Nueva terapia cura a ratas paralizadas

22 09 2009

Las personas que han sufrido lesiones de la médula espinal podrían algún día recuperar el movimiento gracias a un nuevo tratamiento creado por científicos internacionales.

Lesión medular

La lesión medular es una de las más difíciles de tratar

Los investigadores de Estados Unidos, Rusia y Suiza utilizaron fármacos y estímulos eléctricos para que animales, cuya médula espinal había sido cortada, lograran correr en una rueda de ejercicio.

El movimiento de los animales, afirman los científicos en Nature Neuroscience, era “casi idéntico” al de pasos normales. Sin embargo, no se trata de movimiento controlado directamente por la mente.

Las lesiones de la médula espinal -que pueden dañar o cortar completamente los nervios que conectan los músculos al cerebro- son unas de las más difíciles de tratar, ya sea con cirugía o con fármacos.

Los científicos saben desde hace tiempo que si se aplica una pequeña corriente eléctrica en el nervio justo debajo de la herida, se produce una contracción muscular.

Sin embargo, el acto de caminar requiere una secuencia compleja de ese tipo de contracciones que deben ser suministradas en el momento correcto, de manera que las piernas puedan soportar el peso del cuerpo y moverlo hacia adelante.

Circuitos escondidos

Lo que intentamos en el estudio fue simular la acción del cerebro, para lo cual usamos estímulos farmacológicos y eléctricos aplicados a la médula espinal, y transformamos a estas neuronas de un estado durmiente a un estado totalmente funcional

Prof. Gregoire Courtine

Anteriormente se había descubierto que estos patrones de señales motoras podrían estar gobernados en parte por la propia médula espinal y ésta es la clave de la nueva investigación.

“Se ha sabido desde hace tiempo que hay una red de neuronas en la médula espinal que tienen la capacidad de generar actividad en el músculo cuando no existe ninguna conexión con el cerebro” explicó a la BBC el profesor Gregoire Courtine, del departamento de neurología de la Universidad de Zurich, quien dirigió la investigación.

“Sin embargo, debido a la pérdida de la información que envía el cerebro estas neuronas están en estado durmiente”.

Se ha sugerido en el pasado que esta red de neuronas, o circuitos nerviosos, llamados “generador central de patrones” o CPG, pueden existir incluso en la base de la médula, debajo del sitio de la herida.

Tal como señala el profesor Courtine en su investigación parecen haber encontrado la forma de aprovechar la existencia de estos CPG.

“Lo que intentamos en el estudio fue simular la acción del cerebro, para lo cual usamos estímulos farmacológicos y eléctricos aplicados a la médula espinal y transformamos a estas neuronas de un estado durmiente a un estado totalmente funcional”.

“De tal forma que pudimos reanimar al animal paralizado” explica el científico.

En efecto, con los fármacos y los estímulos eléctricos lograron estimular los circuitos nerviosos motores no utilizados para poder activar los CPG y producir el movimiento de pasos en las patas.

Así, a pesar de no tener conexión entre el cerebro y los músculos de las patas, los científicos lograron que las ratas caminaran.

Sólo con estímulos

Lesión medular

Los científicos lograron promover el movimiento de las ratas con estímulos eléctricos.

“Después de que logramos promover la locomoción en el aparato de ejercicios una semana después de la lesión, entrenamos al animal durante 20 minutos cada dos días” explica el profesor Courtine.

“Y después de dos meses de rehabilitación, las ratas paralizadas lograron caminar cargando todo el peso de su cuerpo”

El científico subraya, sin embargo, que estos movimientos no eran voluntarios sino se llevaban a cabo sólo con la estimulación farmacológica y eléctrica.

Es decir, las ratas no estaban controlando sus movimientos con la mente.

Según el profesor Courtine, en humanos esta misma estrategia podría provocar “niveles importantes” de control motor en las piernas.

Y podría utilizarse conjuntamente con aparatos de “neuroprótesis” que se podrían implantar en el cerebro para ayudar a reparar la lesión de la médula espinal.

Pero los científicos subrayan que todavía faltan muchas investigaciones para llegar a eso y ya que existen grandes diferencias estructurales en las médulas de ratas y humanos, pasará mucho tiempo hasta que se logre aplicar este avance en humanos.

Fuente: BBC. Nueva terapia cura a ratas paralizadas





Colorante azul contra lesiones medulares

28 07 2009
Columna vertebral vista con rayos X.

Una lesión de médula espinal puede agravarse en la horas posteriores a que se produzca

Un tinte azul similar al que se utiliza para colorear las golosinas y refrescos podría reducir la gravedad de las lesiones de médula espinal, según indicó un estudio de la Universidad de Rochester, en EE.UU..

Normalmente, en las horas inmediatamente posteriores a que se produzca una lesión dorsal, se suele desencadenar una serie de cambios hormonales que empeora notablemente la gravedad del daño.

De acuerdo con una investigación llevada a cabo por científicos de la Universidad de Rochester, en Estados Unidos, esta reacción en cadena podría detenerse utilizando un colorante azul conocido como “Brilliant Blue G” (BBG), que se usa frecuentemente en alimentos y cosmética.

El BBG se encuentra, por ejemplo, en numerosos dulces, refrescos, productos lácteos, así como en jabones y espumas.

“Las lesiones traumáticas de la médula espinal se caracterizan por una pérdida inmediata e irreversible de tejido en la zona de la lesión (…). La administración de BBG 15 minutos después de la lesión redujo el daño anatómico en la médula espinal y mejoró la recuperación del movimiento sin signos evidentes de toxicidad”, indicó el estudio.

Sin embargo, el tratamiento llevado a cabo en la investigación presenta un efecto secundario llamativo: la piel de las ratas a las que se les aplicó el BBG adoptó temporalmente un ligero tono azul.

Avance importante

Ratones tratados con BBG.

Los ratones tratados con BBG adquirieron un tono azulado temporalmente.

Los investigadores de la Universidad de Rochester esperan que su trabajo pueda contribuir en el futuro a minimizar el riesgo de parálisis a consecuencia de una lesión traumática en la columna.

Un objetivo a largo plazo para el que, subrayaron, todavía queda mucho trabajo por hacer.

“En estos momentos no disponemos todavía de un tratamiento para pacientes que tienen una lesión medular aguda. Nuestra esperanza es que este trabajo nos conduzca a un medicamento práctico y seguro que se pueda suministrar a los pacientes poco después de la lesión”.

Pero antes de llegar a estas conclusiones, los científicos de la Universidad de Rochester realizaron diversos ensayos previos.

Experiencias anteriores

La administración de BBG 15 minutos después de la lesión redujo el daño anatómico en la médula espinal y mejoró la recuperación del movimiento sin signos evidentes de toxicidad

Estudio de la Universidad de Rochester

Anteriormente, los investigadores ya habían demostrado que, inmediatamente después de que se produzca una lesión medular, la zona que la rodea se ve inundada de ATP, una fuente de energía que mantiene vivas a las células del cuerpo.

Este hecho les llevó a investigar el uso de esa sustancia para reducir las consecuencias de la lesión.

Desafortunadamente, el abuso de ATP como medio de tratamiento presentó efectos secundarios que empeoraron más aún la lesión original. La aplicación de dosis de este compuesto cientos de veces superiores a los niveles normales supuso la muerte de numerosas neuronas motrices sanas.

Posteriormente, los investigadores intentaron inyectar ATP oxidado a las ratas con daños en la columna vertebral, un compuesto que se sabe que puede bloquear los efectos del ATP normal.

Aunque, en ese caso, los animales fueron capaces de recuperar gran parte de la movilidad de sus miembros, hasta el punto de poder volver a caminar, el ATP oxidado produjo toda una serie de efectos colaterales nocivos.

Además, para que esta sustancia resultara efectiva, debía ser inyectada directamente en el lugar de la lesión, una opción peligrosa en el caso de la médula espinal.

Punto de partida esperanzador

En este sentido, uno de los grandes avances de la última investigación es que el BBG, el compuesto químico equivalente al tinte alimentario azul, podría suministrarse por medio de una inyección normal en cualquier parte del cuerpo.

De este modo, la utilización del BBG abre la puerta a posibles nuevos tratamientos.

“Quizá haya poco que podamos hacer para reparar una lesión traumática, pero podemos intentar detener los efectos secundarios perjudiciales que tienen lugar en la médula dorsal en las hora y días que siguen a la lesión”, afirmó el doctor Mark Bacon, jefe científico de la Fundación para la Investigación de la Columna Vertebral.

“Lo que parece que tenemos aquí es un avance prometedor en lo que se suele conocer como tratamientos neuroprotectores. El hecho de que se trate de un colorante alimentario común, lo convierte en un punto de partida interesantísimo”, agregó el científico.

Sin embargo, el doctor Bacon advirtió que es pronto para lanzar las campanas al vuelo.

“Las cantidades de BBG que ingerimos con la comida no nos hacen ponernos azules, como es el caso de los estudios con ratas. Esto hace pensar que la dosis necesaria para proteger la espina dorsal de la toxicidad del ATP es mucho, mucho más elevada que la que consumimos en el día a día. Y debemos tener en cuenta que lo que es seguro en una dosis determinada podría no serlo en otras”, indicó el investigador.

Fuente: BBC. Colorante azul contra lesiones medulares








Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 73 seguidores