Ciencia y religión no comparten el mismo lugar en el conocimiento

14 09 2009

Comprender las reglas del juego de cada una de ellas evitaría el conflicto entre ambas

El físico Varadaraja V. Raman trata en su último libro de fomentar el diálogo entre ciencia y religión, dos ámbitos del conocimiento humano que, según él, no deberían entrar en conflicto porque, en realidad, no se sitúan en un mismo nivel. Para Raman, el conocimiento científico establece proposiciones universales que pueden ser verificadas empíricamente, mientras que el conocimiento religioso propicia la satisfacción psicológica y emocional. Por tanto, la ciencia y la religión deben, simplemente, aceptar cada una las reglas del juego de la otra, y respetarse en sus diferencias. Por Yaiza Martínez.

Portada del libro Truth and Tension in Science and Religion del físico Varadaraja V. Raman.

Truth and Tension

En su último libro, Varadaraja V. Raman, profesor emérito de física y humanidades del Rochester Institute of Technology de Estados Unidos, escribe que la verdad o la falsedad en lo que respecta a las cuestiones esenciales del ser humano no siempre son fáciles de establecer para satisfacer a todos, pero que se puede esperar que sea posible alcanzar un consenso sobre lo que resulta provechoso y lo que es nocivo.

A partir de esta declaración de intenciones, en su libro Truth and Tension in Science and Religion (Verdad y tensión en ciencia y religión), publicado este mismo año, Raman analiza las diferencias entre religión y ciencia con una intención clara: fomentar el diálogo respetuoso entre ambas. 

Diferencias entre ciencia y religión

Según el autor, el conocimiento adquirido a través de la ciencia ha acabado, por ejemplo, con las plagas y con los miedos irracionales que atormentaban a nuestros antespasados. Por otro lado, sólo hay una ciencia y ésta es internacional, mientras que hay muchas y diversas religiones en el mundo. 

Las diferencias entre ciencia y religión son asimismo patentes en las explicaciones que ambas dan del mundo natural. Las explicaciones científicas están basadas en lo racional, en el conocimiento científico, mientras que las explicaciones religiosas buscan un contenido trascendental en el mundo. 

Sin embargo, el físico señala una similitud entre la religión y la ciencia: ambas son maneras de conocimiento que buscan el mismo objetivo: determinar la veracidad de las proposiciones que presentan. 

A todas estas conclusiones llegó Raman tras pasar un año entero visitando catedrales, monasterios y asrams, y participando en una amplia variedad de rituales religiosos, para experimentar por sí mismo lo que supone la religiosidad para el ser humano. 

A raíz de esta experiencia, el autor concluyó en su libro que las religiones nos permiten percibir o concebir dimensiones de la experiencia humana que trascienden la lógica y la racionalidad, y que la sed espiritual no es una rareza trivial o anómala, sino un componente profundo de nuestra naturaleza. 

Aceptar las reglas del juego ajeno

La revista The Global Espiral, del Instituto Metanexus, ha publicado recientemente un artículo en el que se explica que con “Truth and Tension”, Raman ha pretendido fomentar un diálogo respetuoso e informado entre ciencia y religión. 

Cierto es que el pensamiento científico se caracteriza por la consistencia lógica, la observación empírica, el consenso experto, la confirmación independiente y la posibilidad de revisión, mientras que, por el contrario, el pensamiento religioso se basa en la confianza en estamentos autoritarios, en convicciones trans-racionales, en experiencias personales profundas y en doctrinas transmitidas, entre otros elementos. 

Sin embargo, también es cierto que, desde esta perspectiva y conocimiento de las diferencias, se puede considerar tanto a la ciencia como a la religión como “juegos” cuyas reglas han sido consensuadas por los participantes de una comunidad determinada. 

Vistas así, podría superarse uno de los más importantes motivos de conflicto entre ciencia y religión: que ninguna de ellas acepta los criterios de validación de la otra, las proposiciones que la otra defiende, es decir, que la otra juegue con distintas reglas. 

Entre los criterios de validación de la ciencia y de la religión señala Raman, por ejemplo, que el conocimiento científico establece proposiciones universales que pueden ser verificadas empíricamente, y que a menudo tiene aplicaciones materiales útiles. 

El conocimiento religioso, por su parte, genera proposiciones sobre asuntos trascendentes no-materiales, que conducen a la satisfacción psicológica y emocional. Como ejemplo, Raman escribe “la idea de que uno es amado por su familia o amigos puede ser una verdad mucho más significativa para cada individuo que el hecho de que el universo tenga más de diez mil millones de años”. 

La ciencia, por otro lado, se rige por teorías comprobables en lo fenomenológico, y de esa comprobación depende la validez o no de las hipótesis. En cambio, las teorías que ofrece la religión no requieren de verificación experimental en un sentido científico. 

Misterios resueltos o respetados

En general, Raman defiende que la religión funciona en un nivel distinto al de la ciencia, y que es experimentada y percibida por los humanos de diferente forma. 

Por eso, el físico no simpatiza con los intentos por probar la verdad de la religión utilizando procedimientos científicos. Dadas estas diferencias fundamentales entre religión y ciencia, señala, dichos intentos están destinados al fracaso. De hecho, muchos científicos son creyentes, pero sus creencias no afectan a la ciencia. Son, simplemente, otra forma de explicación y de percepción del mundo. 

A pesar de esta opinión, Raman incluye en su libro un capítulo en el que reflexiona sobre las experiencias místicas y espirituales, y lo hace desde una perspectiva inevitablemente científica. 

Así, cuando analiza las experiencias místicas y espirituales, el autor se pregunta, ¿son éstas reales o, simplemente, son el resultado de la química del cerebro? ¿De dónde procede la conciencia? Y, ¿es lo mismo el cerebro que la mente? 

Estas preguntas aún no tienen respuesta, siguen siendo un misterio. Como tales, religión y ciencia las tratarán de distinta forma, señala el autor. Porque, para todas las religiones, el universo contiene dimensiones misteriosas que siempre eludirán la comprensión racional por parte del ser humano, mientras que, para la ciencia, esos misterios son puzzles que algún día seremos capaces de resolver.

Fuente: Tendencias21. Ciencia y religión no comparten el mismo lugar en el conocimiento

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La memoria de grafito y los chips mutables, más cerca

14 09 2009
Grafito. Fuente: Wikipedia

Grafito

Parece factible el uso de este material para el almacenamiento masivo de datos, pero también como base de una nueva manera de fabricar chips.

Científicos de la Universidad de Rice en Houston, han publicado un estudio en el que muestran un modo de fabricar láminas de grafito sobre bases de silicio. Usando técnicas relativamente sencillas y presentes actualmente en la industria, pueden conseguir una manera de multiplicar la capacidad de memoria de cualquier dispositivo digital. Pero las peculiaridades de estos chips abren la puerta a nuevas ideas, como los chips capaces de rediseñarse a si mismos. Por Rubén Caro.

El grafito es una de las muchas formas en las que se puede encontrar el carbono en la naturaleza, junto con otras muy conocidas, como el diamante y el carbón. El principal productor mundial de grafito es China, seguido de India y Brasil. Entre otras, tiene la peculiaridad de que presenta exfoliación, a nivel atómico está estructurado por capas, y que en dirección perpendicular a estas capas se comporta como un semiconductor. Esto permite su utilización en la creación de chips informáticos. Si se pudiera aplicar en chips de memoria, permitiría multiplicar la densidad de datos almacenable en cualquier dispositivo electrónico digital. 

El gran problema que se ha encontrado a la hora de aplicarlo en chips ha sido el coste de la fabricación. Eso, junto con la necesidad de usar técnicas poco habituales en la industria, ha generado suficiente incertidumbre como para impedir que fuera una tecnología aplicable. 

Memoria de muy alta densidad de manera rentable

Pero ahora, unos investigadores de la Universidad de Rice, de Houston – Texas, han publicado un estudio que puede suponer un cambio radical en este campo. En él explican cómo fabricar chips de memoria de láminas de grafito montados sobre las bases de silicio típicas de los chips actuales. Pero lo realmente interesante es que muestran cómo hacerlo utilizando técnicas DQV y tećnicas litográficas, que son muy comunes en la industria actual y que resultarían muy baratas. Según este estudio, es posible la fabricación de chips de memoria de muy alta densidad de almacenamiento y de gran fiabilidad, y además de manera rentable. 

El chip consistiría en un lámina de grafito amorfo de menos de 10 nanómetros de grosor sobre una base de silicio. La fina lámina de grafito se deposita sobre la base por medio de técnicas de deposición química de vapor, y ésta queda unida a la base silícica. Tras cada lámina depositada se lleva a cabo un proceso de litografiado. La lámina tiene así el grosor deseado (<10nm) y toma exactamente la forma deseada. Tanto la deposición química de vapor como la litografía son técnicas de uso generalizado en la industria de los chips informáticos.
Foto: Wikipedia
Material muy estable, memoria muy fiable

Curiosamente, la base del funcionamiento de este tipo de memoria aún no se comprende en profundidad. En el laboratorio han determinado que si se aplica una cierta cantidad de corriente sobre una lámina fina de grafito, se provoca un corte total del circuito. Realmente se produce una fractura en el material y la electricidad no puede circular. Y sin embargo, si se vuelve aplicar otra cierta cantidad de corriente, la fractura se repara y el material vuelve a ser conductor. Este es el mecanismo que permite su uso en chips digitales. Cada sector individual de grafito puede tener dos estados controlables, lo que viene a representar el 1 y el 0. Todo lo necesario para codificar un bit de información. 

Este tipo de memorias de grafito resulta ser muy estable, y por eso representa un método fiable para guardar datos incluso en las peores condiciones. Es remarcable el hecho de que sólo es necesario un voltaje de 3 voltios para hacerla funcionar, además de la simplicidad de la circuitería necesaria para empaquetar los bloques de memoria. Todo eso, unido a la resistencia a los cambios de temperatura, e incluso a la radiación, hace que sea una tecnología a tener en cuenta para aplicaciones no sólo del ámbito del consumo general, sino también en el espacio o en el ámbito militar.

Chips que se rediseñan a si mismos

Pero los científicos van más allá, y afirman que la manera en que el grafito parece fracturarse o repararse a sí mismo de forma controlada, hace posible la creación de circuitos en blanco, que podrían ser modificados físicamente por el propio software en tiempo real. Es decir, que el software podría crear nuevos circuitos de hardware. 

Los fabricantes ven aquí la posibilidad de sacar un gran provecho, porque eliminaría uno de los procesos más costosos en la fabricación actual de chips. Actualmente el diseño del chip es litografiado sobre la base, el negativo que está en la matriz es positivado contra la base. De esa manera, si se encuentra algún error en el diseño del chip, todo el proceso debe repetirse de nuevo. Sin embargo, cada juego de matrices necesario para hacer la litografía, que contiene todo el diseño del circuito en negativo, tiene un coste muy alto, y cada vez más conforme los diseños van aumentando en complejidad. 

Con un chip que puede rediseñarse con la simple ejecución de un software, no sería necesario repetir todo el proceso. El diseño podría ser corregido in situ via software, sin costes adicionales. 

A muchos, viendo los avances en inteligencia artificial, la sola idea de que una máquina sea capaz de modificar sus propios circuitos les puede poner los pelos de punta. ¿Se imaginan una máquina suficientemente inteligente como para modificar a voluntad el diseño físico de sus propios circuitos? Bien, pues ya no está tan lejos.

Fuente: Tendencias21. La memoria de grafito y los chips mutables, más cerca