Misión para salvar a los árboles gigantes

22 07 2009

Árbol gigante

Los árboles gigantes cumplen una función en el ecosistema aún después de que han muerto.

Un equipo de científicos en California, Estados Unidos, está llevando a cabo un experimento único en su tipo, con el objetivo de trazar la historia de vida de algunos de los árboles más antiguos y altos del planeta.

El proyecto es la continuación de un estudio llevado a cabo en el Parque Nacional Yosemite, que indica que estos gigantescos árboles están pereciendo como resultado del cambio climático.

Tras analizar la información recogida en un período de 60 años, los científicos de la Universidad de Washington y el Servicio Geológico de Estados Unidos concluyeron que la densidad de los árboles de diámetro grande cayó en 24% entre la década de 1930 y la de los ’90.

“Queremos identificar las razones detrás de esta mortalidad y si los motivos están cambiando”, le dijo a la BBC el Doctor James Lutz, investigador asociado del Colegio de Recursos Forestales de la universidad.

Poco es lo que se ha investigado y hecho a largo plazo para monitorear la vida de los árboles gigantes. A diferencia de los estudios sobre plantas pequeñas o casi todos los animales, ningún investigador puede estudiar un árbol gigante desde que nace hasta que muere. Estos viven por cientos de años y juegan un papel vital en el ecosistema, aún mucho después de haber desaparecido.

A prueba de fuego

Los bosques brindan servicios al ecosistema, no importa si vivimos en la ciudad o en el bosque

Dr. James Lutz, del proyecto Yosemite

El Parque Nacional Yosemite es una vasta zona de vegetación silvestre que cubre una superficie de más de 3.000 kilómetros cuadrados. Está situado a 321 km. de San Francisco. Es famoso por sus cataratas, osos y antiguas sequoias gigantes.

Los árboles gigantes son cruciales para el ecosistema. Conforman el hábitat de pájaros e insectos cuando están vivos y también cuando están muertos. Por otra parte, y esto es vital, son resistentes al fuego y por ende son un elemento clave en la recuperación de los bosques en caso de que se produzca un incendio.

El impacto de un bosque de esta clase también se siente más allá de sus confines.

“Los bosques brindan servicios al ecosistema, no importa si vivimos en la ciudad o en el bosque”, explica Lutz.

“Ciertamente aquí, en California, la mayor parte del agua proviene del deshielo de la nieve acumulada, de los bosques de montaña como éste. Y si los bosques cambian su vegetación, puede que haya menos nieve y eso quizá afecte la calidad del agua”.

Lento proceso

Parque Nacional Yosemite

Los expertos seleccionaron una superficie con unos 30.000 árboles.

Lutz y su equipo se proponen estudiar en profundidad una porción de bosque durante décadas y en lo posible, siglos. Para ello eligieron una parcela de bosque tupido de 25 hectáreas, poblada en su mayoría por pinos de azúcar y abetos blancos. La zona no se ha quemado por al menos 70 años.

La idea es medir y mapear, en la medida de lo posible, todos los árboles que hay en el bosque y que suman un total de 30.000.

“La intención es regresar cada año para evaluar cuántos árboles han muerto y por qué”, le dijo Lutz a la BBC.

“Lo que queremos hacer es identificar lo más pronto posible cambios sutiles en la composición o la estructura del bosque”.

Si bien encontrar respuestas puede tomar mucho tiempo, investigaciones como ésta -dicen los expertos- son las que permitirán conservar esta clase de bosques por muchos siglos más.

Fuente: BBC Ciencia, Link

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