que explicaría que este tipo de problemas no estén todavía identificados en los países menos desarrollados.

Y qué se puede hacer para prevenirlas

Para Pedro Rodríguez, psicólogo clínico, la mejor herramienta para tratar de prevenir estos trastornos es “la información y la educación”. Sin embargo, para este profesional, que “no es partidario de psicologizarlo todo”, el ser humano “tiene recursos propios para solucionar muchos problemas”.

Trabajar la autoestima, reconocernos cómo somos, con nuestras virtudes y valores y respetarse a uno mismo” es clave para la psiquiatra López Ibor.

Para el psicoanalista Miguel Martínez, la ayuda para tratar estas adicciones pasaría por “una terapia de deshabituación y hacerle entender al individuo el por qué de su obsesión”. Para él “el psicoanálisis es un método muy eficaz porque refuerza la personalidad”.

Fuente: 20minutos. Vigorexia, ortorexia, adicción al trabajo… y otros trastornos mentales del siglo XXI

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9 03 2012
eduardo

Vigorexia
La vigorexia, no esta reconocida como enfermedad, por la comunidad médica internacional, pero se trata de un trastorno o desorden emocional donde las características físicas se perciben de manera distorsionada, al igual de lo que sucede cuando se padece de anorexia, pero a la inversa.
Una persona que se ve siempre con falta de tonicidad y musculatura, lo cual la lleva a realizar ejercicio físico de manera obsesiva compulsiva y pesas cada día de manera continuada, padece de vigorexia, en la mayoría de los casos su cuerpo se desproporciona, adquiriendo una masa muscular poco acorde con su talla y contextura física.
Este trastorno o desorden psíquico asocia belleza con aumento de masa muscular. La mayor parte de las horas del día están dedicadas a realizar ejercicio físico y a pensar en poder llevar a cabo una dieta rica en alimentos proteicos para así aumentar la musculatura del cuerpo. Este cuadro se ve agravado cuando todo se une al consumo de anabolizantes o esteroides que faciliten o mejoren ese aumento de proporciones corporales. Entonces, y como consecuencia, aumenta el riesgo de padecer enfermedades, lesiones hepáticas, cardiacas, disfunción eréctil, problemas de fertilidad y cáncer de próstata, entre otras.
Con todo lo señalado anteriormente el perfil de una persona que presenta este trastorno incluye puntualmente:
• Obsesión por un cuerpo musculoso, pero al extremo, ya que aunque ya lo haya conseguido, su visión esta tan distorsionada, que frente al espejo sigue viéndose débil.
• Distorsión de la imagen corporal
• Baja autoestima
• Entrenamiento con dedicación compulsiva y casi exclusiva, dejando de lado otros asuntos y eventos de orden social, laboral y cultural.
• Adicción a la báscula
• Tendencia a la automedicación
• Dieta muy alta en proteínas, en la mayoría de los casos la dieta va complementada con productos anabólicos y esteroides.
Al igual que la anorexia la vigorexia se presenta por una distorsión de la imagen corporal. Afecta tanto a mujeres como hombres, pero al contrario que la anorexia, es más un trastorno masculino. Existe un aislamiento social y laboral, ya que este trastorno emocional, puede llegar a evolucionar en un cuadro obsesivo compulsivo, a lo que se le suma una alteración nutricional, metabólica y deformación corporal.
Todas estas son características comunes a la anorexia, pero también existen otras diferencias muy marcadas: Podemos puntuar que la auto-imagen en la anorexia es de obesidad, mientras que en la vigorexia la auto-imagen es de debilidad y falta de tonicidad muscular. En las mujeres es más frecuente la anorexia y por el contrario la vigorexia es mas padecida por personas de sexo masculino. En lo que al uso de medicación se refiere, cuando existe anorexia se usan laxantes y diuréticos y ante la vigorexia, anabólicos.
No cabe duda que los factores socioculturales, como el culto al cuerpo y los modernos cánones de belleza, son decisivos en el desarrollo de estos trastornos emocionales y de alimentación. Pero también hay ciertas alteraciones bioquímicas en los neurotransmisores a nivel cerebral relacionados con este tipo de patologías. Fundamentalmente el tratamiento debe ser del tipo psicológico, ya que se debe intentar modificar la conducta de la persona afectada, su autoestima y su pánico a un posible fracaso.
Ante estos trastornos, la prevención es la mejor solución. La anorexia, bulimia y vigorexia son trastornos de alimentación que están todos íntimamente relacionados entre sí: La obsesión por una aceptación del entorno social y por una imagen corporal perfecta.
Es muy importante saber diferenciar vigorexia con la práctica habitual de cualquier deporte, ya que el deporte nos beneficia mucho física y mentalmente, aportando innumerables ventajas a nuestra salud y calidad de vida.
Por lo tanto nuestro mejor consejo es que no se debe caer ante modelos de belleza estereotipados por nuestra sociedad actual, sino que debemos aceptarnos como somos, con un cuerpo y mente en equilibrio.
Vigorexia

¿Qué es la vigorexia?

Se refiere a un trastorno o desorden emocional que provoca que la persona se vea a si misma de manera distorsionada; ante el espejo lucen débiles y poco desarrolladas muscularmente. Esta percepción la lleva a realizar ejercicio físicos constantes de manera obsesiva- compulsiva sin importar las consecuencias.
Afecta tanto a mujeres como hombres, pero al contrario que la anorexia es mas común en el sexo masculino entre los 18 y 35 años. El físicoculturismo es uno de los deportes que más comúnmente se relaciona con este tipo de trastornos.
Esta terrible situación que puede empezar con una simple idea de subir de peso puede llega a convertirse en una idea mortal mucho más dañina que la anorexia y bulimia, pues el enfermo puede durar con este trastorno máximo 6 meses.
Este trastornos de reciente aparición, aún no ha sido reconocido como enfermedad por la comunidad médica internacional.
Tipos de vigorexia
Existen 2 manifestaciones:
– La extrema actividad del deporte.
– El comedor compulsivo para subir de peso y que ante el espejo se sigue viendo muy delgado por lo que sigue comiendo más.
Causas de la vigorexia
Existen ciertos aspectos que provocan el desarrollo de estos trastornos emocionales y de alimentación, como son:
– Ciertas alteraciones bioquímicas en los neurotransmisores a nivel cerebral relacionados con este tipo de patologíasy más concretamente con la serotonina.
– Factores socioculturales como el culto al cuerpo y los modernos cánones de belleza.
Detección de las personas con vigorexia

• Tiene una imagen desproporcionada de si mismo, siempre se ven débiles.
• Estan obsesionados por alcanzar un cuerpo musculoso.
• Practican deportes sin importar las condiciones climáticas, sientan alguna molestia o indisposición.
• La mayor parte de las horas del día las dedican a realizar ejercicio físico, dejan de lado sus compromisos sociales, laborales y culturales.
• Se frustran y se sienten culpables cuando no pueden realizar sus ejercicios o alguien critica dicha actividad y la conciencia con la que la practican.
• Complementan su rutina de ejercicio con una dieta extremadamente rica en alimentos proteicos, carbohidratos y pobre en lípidos, para así aumentar la musculatura del cuerpo.
• Con el fin de lograr su objetivo optan además por el consumo de anabolizantes o esteroides que faciliten o mejoren ese aumento de proporciones corporales.
• Continuamente se estan pesando y viendo al espejo.
• Baja autoestima.
• Son personas introvertidas que rechazan o les cuesta aceptar su imagen corporal.
• Presentan cambios bruscos de conducta: Esto suele suceder sobre todo cuando ya se consumen esteroides.
Consecuencias

• Quienes padecen vigorexia, en la mayoría de los casos su cuerpo se desproporciona adquiriendo una masa muscular poco acorde con su talla y contextura física.
• Problemas óseos y articulares debido al peso extra que tiene que soportar el esqueleto.
• Aumenta el riesgo de padecer enfermedades.
• Se pueden prsentar convulsiones.
• Mareos.
• Dolores de cabeza.
• Lesiones hepáticas.
• Lesiones cardiacas.
• Disfunción eréctil.
• Problemas de fertilidad.
• Cáncer de próstata.
• Falta de agilidad y acortamiento de músculos y tendones.




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