Crean una batería de ión de litio con virus genéticamente modificados

1 07 2009
Aspecto de la batería fabricada con virus. Fuente: MIT.

Battery

Científicos del MIT acaban de hacer público el desarrollo de un prototipo de batería de ión de litio cuyo cátodo y ánodo han sido fabricados con virus genéticamente modificados. La ingeniería genética aplicada a virus bateriófagos comunes, es decir, virus que infectan a las bacterias pero que son inofensivos para los humanos ha dado lugar así a una batería que podría alcanzar una capacidad y un rendimiento energéticos similares a los de las actuales baterías recargables de los vehículos eléctricos híbridos. Las ventajas: fabricación barata y ecológica; y también flexibilidad y capacidad de adaptación a cualquier dispositivo. La desventaja: estas baterías pueden ser cargadas y descargadas sólo 100 veces sin que pierdan capacidad de almacenamiento eléctrico, menos veces que las baterías de ión de litio tradicionales. Pero los investigadores esperan resolver pronto este problema, y el próximo prototipo tendrá ya fines comerciales. Por Yaiza Martínez.

Un equipo de científicos del Instituto Tecnológico de Massachussets (MIT) ha conseguido utilizar virus genéticamente diseñados -mediante ingeniería genética -, para fabricar los extremos positivos y negativos de una batería de ión de litio

Estas baterías son dispositivos de almacenamiento de energía eléctrica, recargables, y se usan desde los años 90 del siglo pasado en teléfonos móviles, agendas electrónicas, ordenadores portátiles o lectores de música. 

Según explica el MIT en un comunicado, la nueva batería “vírica” podría alcanzar una capacidad y un rendimiento energéticos similares a los de las actuales baterías recargables de los vehículos eléctricos híbridos (coches cuya energía eléctrica proviene de baterías y, alternativamente, de un motor de combustión interna que mueve un generador). 

Angela Belcher, directora del proyecto de desarrollo del dispositivo, afirma, además, que esta batería “podría usarse en toda una gama de dispositivos electrónicos personales”. 

Una solución ecológica

El nuevo dispositivo precisa de un proceso de fabricación barato y ecológico, afirman sus creadores: la síntesis se produce a temperatura ambiente o inferior, y no requiere de disolventes orgánicos nocivos. Los materiales del interior de la batería, por otro lado, no son tóxicos. 

¿Pero cómo se fabrica? Según explican los científicos en un artículo aparecido al respecto en Science, para el desarrollo de esta batería se aplicó la estrategia de adherir materiales electroquímicamente activos (a los virus), para que éstos formaran redes alrededor de nanotubos de carbono (estructuras tubulares cuyo diámetro es del orden del nanómetro), gracias al reconocimiento biológico molecular. 

En otras palabras, en una batería de ión de litio tradicional, los iones de litio fluyen entre el ánodo negativamente cargado –normalmente de grafito- y el cátodo de carga positiva –normalmente de óxido de cobalto de de fosfato de hierro-, y en la nueva batería ánodo y cátodo estarían compuestos por virus genéticamente modificados. 

Fabricación costosa

Lograr su fabricación de ambos polos de la batería ha llevado bastante tiempo. Hace tres años, Belcher y sus colaboradores consiguieron diseñar genéticamente unos virus que podían “construir” un ánodo recubriéndose a sí mismos de óxido de cobalto y oro y, después, auto-ensamblándose los unos con los otros para formar un nanowire o nanohilo (un “alambre” con el diámetro de un nanómetro). 

Más recientemente, el equipo de investigadores se centró en crear el cátodo que completaría al ánodo anterior. Según los científicos, los cátodos son más difíciles de fabricar que los ánodos porque deben ser mejores conductores y más rápidos, pero la mayoría de los materiales que se pueden utilizar para hacerlos son altamente aislantes o no-conductores. 

Para salvar este obstáculo, los investigadores crearon, en primer lugar, virus genéticamente modificados que se recubren a sí mismos con fosfato de hierro, y que después se acoplan a nanotubos de carbono, creando así una red de un material que es muy buen conductor. A través de esta red viajan los electrones, transfiriendo energía en un brevísimo periodo de tiempo. 

Los virus utilizados en este caso fueron bacteriófagos comunes, es decir, virus que infectan a las bacterias pero que son inofensivos para los humanos. 

Futura comercialización

En las pruebas de laboratorio realizadas con estas novedosas soluciones, se demostró que las baterías “víricas” pueden ser cargadas y descargadas al menos 100 veces sin que pierdan capacidad de almacenamiento eléctrico, pero los científicos esperan conseguir aumentar mucho más esta cantidad de veces de recarga, aún inferior a la de las baterías de ión de litio tradicionales. 

El prototipo actual está empaquetado de la misma forma que una batería típica, pero la tecnología permite fabricar baterías de ensamblaje muy ligero, flexible y adaptable, que pueden tomar la forma de cualquier contenedor. 

Ahora que los investigadores ya han demostrado que pueden fabricar baterías de virus a nanoescala, intentarán formar mejores baterías usando materiales con mayor voltaje y capacidad, como el fosfato de manganeso o el fosfato de níquel. Cuando la próxima generación esté lista, la tecnología pasará a la producción comercial, afirmó Belcher.

Vínculo Fuente: Tendencias 21





El conocimiento, listo para usar… y tirar

1 07 2009

La desaparición de la filosofía como asignatura obligatoria en México plantea serios interrogantes sobre la utilidad de los conocimientos técnicos.

Desde hace unos quince años se multiplican en Estados Unidos o en Europa los signos de lo que Edgar Morin llama una « presión sobre-adaptativa » entre la enseñanza y el mundo profesional. El último episodio de este proceso lo constituye el nuevo Sistema Nacional de Bachillerato recién adoptado en México, que excluye las disciplinas filosóficas como obligatorias. La filosofía se encuentra así relegada al estatuto de asignatura “opcional”, preludio de “inútil” y finalmente “arcaica”. La cuestión subsiguiente es: ¿Para qué sirven los conocimientos técnicos si no existe paralelamente una aptitud para relacionarlos, actualizarlos y contextualizarlos? Por Nicolás Malinowski.

El debate es antiguo, internacional, conocido, pero acaba de alcanzar en México una dimensión trágico-urgente, que debería movilizar a todos los que se sienten preocupados por la calidad de la enseñanza en este país. Publicada el 26 de septiembre de 2008 en el Diario Oficial de la Federación, a través del Acuerdo 442, la “Reforma Integral de Educación Media Superior” (RIEMS) contempla una progresiva desaparición de la filosofía en los planes y programas de estudio de las instituciones de enseñanza media superior de todo el país. ¿Un progreso social? ¿Una reforma para mejorar la posición internacional de México?… Es lo que quisiera debatir aquí.

No sorprenderá a nadie que me exprese en contra de esta ley siendo, en lo personal, doctorante de filosofía. Pero en este caso reivindicaré más bien la pertenencia a una institución educativa que asume el pensamiento complejo y la obra del Profesor Edgar Morin como una gran aportación para la reforma de los sistemas educativos. Es precisamente su fuente de inspiración la que me invita a considerar con gran circunspección la presente iniciativa de la Secretaría de Educación.

Desde hace unos quince años se multiplican en Estados Unidos o en Europa los signos de lo que Edgar Morin llama una « presión sobre-adaptativa » entre la enseñanza y el mundo profesional. : “Existe una presión sobre adaptativa que invita a conformar la enseñanza y la investigación a las solicitudes económicas, técnicas, administrativas del momento, a ajustarse a los últimos métodos, a los últimos ingresos en el mercado, a reducir la educación general, a marginalizar la cultura humanista […] Siempre en la vida y en la historia, la sobre-adaptación ha sido, no signo de vitalidad, sino anuncio de senectud y muerte por pérdida de la sustancia inventiva y creativa.” (Congreso de Locarno, 2 de Mayo de 1997).

¿Inútil y arcaica?

La presente reforma propuesta por la Secretaría de Educación de México invita en efecto a plantear la cuestión del valor de los conocimientos que se difunden en los sistemas educativos, tendiendo a resumir la aportación de tal o tal asignatura a su posibilidad de ser traducida inmediatamente en competencia profesional en el mundo laboral. Sólo se justificarían en esta perspectiva aquellos contenidos curriculares ad hoc, y la filosofía, consecuentemente, se encontraría relegada al estatuto de asignatura “opcional”, luego “inútil”, y finalmente “arcaica”.

Me pregunto: ¿Para qué sirven los conocimientos técnicos –a fortiori en nuestras sociedades globalizadas dónde se hacen cada día más vivos los cambios políticos, económicos y sociales- si no existe paralelamente una aptitud para relacionarlos, actualizarlos y contextualizarlos? Podemos imaginar el caso de un estudiante, recién egresado de las mejores escuelas profesionales en finanzas, y que entraría en el mercado laboral en septiembre de 2008, cuando se declaró la crisis internacional… Apenas dos meses después de su titulación, este mundo de las finanzas cambió de manera tan drástica que aquel estudiante ya ni puede reconocer lo que había estudiado durante tantos semestres.

Frente al obstáculo de una obsolescencia acelerada de los conocimientos técnicos, al riesgo de una dilución de lo fundamental en la urgencia cotidiana, no son los conocimientos en sí mismos los que le deben importar al estudiante, al empresario o al dirigente político, sino más bien el método y la creatividad intelectual que permiten ordenarlos en una secuencia estratégica, con el fin de identificar y solucionar los problemas siempre transdisciplinarios que se manifiestan en nuestro mundo.

La filosofía en esta perspectiva, como amor por la sabiduría, no es tanto un conocimiento, sino más bien una condición de posibilidad del conocimiento mismo. Lo necesita el mundo económico para su propia eficiencia y lo necesita también el mismo sistema democrático, por la razón sencilla de que una enseñanza ciudadana no se puede resumir a lo que los romanos llamaban “panem et circenses”.

Vínculo Fuente: Tendencias 21, Link





FDA restringe dosis de acetaminofén en pastilla

1 07 2009

La Agencia de Alimentos y Medicinas de Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés) dijo ayer que reducirá las dosis máximas del acetaminofén de cada analgésico.

“Su interacción con otros medicamentos puede provocar sobredosis letales que matan al paciente. Además, el consumo de acetaminofén lleva a 56.000 estadounidenses a los servicios de emergencias cada año por problemas graves en el hígado”, dijo Judith Kramer, portavoz de FDA.

La decisión se tomó en un panel de médicos de la FDA y universidades estadounidenses sobre efectos secundarios de los medicamentos.

El acetaminofén es el ingrediente clave del Tylenol , Excedrin y otros medicamentos para curar los dolores de cabeza y cuerpo, el fármaco más utilizado en todo el continente americano.

Nuevas regulaciones. Médicos de la FDA aseguraron que la dosis máxima de acetaminofén en cada medicamento debe ser de 650 miligramos, muy por debajo de los 1.000 miligramos que hoy contiene en promedio un analgésico para tratar migrañas.

Nacion.com

El abuso de acetaminofén causa problemas en el hígado. archivo

La FDA agregó que las dosis de 1.000 miligramos deben venderse únicamente bajo prescripción médica.

“El problema es que estos analgésicos pueden conseguirse en cualquier supermercado y mucha gente no se fija en la prescripción, esto hace que las sobredosis sean muy comunes”, agregó Kramer.

Las restricciones se extienden a otros medicamentos, como los antigripales.

Esto se debe a que muchos pacientes mezclan los analgésicos con medicamentos para el resfrío y es más fácil caer en sobredosis.

Vínculo Fuente 1: Nacion.com Link

Vínculo Fuente 2: MedScape.com, Requiere Registro





La asistencia médica descubre sus límites

1 07 2009

La aplicación del avance tecnocientífico en la práctica de la medicina asistencial de alta complejidad ha de conducir al diseño de experiencias de campo en las que se plantea el crucial dilema ético del fin de la vida: establecer y describir la naturaleza del vínculo entre el soporte vital avanzado y la muerte.

Clinical testimonials

Al tiempo que el acelerado desarrollo del cuidado intensivo del paciente grave y los nuevos procedimientos diagnósticos y terapéuticos han generado la aparición de nuevos cuadros clínicos, asociados a esta nueva medicina crítica como resultado de la aplicación sostenida y prolongada de los métodos de soporte vital ordinarios y avanzados. Entre ellos pueden mencionarse el estado vegetativo persistente, frecuentemente derivado de encefalopatías y disfunciones orgánicas múltiples con trastornos cognitivos frecuentes. Estos cuadros resultan paradigmáticos en este tiempo porque asocian, vinculan y confunden la terminalidad con el carácter presuntamente reversible y transitorio del estado crítico. 

En la generación de la toma de decisiones en cuidados intensivos los principios bioéticos, el derecho y las competencias del profesional médico -intensivista- juegan un rol determinante, incluso al principio y término de estos eventuales procedimientos, tanto cuando se discute si es pertinente o no el ingreso del paciente en este tipo de servicio, como a la hora de definir entre aplicar nuevos procedimientos invasivos -fútiles en muchos casos- y el retiro del soporte vital avanzado. En en los intersticios de una u otra decisión, entre el encarnizamiento terapéutico y las consideraciones en torno al dolor, la dignidad y la esperanza, se desliza este concepto de tenues fronteras, a saber, el mejor interés del paciente. 

Este núcleo de interés constituye un cambio de paradigma a partir del cual deben replantearse cuestiones cruciales, entre las que se cuentan el desarrollo de una cultura y sensibilidad en torno al planeamiento de la limitación del esfuerzo terapéutico, entendido este ya no sólo como la delimitación tácitamente acordada en vistas a evitar problemas médico-legales a los médicos, sino como una toma de posición deliberada, una decisión que informa una acción, que ejecuta un conjunto de medidas claramente definidas y terapéuticamente controladas tendiente a una limitación ya sea de las medidas que estaban tomadas ejemplo: respiración mecánica, drogas vasoactivas, antibióticos en la infección, así como no iniciar nuevas terapias por ejemplo: diálisis que son de mucho costo, de mucha invasión y eventualmente poco rendimiento. 

Es así como en la terapia intensiva se plantean a diario una serie de problemas en relación con la aplicación de los principios bioéticos generales a casos particulares, ello derivado de la posibilidad de aplicación de métodos diagnósticos y terapéuticos invasivos. 

Mi convicción, así como el tema a fundamentar en esta Tesis, es que estos dilemas podrían ser atenuados si en la formación inicial, de pregrado, el profesional médico fuera preparado y entrenado no sólo en los aspectos teóricos y principios abstractos -propios de las definiciones de los código de ética médica y bio-ética- sino, y de modo fundamental, en los aspectos concretos e individuales de las situaciones de conflicto, dadas en el caso a caso que es, por lo demás, el proceso por el que se va sentando jurisprudencia. 

Para ello se propone aquí la necesidad de -una vez abordados los aspectos legislativos, sensibilizado al cuerpo médico así como a la opinión pública en torno a un debate amplio y democrático sobre estas cuestiones- diseñar modificaciones en el currículum de la educación médica que posibiliten preparar a las nuevas generaciones de médicos tanto en los aspectos valóricos como terapéuticos involucrados. 

Esto como práctica en la etapa de internado y en las distintas instancias de simulación gnoseológica y operativa según el plan de estudios de cada Escuela de medicina. La formación teórico-práctica versaría sobre cuestiones tocantes a los criterios, oportunidad y viabilidad de recursos, de la medicina paliativa o aplicaciones de terapias de soporte vital avanzados, así como de discernir cuando éstas, concurriendo todos los aspectos legales, terapéuticos, humanos y espirituales, debe ser retirada y de manera no adjetiva, la preparación de los profesionales en estas maniobras y destrezas terapéuticas y humanizadoras, todo ello atendiendo al estado del arte médica. Para esto es necesario desarrollar consensos amplios que den lugar a la inserción institucionalizada en el currículo de la enseñanza de la medicina tales contenidos y destrezas terapéuticas. 

Reflexión en torno a la muerte; una aproximación desde la Antropología médica

De este modo, la reflexión sobre la muerte intervenida como un fenómeno emergente de nuestra cultura resulta imprescindible para que la sociedad se involucre en un tema que le incumbe en forma absoluta y exclusiva. Surge de aquí la necesidad de precisar conceptos: 

El concepto de muerte intervenida comprende todas aquellas situaciones en que la aplicación de la suspensión o no aplicación de algún método de soporte vital se constituye en un límite en el tratamiento vinculado con la producción de muerte cardiorrespiratoria tradicional. Es una larga historia la de la domesticación del morir por parte de la medicina, en lo que no cabe duda es de que la invención del respirador artificial significó un antes y un después en esta materia. 

El respirador, como es sabido, se gestó durante la epidemia de polio que asoló al mundo en la década del cincuenta. Por aquel entonces, un médico danés decidió utilizar bolsas de aire para bombear oxígeno a los pulmones de niños que, afectados por la enfermedad, morían asfixiados; claro que el método era imperfecto: los mantenía con vida siempre y cuando la enfermera no dejara de bombear oxígeno. La solución llegó semanas después de la mano de la feliz idea de acoplar una bomba mecánica a la bolsa de aire. Como era de esperar, la tecnología no tardó en extenderse; pero no habría de pasar mucho tiempo hasta que el avance obligó a los médicos a enfrentar situaciones clínicas hasta ese momento impensables. Cuando comenzaron a aparecer los métodos de soporte vital, principalmente el respirador, los médicos se encontraron con que tenían pacientes que eran ventilados artificialmente, pero que sufrían cuadros neurológicos absolutamente irreversibles. 

Lentamente, las unidades de cuidados intensivos estaban comenzando a poblarse de un nuevo tipo de pacientes: personas que jamás recuperarían la conciencia, pero que podían ser mantenidas con vida artificialmente durante décadas. Sucede que por aquel entonces estaba aún vigente la idea tradicional de muerte, que la asocia al cese de la actividad cardíaca y respiratoria. 

Mantener con vida a estos pacientes representaba tanto una prolongación injustificada del sufrimiento de sus familiares que asistían a una agonía eternizada, como un acaparamiento inconducente de recursos monetarios y de infraestructura hospitalaria. Ante esta nueva perspectiva, fue estrictamente necesaria la reformulación del concepto de muerte. 

En esta historia de la domesticación del morir los conceptos se han vuelto problemáticos y ambivalentes a partir, precisamente, de las definiciones al uso de la noción de muerte; tanto a través del concepto de la pérdida completa de la función cerebral, lo que después de casi cuarenta años de empleo de este criterio de demarcación para diagnosticar la muerte, puede visualizarse un continuo que se asocia tanto con la necesidad o interés de procurarse órganos para trasplante, como con la necesidad de evitar prolongadas agonías en pacientes irrecuperables. Cuestiones que en un análisis inmediato se revelan de distinta naturaleza y por ello ponderable en términos diversos. 

Según se ha expuesto el criterio de muerte cerebral estableció que el fin de la vida llega cuando coinciden la muerte del tronco y de la corteza del cerebro. Sin embargo, algunos estudios del tema sugieren la incidencia de otro factor en la adopción de este nuevo criterio de muerte. Meses antes, más precisamente el 3 de diciembre de 1967, el doctor Christian Barnard había realizado el primer trasplante de corazón: esta nueva posibilidad trastrocaba la mirada que se posaba sobre los pacientes con daños neurológicos irreversibles que eran mantenidos vivos en forma artificial. “La definición de muerte cerebral es un artificio de técnica -opina el doctor Mainetti-. Tiene por único fin introducir la posibilidad de retirar un soporte vital y dar por muerta a una persona a la que se mantiene con vida sin ningún sentido, abriendo así la posibilidad de utilizar sus órganos para un trasplante” 

El criterio de muerte cerebral es una de las primeras respuestas sobre los límites en la atención médica de aquellos pacientes que ya no son capaces de verse beneficiados por ningún tratamiento. Pero no es la única. Un paso más allá se encuentra el derecho del propio paciente -o de su familia- a rechazar un tratamiento que se considera inútil. Se revisarán en el desarrollo de esta tesis, varios casos que perduran en el imaginario colectivo como los impulsores del debate que finalmente diera lugar a la instauración de este derecho. 

En las últimas décadas la licitud ética -derivada de la aceptación de la práctica- de la interrupción en la aplicación de los métodos de soporte vital ordinarios y avanzados en situaciones que no configuran los supuestos de muerte cerebral -como los estados vegetativos y otras situaciones clínicas irreversibles- y hasta los intentos de obtener órganos para trasplantes en estas ocasiones (cuando se contare con el acuerdo explícito del donante o su representante) hace posible una interpretación conjunta de estos cuadros a través de la admisión del establecimiento de un límite en la asistencia médica. 

La cuestión ahora es definir cuál es y quién establece, y aun más, cómo se valida este límite. Un punto de partida puede ser la observación de casos y el cambio actitudinal frente al manejo de estos conceptos. 

La observación de casos permite al menos establecer como tendencias generales que en el estado de coma irreversible -definido como muerte cerebral- se tiende a aconsejar el retiro de la respiración mecánica. Así, también, se visualiza en las últimas décadas una aceptación progresiva de disponer la abstención y/o el retiro del soporte vital en pacientes con evolución irreversible para permitir su muerte. Ahora bien, de ambas situaciones basadas en evidencia empírica podemos derivar un punto problemático común: existen casos de pacientes críticos en los que se visualiza la necesidad de establecer límites en la asistencia médica. 

El tema central presente en ambas circunstancias es que en estos casos la muerte resulta ligada a las decisiones (acciones u omisiones) que se toman en el ámbito asistencial sobre el soporte vital. Estas decisiones constituyen por sí mismas ese límite y marca el comienzo de toda una época de ‘muerte intervenida’ por oposición a la muerte natural hoy casi desconocida y olvidada por inexistente. Es en virtud de ello que dentro de la expresión ‘muerte intervenida’, utilizada primariamente para describir las acciones de abstención y retiro habituales en terapia intensiva, se incluye también a la muerte cerebral, esto como hito histórico fundamental.

Marco general del Problema Clínico y Bioético

BCF

Asistencia Médica

Desde las décadas del setenta y del ochenta en adelante se ha asistido a la aparición cada vez más frecuente de cuadros clínicos intermedios constituidos por un coma inicial resultante de una injuria cerebral con variables grados de lesión del sistema nervioso como en el estado vegetativo persistente, demencias profundas y otros, en que no se cumplen los criterios aceptados de muerte cerebral (indemnidad del sistema reticular activador del tronco cerebral y de las funciones respiratoria y circulatoria), pero que también tienen daño cerebral irreversible con pérdida absoluta de las funciones corticocerebrales superiores. 

Tienen permanentemente abolida la conciencia, la afectividad y la comunicación con conservación de los ciclos sueño-vigilia, y fuertes estímulos puede provocar apertura ocular si los ojos permanecen cerrados y también acelerar la respiración, el pulso y la tensión arterial. Los reflejos y movimientos oculares se conservan, así como también los reflejos protectores del vómito y de la tos. Estos pacientes pueden tener movimientos espontáneos que incluyen masticación, rechinar dientes y deglutir. 

También pueden emitir sonidos o gestos que sugieren ira, llanto, queja, gemidos o sonrisas. Su cabeza y ojos pueden inconsistentemente rotar hacia luces o emitir sonidos no verbales. Pese a que para un criterio experto todas estas actitudes son consideradas como de origen subcortical es innegable que a la mirada expectante de los seres queridos estos signos pueden constituir un motivo de aliento y arraigo emocional que es imposible negar como vivencia afectiva. 

Así, en los últimos años la pregunta por los límites que se deberían establecer a la prolongación artificial de la vida ha sumado un nuevo aspecto. El conflicto ya no lo plantea el médico que propone una terapia que conduce al encarnizamiento terapéutico, sino que nace del paciente o de sus familiares que piden un tratamiento que no se considera eficiente. 

La respuesta de la bioética se centra en el llamado concepto de futilidad, que es por decir lo menos, bastante controvertido. Los tratamientos fútiles, esto es inútiles, lo único que logran es dar al paciente dolor, daño, incomodidad y gasto económico. Sin embargo el problema es ¿cómo determinar la futilidad de una terapia médica? ¿Sólo con los criterios estadísticos que le son propios? 

Existen dos criterios, responde. La futilidad fisiológica es el más simple: es cuando el tratamiento demuestra no modificar las variables fisiológicas del paciente que uno busca. Desde otra perspectiva se sostiene que se puede definir la futilidad mediante criterios estadísticos: un tratamiento sería fútil cuando tiene menos del 5% de posibilidades de resultar exitoso. No hace falta aclarar que para determinar la futilidad de un tratamiento es necesario actuar caso por caso. Los límites que delimitan este concepto son muy controvertidos y discutibles; por ello las instituciones médicas cuentan hoy con comités de bioética. 

Los comités de bioética son, en su propia definición, espacios multidisciplinarios y pluralistas que se nutren del aporte de expertos no sólo provenientes de la medicina, sino también del derecho, la antropología, la religión y, en algunos casos, de representantes de la comunidad. 

La medicina como actividad artesanal destinada al cuidado y eventual curación de las personas siempre tuvo límites, pero el final de la vida llegaba por factores externos alejados de una decisión cercana de efectos inmediatos y directos. Ahora, y como resultado del progreso tecnológico, la posibilidad del manejo de la función vital influye en la determinación y el tiempo de muerte. 

Esta cuestión central, que atiende la realidad médica cotidiana y que se encuentra en el marco de las decisiones posibles con el hombre enfermo, marca el comienzo de toda una época de muerte intervenida, por oposición a la natural. 

De alguna forma se ha producido una suerte de asalto tecnológico a la disponibilidad de los individuos sobre su propia muerte. Este asalto ha dado lugar a la medicalización de la muerte, obligando, como se ha visto, incluso a cambiar su definición a través de la adopción del criterio de muerte cerebral. 

Por otra parte, hoy la muerte no sólo es técnicamente controlable y administrable, sino que resulta en cierta forma negociable. La dramática situación actual de los recursos destinados a la salud lleva a que se establezcan criterios para decidir qué enfermedades se tratan y cuáles no. Todos estos aspectos sensibles, tocantes a materias de salud pública, también serán considerados en la presente tesis. 

Fundamentos de la Investigación Antropológica y Médica

Llevado al extremo de la irracionalidad, el esfuerzo de la medicina por preservar y cuidar la salud de las personas ha demostrado que es capaz de volverse en contra de aquellos a quienes pretende proteger. Cuando los médicos se empecinan en extender la vida aún más allá de las posibilidades fisiológicas y del deseo de sus pacientes, aparece lo que se ha dado en llamar el encarnizamiento terapéutico. 

La agonía injustificadamente prolongada, el sufrimiento extremo, la desfiguración y el aislamiento del paciente; cualquiera de ellas puede ser la consecuencia del encarnizamiento terapéutico que conlleva formas de morir que resultan una caricatura de la dignidad personal. 

Es habitual hablar de la lucha de la vida contra la muerte, pero hay un peligro inverso, presagiado por la literatura de ficción y de algún modo avalado por el desarrollo tecnológico de la medicina. Tendremos que luchar contra la probabilidad de que no muramos. Contra el olvido de la muerte. Nos encontramos en el proceso de reactivar esta inmortalidad patológica, la inmortalidad de la célula cancerígena, tanto a nivel individual como al nivel de las especies como un todo. Es la venganza contra los seres mortales y sexuales de las formas de vidas inmortales e indiferenciadas, en lo que podríamos llamar, al modo de Baudrillard, la solución final. 

La muerte, que una vez fue una función vital, se podría convertir en un lujo, en un costoso placer. En todos los modos futuros de la civilización, donde la muerte habrá sido eliminada, los clones del futuro podrán pagar muy bien por el lujo de morir. 

Ni la psicología ni la biología han reconocido el lugar central de la pulsión de muerte en la determinación de los seres humanos. Y así como hay una pulsión de inmortalidad para la cual se tienen respuestas tecnológicas como la clonación, también hay una pulsión de muerte. Como hemos visto, estas pulsiones entran en juego simultáneamente y es posible que una no sea más que una variante de la otra, nada más que su dilatación. 

Y es que, a veces, “el intento de respetar la vida puede acabar en trato inhumano o degradante, es decir, indigno”, escribió hace algunos años Diego Gracia, miembro de la Fundación de Ciencias de la Salud, de España, en el prólogo del libro Morir con dignidad. 

Podría decirse que la muerte indigna -aquella que se demora sin ofrecer nada a cambio, más que sufrimiento y humillación- es un invento reciente. Nace como resultado del avance que protagonizó en los últimos cincuenta años la medicina, avance que permite hoy prolongar la vida a través de instrumentos que proporcionan a los pacientes un soporte vital que suple funciones biológicas perdidas o cuando menos suspendidas. 

Pero prolongar la vida innecesariamente no sólo perjudica a quienes se les priva del derecho a una muerte digna. En un mundo donde los recursos públicos que se destinan al cuidado de la salud no sólo son finitos, sino que muchas veces resultan insuficientes, su uso irracional parece cercenar aún más el acceso de la población en general al cuidado de su salud. 

Por eso, cabe preguntarse, ¿hasta cuándo es lícito extender artificialmente la vida de una persona? Desde hace algunas décadas, los expertos en bioética han elaborado una serie de criterios que permiten ponerle freno al afán desenfrenado de los médicos por vencer a la muerte, evitando así el encarnizamiento terapéutico.

Vínculo Fuente: Tendencias 21, link





Protege tus dipositivos USB con SokyxPro

1 07 2009

Qué es SOKX PRO 1.0

Es una aplicación informática cuya función es la de proteger los dispositivos USB de la autoejecución del archivo autorun.inf, el cual a su vez activa el archivo .exe, .com o .bat que contiene a los virus que infectan tanto al dispositivo USB como al equipo de cómputo PC o laptopen donde estén conectados.

SokxPro

SokyxPro es un pequeño software gratuito y disponible desde la pagina oficial, el cual inmuniza tu memoria ya sea USB, SD, etc. Básicamente lo que hace es instalar los archivos que propiamente instalaria un virus, pero estos son creados completamente vacios, como archivos ocultos y protegidos por el sistema, por lo cual al meter tu memoria dentro de un equipo infectado, el virus residente querra instalarte estos archivos, pero al momento de hacerlo le sera imposible, ya que, previamente existian esos archivos y no pueden ser sobreescritos, inmunizando tu memoria a cualquier virus, y con un peso extremadamente pequeño

Enlace para descargar SokyxPro

Vínculo Fuente 1: Blog de Carlos Leopoldo, Link

Vínculo Fuente 2: Blog de Carlos Leopoldo, link2





Laptop sobrevive ataque de tigre

1 07 2009

Laptop CF-30 fue sometido a la máxima prueba de resistencia.

Diario Ti: Si usted fuese atacado por un tigre mientras trabaja con un laptop Panasonic CF-30 Toughbook, es muy probable que al menos el ordenador sobreviviría el ataque.

La publicación Forbes ha realizado una prueba extrema de resistencia con un CF-30 Toughbook, laptop reforzado cuyo precio supera en diez veces el de un aparato ordinario.

Con el fin de determinar cuánto abuso físico podía soportar el PC, se le arrojó al asfalto, golpeándolo a puntapiés y arrollándolo con un Volkswagen Jetta TDi. Posteriormente se vertió sobre el teclado una mezcla de Coca-Cola y patatas fritas. El aparato seguía funcionando, por lo que se usó su pantalla para el tiro al blanco de dardos. Ninguno de sus píxeles fue dañado.

Posteriormente llevaron el PC a un zoológico, donde el tigre blanco Nalin la mordió a su antojo. Luego la llevaron a la jaula del elefante, donde un paquidermo de cinco toneladas se subió sobre el PC, sin causarle daño alguno.

El aparato fue llevado luego a un campo de tiro, donde fue perforado por un proyectil disparado a 15 metros de distancia por un Ruger Mark III. A pesar de la perforación, la pantalla podía ser usada y el PC funcionaba normalmente.

Finalmente, dos certeros disparos hechos con una pistola Springfield 1911, calibre 45, y un revolver Magnum calibre 44 pusieron fin al desafortunado PC.

Fuente: Forbes

Vínculo Fuente: Diario TI, Link





Los usuarios se interesan por Bing, pero no abandonan a Google

1 07 2009

Aunque el buscador Bing de Microsoft conquista cada vez mayores espacios en el mercado de las búsquedas, y los usuarios valoran sus abundantes ventajas, éstos no se deciden a abandonar a Google de buenas a primeras.

Bing

Diario Ti: Cuando un sitio web es rediseñado, los usuarios suelen reaccionar, casi instintivamente, criticando los cambios. La misma lealtad y actitud conservadora queda reflejada al tratarse de los buscadores de Internet.

Según encuesta realizada por la empresa Catalyst Group, Google mantendrá su posición de buscador líder por bastante tiempo más, única y exclusivamente debido a que los usuarios de Internet están acostumbrados al universo de Google.

El sondeo se basó en entrevistas realizadas a 12 personas y al análisis de sus reacciones mientras navegaban por Bing y Google. Las 12 personas en cuestión usan diariamente el buscador de Google.

Después de haber realizado la prueba, cuatro de ellos dijeron sentirse más impresionados por Bing que por Google. Los ocho restantes dijeron que continuarían usando Google ya sea debido a que se habían acostumbrado a ese buscador, porque usaban otros servicios de Google, o porque las características de Bing sencillamente no eran suficientes como para dar la espalda a Google.

Con todo, varios de los participantes coincidieron en que Bing supera a Google en aspectos como diseño, ubicación de funciones y posibilidad de filtrar contenidos. Google, por su parte, obtuvo una ligera ventaja en cuanto a relevancia de los resultados.

Aunque de ninguna manera puede decirse que 12 personas sean representativas del universo de usuarios de Internet, el análisis de comportamiento frente al PC observando, entre otras cosas, el movimiento de los ojos de los usuarios, sustentan los resultados obtenidos. Por ejemplo, los usuarios encontraron de manera intuitiva a los filtros de Bing.

Otro factor que beneficia a Bing es que los usuarios usaron más tiempo observando la publicidad en el sitio.

Vínculo Fuente: Diario TI, Link