La evolución es un hecho, el darwinismo una teoría

20 07 2009

La exaltación de Darwin debe atender a la discusión del darwinismo.

Darwin, diferentes perspectivas. Museo de Ciencias Naturales de Londres.

El darwinismo una teoría

Desde hace décadas se vienen levantando voces que afirman que el darwinismo se ha convertido en el nuevo mito siglo XXI. Pero no debe confundirse un hecho con la explicación de este hecho. La evolución es una evidencia empírica y hoy es comúnmente admitida como tal; pero el darwinismo es una visión teórica que debe ser discutida y valorada. La discusión científica en torno al darwinismo no deja lugar a dudas: ayudar a perfilar el alcance de estas discusiones es necesario para que cada cual asuma críticamente su propia posición valorativa sobre la pertinencia, alcance y limitación del darwinismo como teoría. Por Juan Jesús Cañete Olmedo.

En el año 2009 se conmemora el bicentenario del nacimiento de Darwin. Desde hace varios años se realizan multitud de actos para celebrar tal evento, por lo que es interesante saber como comenzaron a organizarse estos fastos. 

La “Asamblea General de la ONU” había decidido honrar a Galileo, considerado padre de la ciencia, declarando el 2009 como “Año internacional de la astronomía”. Sin embargo, desde el ámbito científico se decidía festejar a Charles Darwin, elevado al rango de santo patrón de la ciencia. 

Bueno ¿y qué?, podrán pensar ustedes, el padre de la biología, el padre de la teoría de la evolución que desentrañó el misterio del desarrollo de la vida al descubrir los mecanismos por los que ésta evolucionaba, que luchó denodadamente contra el inmovilismo del “stablishment” social y contra el oscurantismo eclesiástico, que destronó la irracionalidad con la fuerza de la razón ¿no se merece sobradamente este homenaje? 

Sin embargo, desde hace décadas se vienen levantando voces que afirman que el darwinismo se ha convertido en el nuevo mito siglo XXI ¿Pero cómo? Se sorprenderá algún lector. Si la evolución es un hecho avalado científicamente. Cierto, el lector tendría razón, la evolución, el hecho de que las especies evolucionan, es un hecho, pero el darwinismo no, no debemos confundir un hecho con la explicación de ese hecho. 

La asociación que se establece entre evolución y darwinismo, algo que se hace patente al popularizar la ciencia, es errónea. La evolución es un hecho, el darwinismo una visión teórica. P or mucho que se empeñe la plana mayor del darwinismo en identificar la evolución con Darwin, la realidad es otra, como a lo largo de este artículo mostraremos. 

Si esta confusión ya de por sí tiene relevancia, lo peor no es eso. En el mundo de la ciencia han aparecido los nuevos censores, una especie de nueva inquisición, obviamente algo que va contra el espíritu de la ciencia que presume de no tener dogmas. Estos nuevos censores son los defensores del “pensamiento único” que quieren evitar que se debata y se discuta públicamente sobre la teoría de Darwin y el neodarwinismo, especialmente a la luz de determinados hallazgos que nos van ofreciendo numerosas investigaciones. Recientemente el filósofo de la ciencia Telmo Pievani publicaba “Creación sin Dios” [Telmo Pievani, “Creación sin Dios”. Madrid 2009], en la que en tono victimista calificaba a cualquiera que osara cuestionar la teoría darwinista como un “caballo de Troya” del creacionismo. 

Desde el principio quiero dejar claro qué es lo que intentaré mostrar a lo largo de estas páginas para que el lector siga leyendo o simplemente lo deje. Ante todo quiero “dar que pensar”, los temas de la vida y las repercusiones éticas que tienen no pueden dejarse en manos de los biólogos, a todos nos incumben. 

En segundo lugar, quiero dejar claro que no existe la unanimidad que se pretende mostrar en el terreno de la biología respecto a la teoría evolucionista en la versión darwinista. Muchos científicos y no científicos ven sus lagunas, sus límites o simplemente sus incongruencias. Otra cosa es que en público se atrevan a expresarlo. 

La teoría sintética o también conocida como neodarwinismo representa la visión estándar de la biología evolutiva. Es la que se enseña en la universidad y por lo tanto domina el pensamiento biológico, pero ¡ojo! no es oro todo lo que reluce. En la actualidad cada vez va tomando mas relevancia lo que algunos consideran un nuevo paradigma evolutivo al que se conoce como “Evo-Devo”, “Biología Evolutiva y del Desarrollo”, que uniría la teoría neodarwinista de la selección natural y la genética del desarrollo. Se volvería así a tener en consideración la embriología para explicar la evolución. 

Esto permitiría explicar la macroevolución (A título de ejemplo pueden cotejarse los artículos y libros que siguen que confirmarían lo dicho C. H. Waddington. “Evolutionary Adaptation”. Tax. Vol I, p. 381-392. Rémy Chauvin. “El darwinismo el fin de un mito”. Madrid 2000. Michele Sarà. “L’evoluzione costruttiva”. Universidad Agromento 2005. J. Cairns , J. Overbaugh, S. Miller “ The origin of mutants”. Nature 1988, 335.142-145. B. Hall. “Spontaneus point mutations that occur often when advantageous than when neutral”. Genetics 1990. Vol. 126, p. 5-16. Lynn Margulis and C. Sagan. “Acquiring genomes: a theory of the origins of species” New York 2002. Máximo Sandín. “Pensando en la evolución, pensando en la vida”. Murcia 2007. Los artículos que citaré de Máximo Sandín pueden encontrarse aquí. Agradezco a I. Nuñez de Castro el que me facilitase su artículo actualmente en prensa, “En busca del Logos para Bíos. Estado de la cuestión en Biofilosofía” Dialogo Filosófico, 2009). 

Pienso que este campo de estudio abre nuevas expectativas, pero para constituirse en un nuevo paradigma debe desligarse de lastres darwinistas como la selección natural: si siguen el desarrollo de este trabajo ya entenderán porque. Si mis argumentos no convencen será porque se tendrán argumentos mejores, que me gustaría conocer, y si cuestionan y generan reflexiones propias mejor que mejor. En ambos casos habremos hecho una brecha en el “pensamiento único” que como siempre no es más que ausencia de pensamiento. 

1.- Deconstruyendo a Darwin desde la historia

La evolución de las especies se asocia, como hemos dicho, a la figura de Darwin. Darwin se suele presentar como el padre de la biología moderna y el que revolucionó el mundo con su teoría de la evolución por selección natural. ¿Qué hay de mito? ¿Qué de realidad? Hagámonos eco de una serie de acontecimientos. 

Corría el verano del año 1858 cuando en “La Sociedad Linneana de Londres” se leía una síntesis de lo que un año después se publicaría con el título del “Origen de las especies”, junto con un manuscrito de Alfred Russell Wallace en los que se presentaba la teoría, que expresada de modo grandilocuente, cambiaría el mundo: la evolución de las especies por selección natural. Estos escritos iban acompañados de una carta de Darwin al botánico Asa Gray fechada el 5 de septiembre de 1857 en la que le había enviado un esbozo de su teoría sobre la selección natural. 

Esta maniobra permitía a Darwin coanunciar el descubrimiento con Wallace; era una cuestión de precedencia y sobre este tema se ha escrito mucho. La cuestión sobre si fue correcta o no la actuación de Darwin no importa mucho. 

Los hechos se desarrollaron así. El héroe del H. M. S. Beagle no había publicado nada cuando, el 18 de junio de 1858, recibió una carta de Wallace y un manuscrito en el que sintetizaba sus trabajos en el archipiélago de las Malucas; en él se detallaban las conclusiones a las que había llegado que eran semejantes a las de Darwin. 

La recepción de la obra de Wallace hizo que apresuradamente redactara un resumen de sus trabajos, ya que él estaba escribiendo una obra en la que desarrollaba las conclusiones de sus estudios, pero esta obra no estaba acabada. El escribir aquella síntesis apresurada le permitió que pudiese presentarla junto al manuscrito de Wallace. La teoría de la evolución de las especies por selección natural no es, como podemos observar, exclusiva de Darwin. Lo cierto es que Wallace fue rápidamente olvidado por el gran público, la sociedad victoriana y sus prejuicios premiaban a un típico representante de la clase media como Darwin sobre una persona de carácter modesto como Wallace. 

La “salida a la luz” de las ideas de Darwin

¿Qué impacto tuvo en el ámbito científico la recepción de esta “revolucionaria teoría”? Un dato interesante es que el presidente de la “Sociedad Linneana” indicaba que el año 1858 no estaba señalado por ningún descubrimiento revolucionario. Si tan novedosa era la teoría, esto no se entiende. Quizás el tema de la evolución no era tan novedoso en el mundo científico y en la historia que se ha contado haya mucho de mito. Lo cierto es que un año después, cuando el 22 de noviembre de 1859 salía publicado “El origen de las especies”, los 1.250 ejemplares de su primera edición se agotaron rápidamente. 

Da mucho que pensar la forma en que nació el darwinismo, cómo se ha narrado su historia en la que se han inventado temas que poco tienen que ver con los hechos y cómo se ha mitificado la figura de Darwin. Todo esto produce la sospecha de que en este tema no tratamos sólo de cuestiones científicas (M. Sandín). 

Cuando Darwin publicó “El origen de las especies”, la evolución llevaba ya un siglo estudiándose en las universidades europeas (A. Galera). Ni siquiera utilizó el término evolución hasta la sexta edición de su obra principal y lo hizo por sugerencia de T. H. Huxley. 

Desde la segunda mitad del siglo XVIII, filósofos de la naturaleza como Maupertois y Buffon expresaban la idea de la progresiva diferenciación de unas especies a partir de otras. Esta idea se fue abriendo paso a paso en la intelectualidad europea. 

Posteriormente, autores como Lamarck le dieron mayor consistencia científica, décadas anteriores a la publicación de la teoría darwiniano-wallaciana. Esto explica que la presentación de sus trabajos no pareciese revolucionaria. Los elementos que barajaban no tenían demasiada claridad y las pruebas fehacientes brillaban por su ausencia. Si a esto añadimos que se trataba de una aplicación de la teoría socioeconómica liberal a la naturaleza, no es de extrañar la indiferencia con que fue recibida la teoría en el ámbito científico. 

Fijémonos en la principal tesis, principio o dogma (elíjase el término que se quiera, como señala Juan Arana) de la teoría evolutiva de Darwin: “la evolución por selección natural”. Lo primero que llama la atención es que Darwin no estaba convencido de su exclusividad. Él buscó prótesis para ella como la pangénesis o el aumento de eficacia reproductiva. Lo que siempre rechazó fue que la evolución se diese de modo independiente a la supervivencia o a la fertilidad, es decir, que se diesen tendencias ortogenéticas. 

Más aún, el propio Darwin no creía en la selección natural porque pudiese probar en un caso particular la derivación de una especie respecto de otra, sino porque clarificaba, explicaba y agrupaba muchos hechos embriológicos, morfológicos y de sucesión y distribución geográfica. A pesar de los propios límites que encontraba Darwin a la idea de la selección natural, esta sigue siendo su principal aportación a la teoría evolutiva. ¿De dónde le vino esta idea? 

Las raíces socio-económico-políticas de la intuición de Darwin

La selección natural es una extrapolación de la teoría de la visión del capitalismo liberal a la biología (Michael Ruse, Mauricio Abdalla, Máximo Sandín). Según narra el mismo Darwin, la idea de selección le venía de la selección artificial de ganaderos y agricultores mediante la que obtenían éxito con las plantas y el ganado; cómo aplicar esto a los organismos en la naturaleza le parecía un misterio. 

La idea de la selección natural le vino tras la lectura de la obra deT. R. Malthus “Ensayo sobre el principio de población”. Es curioso que Wallace también tuviera la intuición de la evolución por selección natural tras la lectura de la obra de Malthus. 

La tesis central de esta obra es que, mientras los alimentos crecen a ritmo aritmético, la población crece a ritmo geométrico: dada la escasez de recursos se da una lucha por los recursos en la que salen vencedores los más aptos. La idea que ponía al egoísmo como la clave en las relaciones humanas había sido elevada a categoría metafísica por Adam Smith, quien la consideraba el concepto fundamental para explicar el funcionamiento de la sociedad. 

La economía y las relaciones sociales deben regirse por la libertad de mercado, el Estado debe limitarse a que se garantice esta libertad. Es el famoso “laissez faire”, dejar hacer, en la que cada uno buscará su interés propio del que surgirá lo mejor para la sociedad, una sociedad que verá el triunfo de los mejores. 

Malthus, discípulo de A. Smith, planteará desde estos criterios la lucha por los recursos como clave del funcionamiento social. Los que acaban venciendo son los más aptos, se observa una clara legitimación del “status quo”, el que está en lo alto es el mejor, el que debe estar; desde aquí se justificarían políticas sociales que hoy día consideraríamos totalmente inhumanas. 

Además, no lo olvidemos, también justificaba la expansión colonialista del siglo XIX. Apliquemos estas ideas a la totalidad del reino animal y vegetal y tendremos, como el mismo Darwin dice, la teoría de la evolución por selección natural. A partir de aquí, como señala Mauricio Abdalla, nuestras mentes fueron entrenadas para ver la competición predador-presa en todo, sin fijarse en otros hechos como el equilibrio armónico que reina en los ecosistemas. Más que una ley de la naturaleza, lo que podemos observar es una ley que se decretó y se impuso a la naturaleza. 

Un último ejemplo dará aún más luz sobre la cuestión, me refiero a la famosa contienda entre el obispo Wilberforce y T. H. Huxley. En una memorable sesión de la “British Association for the Advancement of Science” en Oxford el 30 de Junio de 1860, Huxley relata como Samuel Wilberforce habría ridiculizado las tesis de Darwin y la respuesta contundente de Huxley (en adelante considerado el bulldog de Darwin) que habría destrozado y destronado las tesis del pomposo prelado. Los informes refieren algo muy distinto al épico duelo. Fue luego cuando se generó el mito que escenificaba la lucha entre la luz de la ciencia y el oscurantismo eclesiástico. Así se intentaba forjar un nuevo caso Galileo. 

Pensemos que nos encontramos en una Gran Bretaña de la segunda mitad del siglo XIX donde las clases medias adquieren un lugar relevante en la sociedad industrializada, reemplazando a los terratenientes y a las clases feudales del pasado. Las clases emergentes luchaban por una reforma en la administración y por una educación laica que, entre otras cosas, liberase a la ciencia de la tutela de la iglesia establecida. Ellas fueron elaborando sus propios mitos. La ciencia no deja de ser una práctica social que refleja las virtudes y defectos de la sociedad de una época. Luchas de poder e influencia, cuestiones económicas, ideologías y propaganda, siempre se mezclarán. La realidad es que detrás de todo esto hubo mucha propaganda y una fuerte carga ideológica, como nos muestra M. Ruse. 

Darwin murió en Kent el 19 de abril de 1882. Su vida se nos ha presentado de forma heroica, desde el viaje en el Beagle, a las luchas contra los dogmatismos de una época, especialmente en su enfrentamiento con las doctrinas de la iglesia, hasta su muerte. Un auténtico ejemplo de honestidad científica y de coherencia. 

Unos pocos datos: en su muerte recibió un funeral de Estado en la Abadía de Westmister (sólo cinco personas no pertenecientes a la nobleza lo habían recibido durante el siglo XIX). Fue enterrado, ni más ni menos, que junto a John Herschel y Newton. A lo largo de su vida fue miembro del Consejo Rector de la “Geological Society”, de la “Royal Society”, de la Academia de Ciencias Francesa, etc. Las dificultades épicas que sufrió Darwin parece que brillan por su ausencia. La historia nos muestra a una sociedad que lo ensalzaba, pues proponía su visión social como paradigma de toda la naturaleza, justificaba el triunfo del fuerte, algo que era debido a sus propias condiciones y venía muy bien para justificar, de hecho, la expansión colonial británica. 

Podemos pensar que fuese lo que fuese de la historia de Darwin, de cómo surgió y se forjó la teoría, de extrapolaciones y mitos aparte, si la teoría científica que propuso tiene tanta relevancia, por algo será. Esto es lo que me propongo debatir en el siguiente punto: ¿Cuál es la relevancia real de la teoría evolutiva darwinista? 

2.- Deconstruyendo la teoría de la evolución de Darwin

Pero ¿en qué consiste la teoría de la evolución de Darwin? Indiquemos los principios básicos: 

1) Los seres vivos tienen como característica la posibilidad de variación. Esta variación se da de modo gradual y no a saltos. Las variaciones congénitas, no las adquiridas a lo largo de la vida, son heredadas por los descendientes. 

2) En cualquier especie, el número de los individuos que nacen es mayor que la cantidad de recursos que hay en el ambiente, o sea los organismos producen más descendientes de los que pueden sobrevivir. 

3) Debido a lo anterior se origina una lucha por la existencia donde se competirá por el espacio vital y el alimento: los que salgan vencedores y por tanto sobrevivan serán los más aptos. Cuando las variaciones capaciten mejor a un organismo para sobrevivir en un determinado ambiente, éste triunfará en la lucha. Los individuos supervivientes transmitirán a sus descendientes las variaciones aventajadas y éstas pasarán a la generación siguiente y así, acumulándose, permitirían no solamente la adaptación a un ambiente determinado, sino la posibilidad para evolucionar de una especie a otra.

Principios esenciales del darwinismo


Los principios esenciales de esta teoría serían el gradualismo de las variaciones que se irían acumulando generación tras generación. No existirían por lo tanto saltos evolutivos, entre otras cosas porque admitirlos podría llevar a que se postulasen tendencias finalistas en la evolución, algo que de principio niega. 

En segundo lugar, la ausencia de un principio causante del cambio, todo ocurriría por azar (como hemos dicho antes un postulado es la ausencia de todo tipo de teleología). Y en tercer lugar la idea clave de la selección natural es que viene definida como una lucha por la supervivencia en la que sobrevivirían los más aptos. 

“Lo paradójico es que Darwin se convirtió en el Newton de las ciencias de la vida escribiendo sobre el origen de las especies pero sin haber aclarado el secreto de la vida” (Juan Arana). Darwin no poseía información sobre las mutaciones genéticas y los mecanismos de la herencia. La teoría sintética o neodarwinismo, actual visión ortodoxa de la biología evolutiva, daría como razón de la variabilidad, a la que se refería Darwin, las mutaciones genéticas entendiéndolas como cambios aleatorios que ocurren en el código genético. 

El hito de la teoría neodarwinista fue la publicación de T. Dobzhansky “La genética y el origen de las especies”. A principios del siglo XX Bateson y De Vries proponían un mecanismo evolutivo alternativo a la selección natural y a su visión gradualista al que denominaron mutacionismo; en él sostenían que las especies aparecían de forma repentina por mutaciones. 

T. Dobzhansky, junto con otros biólogos, lograrían aunar ambas teorías, el mutacionismo y la evolución por selección natural, construyendo el marco actual que rige la ortodoxia de la biología evolutiva, lo que se conoce como “teoría sintética”. Llamo la atención sobre esa capacidad adaptativa que tiene desde el principio la teoría darwiniana que va o moldeándose o fagocitando todas aquellas propuestas que en principio parecen contradecirla, eso si que es una verdadera adaptación. 

Dobzhansky resume del siguiente modo la teoría neodarwinista: el proceso de mutación aporta la materia prima genética. Los cambios evolutivos son elaborados por selección natural a partir de la materia prima. En los organismos sexuados, el aislamiento reproductivo hace que la divergencia de las especies biológicas sea irreversible. Aquí tenemos los tres ejes perfectamente definidos: gradualismo (micromutaciones frecuentes y repetidas que se van acumulando), azar (esto sucede en todas direcciones y sin tendencias definidas) y selección natural (la supervivencia del más apto). A esto le añadimos el tiempo necesario y ya tenemos la teoría de la evolución que se acepta comúnmente. En adelante me propondré discutir los tres ejes. 

Gradualismo

Respecto al gradualismo, lo primero que encontramos es la ambigüedad a que nos lleva. ¿Cuántos eslabones intermedios son necesarios? ¿Debe haber algún momento en que ya no hay eslabón intermedio entre una especie y otra? Si la ambigüedad es un problema, peor aún es que el registro fósil no revela tal gradualismo. ¿Qué es lo que científicamente conecta a estas especies aisladas sino hay ningún resto fósil? ¿Cómo podrían tales muestras desconectadas demostrar el gradualismo? 

S. J. Gould y Eldredge propusieron en los años 70 la teoría del “equilibrio puntuado” para poder explicar los datos que nos ofrecía la paleontología; en ella defendían los “cambios espasmódicos y episódicos”. El gradualismo quedaba seriamente cuestionado por la paleontología. La visión conocida como Evo-Devo, que cuestiona el gradualismo evolutivo y a la que antes hemos hecho referencia, va encontrando cada vez más adeptos. Parece claro, por los datos que ofrecen los nuevos desarrollos científicos, que la visión gradualista de la teoría estándar queda seriamente “tocada”. 

Azar

Si al gradualismo en la evolución se le presentan grandes dificultades, veamos ahora el tema del azar. La indefinición que acompaña al darwinismo desde su origen le sigue acompañando aún hoy; esto se puede observar claramente en la cuota de participación cada vez mayor que la teoría sintética le va atribuyendo al papel del azar. 

J. Monod, en su famoso libro “Azar y necesidad”, llegó a convertirlo en un especie de “deus ex machina”. Como las mutaciones genéticas consisten en último término en cambios en la secuencia o bases dentro del ADN que codifica la síntesis de proteínas y no hay modo de determinar el advenimiento de ese cambio, podemos especular y decir que ciertas cosas suceden “porque sí”. Los cambios genéticos no tendrían ningún norte, serían ciegos, y sólo la selección natural transformaría este caos en orden. 

El azar ha llegado a magnificarse de tal modo que es “la caja negra” donde arrojamos todo aquello que no podemos predecir, o simplemente que no comprendemos. Deberíamos deducir de aquí una especie de indefinición cognoscitiva, es decir, podemos o deberíamos concluir que en la biosfera, la clase de objetos que se contienen y sucesos que acontecen, no podemos preverlos. 

Pero el darwinista convierte lo que es un concepto límite de la ciencia, que no encontramos leyes esenciales, probabilistas o estadísticas para predecir lo que vendrá o para explicar el desarrollo del devenir biológico, o sea esa indefinición cognoscitiva que llamamos azar, la transforma en una cuestión esencial; es decir, al azar le da un uso metafísico al afirmar, no que no pueda prever, sino que no existe ninguna finalidad. 

El biólogo hace este uso cuando presenta la aparición de la vida como pura casualidad, o cuando afirma que la evolución solo está marcada por el azar, sin ninguna orientación, ni necesaria ni probabilista. Este tipo de afirmaciones son excesivas. 

Decir que en la naturaleza no hay preferencia entre los infinitos modos del ser vivo o muerto, ni discriminación entre las innumerables fórmulas imaginables de diferenciación vital, no se puede asumir honestamente sin aportar las pruebas fehacientes. Precisamente aquellos que hacen del azar el monarca absoluto de la vida y de la evolución, suelen hacer este tipo de afirmaciones sin ningún tipo de prueba (Juan Arana). 

El pretender excluir de antemano cualquier cuestión que pudiera dar que pensar sobre el finalismo no es más que pura ideología. Me parece muy significativo en este sentido, al ser el padre de la teoría sintética, lo que Dobzhansky en una de sus cartas dijo a su amigo el profesor J.C. Greene. 

Él se quejaba de modo apesadumbrado de por qué los biólogos no podían hablar de finalismo, creatividad, crecimiento, tanteo, cuando se observaba que esto es lo que se infería que ha acontecido en la naturaleza [I. Núñez de Castro. “Evolución y sentido en la correspondencia de T. Dobzhansky en Blanch (ed) “La nueva alianza de las ciencias y la filosofía”. Madrid 2001, p. 109-114. La correspondencia entre Dobzhansky y J.C. Greene puede encontrarse en: J.C. Greene y M. Ruse “On the Nature of the Evolutionary Process: The Correspondence Between Theodosius Dobzhansky and Jhon C. Greene”. Biology and Philosophy 11:445-491 (1996)]. El “status quo” científico no permite hablar de finalidad en la evolución, he aquí otro de los dogmas que se generaron desde Darwin. 

Además, no tiene por qué existir siempre una contradicción entre el azar y la finalidad: pondré un ejemplo sencillo. En una habitación oscura yo busco el interruptor de la luz, lo haré de modo azaroso, tanteando en las paredes, pero nadie puede negarme que en este hecho no haya una finalidad clara. 

Unos acontecimientos pueden parecer casuales con relación a determinadas leyes científicas, con todo pueden ser intencionales. Al materialista que excluye, por definición, la finalidad hay que decirle que si algo hay que no es absoluto es el azar, luego nunca podremos estar seguros de que las casualidades no sigan ninguna regularidad pues siempre serán imaginables unos marcos de referencia en el que tales casualidades estén más planificadas de lo que podemos entrever: Teilhard de Chardin hablaba en este sentido de “Azar planificado”. 

Cuando se habla del azar con un carácter metafísico, ese azar puro, del que habla el materialista, debiéramos comprender que se trata de afirmaciones metacientíficas que requieren una fuerza argumentativa que ellos nunca dan. La cuestión es que por repetir por activa y por pasiva que Darwin destronó el finalismo en el ámbito de lo viviente, eso no es cierto. Es lógico que uno desde la metodología científica no se plantee finalidades, pero no es menos cierto que cuando reflexionamos sobre los datos que nos aporta la ciencia, no podemos dejar de plantearnos qué sentido tiene eso. 

Selección natural

Planteemos finalmente la cuestión más central: la selección natural. En la teoría de la evolución se habla de variación, ambiente, especiación, etc. Esto no son aportaciones originales de Darwin, su auténtica aportación, en la que le acompañaría Wallace, es la de la selección natural de las especies. 

La selección natural nos habla de la supervivencia del más apto en un ambiente determinado. ¿Cuál es el criterio mínimo para poder afirmar que una teoría es científica? La condición básica para establecer una teoría o hipótesis científica es que sea falsable. Una hipótesis es falsable si existe un enunciado observacional posible que sea incompatible con ella, es decir, que en el caso de ser establecido mostraría que la hipótesis está errada. 

Una hipótesis o teoría es falsable porque dice algo definido del mundo; una teoría será muy buena cuando haga afirmaciones de largo alcance, siendo así sumamente falsable, y sin embargo resista los intentos de falsación. Las teorías deben ser así precisadas y establecidas con claridad sin ninguna ambigüedad que permitiera evitar la falsación. 

Una vez tenemos una teoría o una hipótesis, la sometemos a las pruebas más severas, modificándolas sólo en aspectos que tengan consecuencias comprobables. No considero que Popper lograra una concepción universal de la metodología científica, simplemente me quedo con estos mínimos que considero imprescindibles para separar lo científico de lo no científico. 

El breve resumen que he hecho de la propuesta popperiana choca con diversos aspectos de la teoría darwinista. En primer lugar la ambigüedad que, como hemos reseñado, conlleva la teoría y en segundo lugar esa capacidad que tiene la teoría de fagocitarlo todo. 

La cosmovisión darwinista ha ido ajustándose a todos aquellos desarrollos que en un principio la ponían en cuestión; para algunos esta sería una gran virtud, sin embargo en ciencia algo que lo explica todo al final no termina por explicar nada. 

Siendo importantes los aspectos indicados, lo más grave y quizás más sorprendente para el lector es plantearse la siguiente pregunta: ¿es falsable la teoría de la evolución de las especies por selección natural? Para ver más claro el desarrollo de esta cuestión lo podríamos poder aclarar mediante un sencillo análisis lógico. La propuesta popperiana, en la que utiliza lo que en lógica se conoce como el “Modus Tollendo Tollens”, nombre formal que se le da a la prueba indirecta, se expresaría así: 

P. 1.- Si la hipótesis científica H es correcta se observará el fenómeno empírico F. / P. 2.- No se observa el fenómeno empírico F. / Conclusión.- La hipótesis H no es correcta. 

Lo que debemos plantearnos es cuál es el fenómeno empírico que, de darse, haría que la teoría de la selección natural de las especies fuera incorrecta. Pongamos un ejemplo: en el laboratorio diseñamos una serie de experimentos para ver qué individuos sobreviven en una población a la que sometemos a diferentes tratamientos químicos. Por otro lado, realizamos otra serie de experimentos en los que observamos qué especies sobreviven en una competición en la que los recursos alimenticios son limitados. 

Observamos que unos sobreviven y otros no, obtengamos los resultados que obtengamos siempre sobrevivirán los más aptos y, por lo tanto, el experimento no me permite responder a la cuestión ¿es válida la teoría de la selección natural o no? No puedo, pues, avanzar en el conocimiento. Sobrevivir y más aptos significa lo mismo. 

Lo único que aprendería de este experimento es que unos sobreviven y otros no, que unos son más resistentes que otros, que unos mutan y se adaptan. Pero nada me diría sobre la selección natural. Intente el lector imaginarse cuál debiera ser el resultado para que la selección natural fuese falsada, piénselo detenidamente y verá que no es posible. Puede existir toda la evolución que se quiera, pero siempre se seleccionarán los más aptos porque por definición estos son los que permanecen. 

La teoría es infalsable “ergo” la teoría no es científica. Cualquier resultado podrá ser incorporado a esta visión. No olvidemos que una teoría científica requiere ser confirmada por un experimento falsable, y la teoría de la selección natural no puede serlo; no pone en juego elementos bien descritos y consensuados que puedan someterse a experimentación. 

Si el método científico se sustenta en pilares tan fundamentales como la capacidad de repetir un determinado experimento en cualquier lugar o por cualquier experimentador y la falsabilidad, y si ésto no es aplicable a la teoría evolutiva de Darwin, simplemente no es una teoría científica (invito al lector a visitar el blog del biólogo Emilio Cervantes, o las webs Biología y pensamientodecrecimiento

Así pues lo que ocurre, es que hablar de “supervivencia del más apto” no es más que una tautología, o sea una redundancia explicativa. Se trata de explicar algo mediante la variación de algunas palabras que en conjunto significan lo mismo que lo supuestamente explicado. Aquí no hay avance en el conocimiento, es lo mismo que decir “A es igual a A”; esto se acepta independientemente de que sea un hecho real o no. Portada de la revista Newscientist de enero 2009

Tenemos así una tautología revestida de lenguaje científico y presentada como una teoría fundamental de la ciencia: “la causa de la evolución es la selección natural”. Quisiera que se me explicara dónde están las referencias bibliográficas en las que se muestre de modo reproducible esta afirmación, o en la que se me den datos de la evidencia experimental. 

Podemos presentar la cosmovisión darwinista como un marco conceptual o una cosmovisión que me permita interpretar la naturaleza desde esa visión de ley selvática, como expresaba Tennyson en aquel verso que hablaba de una naturaleza de dientes y sangre, una extrapolación del “laissez faire” a la naturaleza, pero no podremos considerarla como una teoría científica. Invito a pensar sobre este hecho, una idea sin base experimental y sin posibilidad de comprobación, quizás una idea dogmática que reemplazaba un dogma creacionista por otra creencia.

La adaptabilidad del darwinismo

En este sentido parece tener razón T. S. Kuhn cuando afirmaba que los paradigmas científicos hacen que veamos el mundo de una manera determinada, que en cierto modo los que sustentan paradigmas distintos viven en mundos distintos y que el cambio de un paradigma a otro se produce por una especie de conversión. No existirían argumentos puramente lógicos para el paso de un paradigma a otro, existiendo muchos elementos, condicionantes externos, sociales, económicos e intelectuales que intervendrían en el cambio de paradigmas. 

La cosmovisión darwinista, cuyos principios fundamentales como el gradualismo y el puro azar son muy cuestionables y, cuyo aspecto central, “la selección natural” o supervivencia del más apto es pura tautología, irá siendo cada vez más puesta en entre dicho, y en su defensa fagocitará las propias visiones que lo vayan cuestionando. 

Pondré un ejemplo reciente. En un revista digital de la UNAM plantea el articulista José Narro Robles esta cuestión ¿es perfecta la teoría de Darwin? Responde que no, pero prosigue diciendo que las diferencias no son insuperables y que dentro del evolucionismo contemporáneo se han desarrollado concepciones innovadoras basadas en (aquí viene la sorpresa mayúscula) la dialéctica, la teoría de sistemas o el holismo que intentan con éxito superar los fallos. 

Pero si precisamente desde la teoría de sistemas o desde el holismo se pone en un brete a la visión darwinista, ¿cómo es que el propio darwinismo asume estos avances como logros?. La respuesta la podemos encontrar en el mismo Kuhn, cuando afirma que las revoluciones se van dando invisiblemente. 

Mirando desde una perspectiva histórica, puede ser que ya estemos en el centro de la revolución, creyendo eso sí, que estamos echando incienso a Darwin. Quizás esto es lo que ocurre con nuevos paradigmas teóricos como el de “Evo-Devo” antes citado, que cuestionando los principios fundamentales del neodarwinismo, aún creen que lo están completando (Nuñez de Castro, Emilio Cervantes). 

Mientras tanto, como el ser humano vive en un espacio de razones y las ideas que tenga sobre el cosmos y sobre sí mismo le humanizan o deshumanizan, habrá que plantearse si la visión competitiva, de lucha sin cuartel, de triunfo del poderoso justificado como el más apto, etc, sirven para generar un mundo más humano y plantear un futuro esperanzado o no. 

La teoría de Darwin ha biologizado la realidad en todos sus dominios, como afirma Carlos Castrodeza. El principio de selección natural impera en un mundo donde prima la lucha, el sufrimiento, la injusticia. Pero más que un principio físico es un principio metafísico que, extrapolado de una teoría social, impregnó la cosmovisión naturalista. 

Considero que una visión en la que se plantee la realidad natural desde claves de interdependencia y cooperación, donde se haga resaltar el equilibrio propio de los biosistemas, es mucho más humanizadora. Quizás sea hora de invertir el proceso: si a mediados del siglo XIX una teoría social sirvió de marco para interpretar la naturaleza, llegando a impregnar nuestras mentes de conceptos tales como lucha, poder, o modelos competitivos, ahora sería conveniente que una visión holística de la naturaleza basada en el equilibrio de los ecosistemas pasase a la sociedad humana planteando otro tipo de relaciones entre los hombres [C. Castrodeza, “La darwinización del mundo”, Barcelona 2009. Estas ideas están también en el fondo del artículo de M. Abdalla “O capitalismo é selvagem?”]. 

3.- ¿Celebrar a Darwin?

No voy a negar la importancia histórica que tiene Darwin, cuestionar su influjo sería una necedad por mi parte. He querido, eso sí, desmitificar una figura, un ídolo en parte forjado desde determinadas ideologías e intereses. En segundo lugar cuestionar esa visión que quiere convertir a la ciencia en la nueva religión del futuro, con sus excomuniones, cánones, liturgias y ministros. En tercer lugar dar que pensar sobre el hacer científico que puede llegar a convertir en hechos lo que son teorías muy cuestionables. 

La reflexión sobre la vida es cuestión de todos: las consecuencias que tienen nuestras cosmovisiones son muy importantes a la hora de plantearnos el futuro de la humanidad. Si el objetivo único de la vida fuera producir las generaciones siguientes de seres vivos sin más en una especie de prosecución de la vida sin sentido, siendo la supervivencia “el todo”, las consecuencias a las que nos llevarían éstos planteamientos aplicados al ser humano serían puramente nihilistas. 

Debemos mirar cara a cara a la verdad. El hecho de que algunos científicos e intelectuales sigan obcecados en plantear la oposición entre los resultados de la ciencia y las cosmovisiones finalistas para evitar los excesos religiosos. no lleva más que a enfangarse en proyectos deshumanizadores. 

Es hora de proponer otras alternativas, de debatirlas, de sacarlas a la luz y en esto estamos implicados todos. Es hora de superar los rancios enfrentamientos y buscar cauces de diálogo en todos los ámbitos del ser humano. Los exclusivismos y los anatemas no suelen ser buenos. 

Si he dado que pensar me sentiré satisfecho, se esté o no de acuerdo conmigo. Se debe celebrar a Darwin, sí, pero sabiendo realmente lo que celebramos. La Vida trae sus mensajes, y debemos escucharla, para mí esos mensajes son la voz de Dios, para otros pueden ser otro tipo de voces, pero si las escuchamos siempre nos hablarán de “Vida”, futuro, fundamento, sentido. Sobre esto podremos dialogar y escucharnos unos a otros, sólo así podremos evitar el vacío y la nada. 


Jesús Cañete Olmedo es profesor de filosofía y colaborador de la Cátedra CTR

Fuente: Tendencias21, Link Sourse.

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Una nueva tecnología permite conocer el paradero real de los residuos urbanos

20 07 2009

Un sensor para la bolsa de basura permite descubrir si se recicla y termina donde debe estar

Los sensores podrían tener un importante papel en el desarrollo de programas de reciclado. Foto: MIT.

Device

Ingenieros norteamericanos han ideado un sistema para que cualquier ciudadano tenga la posibilidad de conocer en cada momento el paradero de la basura que ha generado en su domicilio. Para ello sólo deberá colocar un pequeño sensor en la bolsa de basura y luego hacer un seguimiento de sus desplazamientos y destino final a través de su ordenador. De esta forma descubrirá si la basura se recicla adecuadamente y si en realidad termina donde dicen las autoridades que ha sido depositada. Gracias a la tecnología, la transparencia llega también al circuito de los residuos urbanos. Por Pablo Javier Piacente

Con el propósito de profundizar en el análisis de los efectos negativos que son capaces de provocar los desechos urbanos sobre el equilibrio medioambiental, aún a miles de kilómetros de donde fueron generados, un equipo de ingenieros e investigadores del SENSEable City Laboratory, perteneciente al Massachusetts Institute of Technology (MIT), ha creado un sistema de sensores que recorre el “circuito” de la basura a partir del descarte de los elementos.

Los alcances y características de esta investigación han sido difundidos mediante una nota de prensa del MIT y han merecido una cobertura periodística de BBC News. Los resultados del programa facilitarían una mayor conciencia social sobre la necesidad del reciclaje de residuos en las grandes ciudades, que por ejemplo en Nueva York solamente alcanza en la actualidad al 30% de los desperdicios generados en la ciudad.

Además de la utilidad científica que supone este desarrollo tecnológico, el resultado obtenido por los sensores también podrá ser utilizado en diferentes campañas de concientización y sensibilización, como una prueba más acerca de la contaminación y el gasto de energía que supone la cantidad y características de los desechos que se producen actualmente en las ciudades de todo el mundo.

El programa de investigación se denomina Trash Track, y se basa en un conjunto de sensores que harán un seguimiento de diferentes tipos de residuos en su viaje a través de los sistemas de eliminación de basura empleados en los grandes centros urbanos. La primera experiencia se concretará en Nueva York, Seattle y Londres.

El ciclo de la basura

El proyecto se centrará en estudiar los patrones urbanos en cuanto a comportamiento en la gestión domiciliaria de residuos, además de evidenciar los costos que supone la eliminación de la enorme cantidad de basura producida diariamente en base al estilo de vida contemporáneo, que al mismo tiempo produce un severo impacto en el medio ambiente.

Además, la iniciativa permitirá evaluar la eficiencia y pertinencia de los proyectos de reciclaje y sistemas de saneamiento que se desarrollan en las ciudades, pudiendo comprobar gracias a la actividad registrada por los sensores si estos programas alcanzan o no los objetivos para los cuales fueron creados.

Según los especialistas a cargo del sistema de sensores, Trash Track sería el equivalente ecológico de los dispositivos empleados en medicina nuclear para monitorear la actividad intracorporal. En vez de viajar por los órganos humanos, en este caso los sensores registrarán cada paso dado por los desechos que el hombre produce a diario en las ciudades.

La prueba piloto en Nueva York, Seattle y Londres se llevará a cabo gracias al trabajo de un buen número de ciudadanos voluntarios, que etiquetarán sus recipientes destinados a los residuos hogareños e incorporarán los sensores a más de 3.000 piezas de basura. Posteriormente, podrá seguirse la ubicación y el recorrido de cada pieza a través de un sistema informático de triangulación, que enviará informes a un servidor central, donde los datos serán analizados y procesados en tiempo real.

Fuente: Tendencias21, Link





Gran avance en la computación en red

20 07 2009

Un nuevo software libre permite el aprovechamiento efectivo de cualquier red de computadores

Imagen: Wikipedia

Network

El proyecto GridCOMP, financiado por la Unión Europea, ha desarrollado una colección de software que permite la computación distribuida, en paralelo y multinúcleo entre ordenadores que se basan en diferentes arquitecturas y en diferentes infraestructuras, en principio incompatibles. Es código abierto, y supone el establecimiento de un nuevo estándar reemplazando al software comercial, más costoso y mucho menos eficiente. Por Rubén Caro.

La idea básica es bien conocida por todos en otros ámbitos. “El pueblo unido, jamás será vencido…” reza el dicho popular. Ejemplos de grandes construcciones, como las pirámides de Egipto, o los rascacielos, o las grandes infraestructuras… Ninguno habría sido posible sin la colaboración de miles de personas. Son impresionantes los gigantescos termiteros que construyen miles de diminutas termitas, incapaces por sí solas de semejante hazaña. 

Del mismo modo, diferentes sistemas informáticos pueden colaborar entre sí para conseguir procesar simulaciones muy complejas, mover grandes cantidades de datos, o permitir la distribución de los recursos. La computación en red, o grid computing, puede permitirnos disponer de una potencia de procesamiento y de almacenamiento inmensa. Unos pocos miles de pequeños ordenadores domésticos cooperando eficazmente son más potentes que el más potente superordenador.

Estándar de colaboración en red

Hasta ahora no existía un estándar establecido que permitiera realmente esta colaboración. Se había desarrollado software específico para aplicaciones muy concretas, sólo disponible para quien dispusiera de fondos suficientes. Además, este software era poco eficiente y sólo estaba diseñado para funcionar un rango reducido de máquinas. Generalmente las máquinas del fabricante asociado con la empresa desarrolladora del software en cuestión. 

El proyecto GridCOMP, financiado por la Unión Europea, ha desarrollado una colección de software que permite establecer ese estándar. Como dice el coordinador científico del proyecto, Denis Caromel: “… hemos creado una suite de productos de código libre para permitir la computación distribuida, en paralelo y multinúcleo…” Además funciona entre ordenadores que se basan en diferentes arquitecturas y en diferentes infraestructuras, en principio incompatibles. 

Computación distribuida, en paralelo y multinúcleo

Este software permite la colaboración eficiente entre pequeños ordenadores personales, servidores, redes de empresas y universidades, y grandes supercomputadores. Todos a la vez, o cualquier combinación de ellos. Incluso permite la colaboración con la computación en la nube, como un proveedor más de potencia de procesamiento y almacenamiento. Todo ello teniendo en cuenta que cada uno utiliza diferentes tecnologías de distintos fabricantes, incompatibles entre sí. Incluso de rivales comerciales directos. 

Una de las claves de su funcionamiento es que es capaz de monitorear en tiempo real el rendimiento(QoS) de la red sobre la cual está trabajando. De esa manera permite redistribuir los recursos sin apenas sobrecarga en el sistema. Es como si cada nodo de la red se encargara de mantener el rendimiento de la red de su zona. 

El único modo es un estándar libre

Al tratarse de un software libre, al alcance de todos, y desarrollado con unas bases científicas comunes válidas para todos, éste supone un nuevo estándar en el campo de la computación en red a nivel mundial. Un avance de este tipo sería muy complicado si no es desde el código libre, y aún mejor si es con fondos públicos oficiales. Los beneficiarios somos todos. 

Una vez que se ha dado el impulso inicial, grandes empresas del sector se han sumado al proyecto, ninguna quiere quedarse atrás. Entre ellas IBM, Sun, Oracle, HP, NEC, Alcatel, Nokia Siemens, etc. Pero ellas han tenido recursos para desarrollarlo durante mucho tiempo y no lo han hecho, porque no les suponía ninguna ventaja en el mercado. 

Precisamente por eso este avance tiene tanta importancia. Rompe un bloqueo que la industria tenía sobre el avance científico. Sin las licencias de código abierto, y sin la voluntad política de la Unión Europea de promover este tipo de software, nunca sería posible el amplio abanico de aplicaciones que se abre ante nosotros. 

Cualquier red de ordenadores adquiere un potencial muy importante

Ahora será posible la colaboración efectiva entre todas las máquinas disponibles para una comunidad u organización, ya sea una universidad, comunidad científica, una empresa o cualquier otra. Podrán hacerse cálculos y simulaciones que eran muy costosas hasta ahora, y todo ello sin importar en qué esté basada cada máquina o de qué fabricante sea. Esta nueva posibilidad abre la puerta a muchas investigaciones científicas que quedaban estancadas por falta de potencia de cálculo, o por falta de fondos para disponer de esa potencia. 

Usando este software, cualquier red de ordenadores se convierte en una herramienta con un potencial muy importante. Eso hará posible la aparición de aplicaciones hasta ahora insospechadas, pero también el desarrollo de otras que llevan tiempo en el tintero. Sin ir más lejos, las instituciones financieras y las operadoras de telecomunicaciones hace mucho que se interesan por este tipo de tecnologías.

Fuente: Tendencias21, Link





La Luna “no es interesante”

20 07 2009

La tripulación que hace exactamente 40 años fue la encargada de materializar la llegada del hombre a la Luna se reunió este lunes con el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, en la Casa Blanca.

Neil Armstrong, Edwin Aldrin y Michael Collins fueron recibidos por el mandatario, quien afirmó que sus “acciones heróicas” siguen siendo inspiración para muchos.

Horas antes Aldrin urgió a los estadounidense a tomar como referencia ese logro e ir más allá: a Marte.

Los tripulantes del Apolo 11 dicen que la Luna ya “no es interesante”.

En las celebraciones previas por el aniversario, los tripulantes de la misión del Apolo 11 –en una de sus pocas apariciones conjuntas – abogaron por más exploraciones en Marte.

La última de las seis misiones a la Luna fue en 1972. Luego de ésta, se cancelaron las misiones del Apolo.

Los astronautas Neil Armstrong y Edwin “Buzz” Aldrin fueron los dos primeros hombres en pisar la Luna aquel 20 de julio de 1969, en aquel “pequeño paso para el hombre, pero gigantesco para la humanidad”.

Su compañero Michael Collins permaneció al mando de la cápsula que los regresaría a la Tierra.

Marte “vale más la pena”

Tripulantes del Apolo 11

Armstrong, Collins y Aldrin.

Ante una audiencia expectante, los veteranos astronautas no se extendieron sobre los detalles más esperados del famoso viaje: el alunizaje con poco combustible, cómo es la superficie de la Luna o cómo se sintieron en aquel histórico momento.

Neil Armstrong, el primer hombre en la historia en pisar la Luna, habló muy brevemente sobre el Apolo 11: sólo once segundos.

A veces pienso que volé al lugar equivocado. Desde chico, Marte siempre fue mi favorito, y aún hoy lo es.

Michael Collins, tripulante del Apolo 11.

De lo que sí hablaron Buzz Aldrin y Michael Collins, en cambio, fue de la necesidad de explorar el planeta rojo.

Aldrin, el segundo hombre en la Luna, dijo que la mejor manera de honrarlo a él y sus compañeros sería “continuar sus pasos y dirigirse a Marte, regresar audazmente en una nueva misión exploratoria”.

Más lejos aún fue Collins, quien dijo que “la luna no es interesante, pero que Marte sí lo es”.

clicOpine: ¿Ir a Marte o a la Luna?

“A veces pienso que volé al lugar equivocado. Desde chico, Marte siempre fue mi favorito, y aún hoy lo es. Entre los cuerpos celestiales, la Luna no es un sitio particularmente interesante, pero Marte sí lo es”, dijo el astronauta.

Los tres se encontraban en un acto en el Museo Nacional del Aire y el Espacio del Instituto Smithsoniano en Washington.

Marte

Marte, “mucho más interesante”.

Collins instó a EE.UU. a que explore Marte y dijo: “Me preocupa que el énfasis actual por regresar a la Luna nos deje atrapados en una maraña tecnológica y nos haga postergar innecesariamente por décadas la exploración de Marte, un destino que vale mucho más la pena”.

La NASA ha mostrado intenciones de volver a enviar astronautas a la Luna en 2020. Pero esa idea está en discusión, así como qué vehículos realizarían esta misión.

De todas formas, como dice el especialista en Ciencia de la BBC Pallab Ghosh, “las propuestas recientes por parte de Estados Unidos de enviar nuevamente a sus ciudadanos a la Luna parecen poco probables debido a la crisis económica”.

Fuente: BBC Ciencia, Link





África: VIH, alarmante entre homosexuales

20 07 2009
VIH

Según el informe, se necesita más educación para combatir el VIH entre los hombres homosexuales.

Las tasas del Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH) que causa el SIDA, entre los hombres homosexuales en algunos países de África son diez veces mayores que entre la población masculina en general, señala un estudio que apareció en la revista científica The Lancet.

Según el informe, el prejuicio hacia la población homosexual provoca aislamiento y acoso, lo cual a su vez conduce a prácticas sexuales de alto riesgo entre las comunidades homosexuales.

La homosexualidad es ilegal en la mayoría de los países de África subsahariana y puede ser objeto de la pena capital en algunos de ellos.

En estos países los homosexuales son humillados públicamente, acosados por las autoridades y rechazados por sus familias, así que muchos ocultan sus comportamientos por temor a las consecuencias que podrían sufrir, establece el estudio.

Sin embargo, los riesgos no sólo se limitan a los hombres que se acuestan con personas de su mismo sexo, pues muchos de los infectados también tienen parejas de sexo femenino.

El estudio, realizado por expertos de la Universidad de Oxford, aboga por una mayor educación y más recursos para luchar contra el VIH.

La divulgación del estudio coincide con el lanzamiento de ensayos clínicos en Sudáfrica sobre las primeras vacunas contra el VIH/SIDA creadas en África.

Los ensayos clínicos comenzarán este mes con la asistencia de 36 voluntarios pero las pruebas ya se han iniciado en Estados Unidos. Aunque los ensayos clínicos resulten exitosos, se necesitará una década para que las vacunas estén disponibles al público, señalan los investigadores.

Prejuicios

La mayoría de ellos saben que pueden contagiarse con el VIH/SIDA o cualquier infección cuando se tiene sexo con una mujer pero no cuando se mantienen relaciones sexuales con otro hombre

George Kanuma, activista por los derechos de los homosexuales en África

Los investigadores de la Universidad de Oxford encontraron que la prevalencia de VIH/SIDA entre los hombres homosexuales en África subsahariana responde a “la carencia de disposición cultural, religiosa y política, para aceptar por igual a los hombres homosexuales como miembros de la sociedad”.

El especialista Adrian Smith, jefe de la investigación, le dijo a la BBC que existía un “profundo estigma y hostilidad social en todos los niveles de la sociedad en lo referente a la homosexualidad”.

“Como consecuencia es extremadamente difícil tener acceso a este grupo”, agregó.

Smith señaló que las relaciones sexuales entre hombres homosexuales siempre habían sido consideradas como particularmente peligrosas en términos de contraer VIH/SIDA.

Sin embargo, los hombres homosexuales también tendían a estar más involucrados en otras conductas de alto riesgo como: trabajo sexual, múltiples parejas y el uso de drogas intravenosas, afirmó.

Educación crucial

George Kanuma, un activista por los derechos de los homosexuales en Burundi, señaló a la BBC que muchos hombres “esconden su orientación sexual” para casarse y tener hijos pero siguen teniendo sexo con otros hombres.

“La mayoría de ellos saben que pueden contagiarse con el VIH/SIDA o cualquier infección cuando se tiene sexo con una mujer pero no cuando se mantienen relaciones sexuales con otro hombre”, dijo.

Smith añadió que existe una necesidad apremiante de entregar paquetes básicos de prevención del VIH que incluyan la distribución de condones.

“También hay la necesidad de sensibilizar, educar y entrenar a aquellos involucrados con el VIH en diferentes esferas, interactuar con hombres que tienen sexo con otros hombres, educar a aquellos involucrados en el cuidado de enfermos y en las actividades de prevención”, expresó.

ONUSIDA, el programa conjunto de las Naciones Unidas sobre el SIDA, estima que 33 millones de personas en el mundo son portadoras del VIH, de éstas dos tercios viven en África subsahariana.

clicLea: La circuncisión no reduce el VIH

Fuente: BBC Ciencia, Link





Embarazadas con mayor riesgo de gripe porcina – H1N1

20 07 2009
Mujer embarazada

Prevenir la propagación de gérmenes es la forma más eficaz de evitar el contagio.

¿Qué medidas deben tomar las mujeres embarazadas para evitar contagiarse con el virus de la gripe porcina, bautizado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como H1N1?

El Ministerio de Salud en el Reino Unido divulgó una serie de recomendaciones para las mujeres embarazadas y para los padres con hijos menores de cinco años para ayudar a prevenir el contagio en estos grupos de riesgo.

Las mujeres embarazadas y los niños menores de cinco años están entre los grupos más vulnerables a enfermarse seriamente con el virus de la gripe porcina.

Y es que los expertos advierten que las mujeres embarazadas son más susceptibles a todo tipo de infecciones, incluidas las de gripe estacional y porcina.

Esto debido a que durante el embarazo, el sistema inmune se ve naturalmente suprimido -porque el feto es un organismo foráneo que de otra forma sería rechazado- y por eso las mujeres son más vulnerables a infecciones durante este período, especialmente en el primer trimestre.

Sin embargo, los expertos señalan que el H1N1 es un virus que causa síntomas leves o moderados de los cuales la mayoría de la gente se recupera en cuestión de días.

Poco antes, en el Reino Unido hubo consternación luego que la organización de ayuda para padres National Childbirth Trust (NCT) sugiriera en su página en internet que las mujeres debían retrasar sus planes de quedar embarazadas. Tras el incidente la NCT le ha restado importancia a los temores

Belinda Phipps, directora ejecutiva de la NCT señaló que aunque los riesgos para las madres embarazadas eran bajos, las mujeres necesitaban información para tomar decisiones.

Evitar aglomeraciones

En la página en internet del servicio nacional de salud británico (NHS), se recomienda que: “si usted está embarazada, puede reducir su riesgo de infección evitando multitudes y viajes innecesarios cuando sea posible”.

En este sentido, la ministra de Salud del Reino Unido, Gillian Merron, aclaró que: “no le estamos diciendo a las mujeres embarazadas que no viajen o que no permanezcan en lugares muy concurridos, Éste es precisamente el consejo para la gente que tiene gripe porcina porque -como todos saben- quien tiene gripe porcina debe quedarse en su casa”.

Mujer embarazada

Las mujeres embarazadas son más susceptibles a las infecciones.

El corresponsal de asuntos médicos de la BBC, Fergus Walsh, afirmó que la clave es seguir las recomendaciones de los expertos. “Cualquiera que sea la decisión que tome la mujer durante el embarazo, es producto de una elección personal”.

Walsh señaló que por un lado, no es conveniente que una mujer embarazada permanezca aislada por nueve meses e incluso no acuda a todos los chequeos prenatales.

Por otra parte, el otro extremo sería que una mujer embarazada fuera a todos los conciertos de rock o a tantos lugares concurridos como fuera posible. Una opción desde luego nada recomendable, expresó Walsh.

Walsh afirmó que el consejo sobre viajes y multitudes debe ceñirse a una cuestión de sentido común.

“Si tiene que tomar un tren, montarse en el metro o en el autobús para ir a trabajar todos los días, continúe haciéndolo. No debe dejar de hacerlo por miedo a contagiarse con gripe porcina”, añadió.

Asimismo es prudente evitar aglomeraciones y multitudes cuando sea posible, algo que es bastante difícil si se vive en una ciudad, indicó Walsh.

Es necesario recordar que las mujeres embarazadas tienen un mayor riesgo de contagiarse del virus H1N1 pero la gran mayoría de las infectadas padecen de síntomas leves.

Higiene personal

El NHS también recomienda que: “las mujeres embarazadas deben seguir los consejos generales de higiene”.

Mujer y un bebé

Expertos señalan que la mayoría de las personas contagiadas desarrolla síntomas leves.

Prevenir la propagación de gérmenes es la forma más eficaz de evitar el contagio.

Estas son las recomendaciones de higiene que aparecen en la página en internet del NHS:

  • Asegúrese de que todos los miembros de su familia se laven las manos regularmente con agua y jabón.
  • Limpie las superficies regularmente para deshacerse de gérmenes.
  • Utilice pañuelos para cubrirse la boca y la nariz cuando tenga tos o cuando estornude.
  • Deposite en la basura los pañuelos ya usados tan pronto como sea posible.

Las mujeres que presenten cualquier síntoma de gripe porcina deben consultar a su médico. Si su galeno le receta antivirales debe respetar y seguir el tratamiento médico.

Walsh insistió en recordar que las personas infectadas con el virus de la gripe porcina deben quedarse en sus casas hasta que no tengan síntomas.

Actualmente no existe evidencia que sugiera que el uso de antivirales pueda tener un impacto negativo en el feto.

Durante el embarazo, también es importante tratar la fiebre -una temperatura de aproximadamente 38ºC o más.

La fiebre puede ser controlada con paracetamol, un medicamento cuya utilización -según estudios- es segura durante el embarazo, concluyó nuestro corresponsal.

Fuente: BBC Ciencia, Link